viernes, 11 de abril de 2014

Los Arroceros

Ni estaban todos los que debían, ni mucho menos los que fueron eran los que tenían que acudir.

Esta primera reunión por la paz estuvo plagada de arroceros. Es decir, hubo una serie de coleados en el tertulia convocado por el Presidente Maduro con ánimo -no entiendo por qué- de sincero acto de constricción.

Muchas de estas personas acudieron más por disfrutar sus 10 minutos de fama que por establecer diferencias o de plantear soluciones.

Muchos viejos carcamanes de la política cuarorepublicana recibieron esta invitación al dialogo como quien mira una máscara de oxigeno. Figuras antediluvianas que ya no cuentan con nadie que los respalde, pero que sobreviven gracias a sus habilidades para la tramoya y la trampa. Neofacistas disfrazados de demócratas, personeros que no distinguen entre una lata de sardinas y un envase de atún. Una fauna variopinta de aprovechadores de oficio que mostraron las costuras del jalamecatismo. Una ristra de desocupados que le dieron vueltas a las mismas ideas para terminar por no concluir en nada, por no aportar nada.

Descubrimos esta larga noche que una buena porción de los gobernadores venezolanos carece de léxico y de ideas. Observamos como el vacío intelectual es casi una norma entre los políticos oposicionistas reunidos en esa mesa de diálogo, para vergüenza ajena seguramente, de los invitados de UNASUR.

Al menos la mitad de los  opositores  que hablaron fueron chavistas en algún momento y llegaron a sus posiciones de gobierno gracias al favor que les hizo Hugo Chávez de recomendárselos a sus respectivos votantes, eso  habla de la solidez de sus convicciones y de su lealtad. De los nacionales sentados en esa mesa de diálogo al menos un tercio son ciegos e insistieron en sostener que las protestas que sufrimos todos los venezolanos chavistas o no, son pacíficas. El 100% de los opositores criollos asistentes -convidados o arroceros- no sabe leer y niega que en Venezuela haya libertad de expresión. De los “dirigentes” de la MUD presentes allí, unos cuantos apoyaron con su firma el golpe de estado que dio Carmona Estanga y los que no lo hicieron fue porque ni para esos menesteres los ha querido la rancia casta opositora que los mira como lo que  son: ¡Una cuerda de  aprovechados!.

Nos enteramos sí, que la tremofobia existe y que no tiembla la tierra cuando uno quiere si no cuando las fuerzas telúricas no soportan más presión y explotan, algo así como cuando la gente humilde casada de ser explotada y segregada estalla y arrebata, más o menos como lo que ocurrió con el Caracazo. No sintieron ni cosquillas los sismógrafos con las palabras de Capriles, quien amenazó con un terremoto que, supuestamente desatarían sus palabras. Pero no, se limitó a contarnos una a una las amistades que ha hecho a lo largo de los años con la dirigencia chavista, típico comportamiento del que suele usar sus influencias. El pobre Enrique perdió su tiempo igual que nosotros perdimos el nuestro escuchando sus estupideces. Con razón el Chávez esclarecido lo sentenció con una frase lapidaria: ¡Ah muchacho pa’ bobo!

Sin repetir la defensa que del accionar de gobierno hicieron los bolivarianos, cosa que por cierto el pueblo consiente ha sostenido todos estos años con sus votos, tenemos que recordar que lo que tilda la oposición de “movimiento cívico y pacífico” es el mismo que ha quemado sedes de ministerios, que ha incendiado centros de asistencia médica con todo y personal adentro, que ha producido un daño ambiental irreparable con la tala de más de seis mil árboles saludables, que ha ocasionado más de cuarenta muertes dolorosas e inútiles, que ha quebrado a miles de pequeños emprendedores y que ha producido cientos de millones de dólares en pérdidas económicas.

Supimos si en cadena televisada que, la gente que habla paja mientras más paja habla más acusa a los otros de hacer con su verbo un pesebre. Las palabras sonsas balbuceadas por algunos de estos “dirigentes opositores” no le hicieron mella a los actos de intolerancia protagonizados en estos días por sus guarimberos.

Al menos las preocupaciones expresadas por estos “dirigentes opositores” aparentan ser las mismas que movieron esta iniciativa por parte del gobierno, pero no hubo ni una sola propuesta que orientara la solución al problema de la violencia, ni una sugerencia que pusiera sobre la mesa el remedio al problema del desabastecimiento, ni una sola palabra respecto a cómo hacer para reactivar el aparato productivo… es decir ¡buche y pluma no más!.

Mantener un diálogo de paz en esta Venezuela de inicio de siglo resulta más doloroso que un cólico nefrítico. Sobre todo porque los incitadores a la violencia jamás reconocerán sus responsabilidades.

Este gobierno de Maduro es demasiado paciente, es tan benévolo o tan ingenuo, que todavía piensa que va a obtener de esas personas -casi todos arroceros o coleados- una palabra de condena a las acciones de los grupos violentos que mantienen en zozobra a nuestro pueblo. Lo primero que se debió haber hecho fue filtrar la participación de las personas que asistirían al encuentro, puesto que de generales sin ejercito ya estamos hartos, o si no ¿Qué pito tocaban allí Barboza, Ramos Allup o Enríquez?, ¿Qué carajo hacían allí Villegas, Bolívar o Velázquez?, ¿Qué estaba haciendo allí el mismisimo Capriles Radonski quien ahora es repudiado hasta por sus supuestos seguidores?


Dicen que para que haya paz se debe acabar la impunidad sin embargo este borrón y cuenta nueva lo que representa realmente es voltear la cara para poner la otra mejilla.

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