lunes, 4 de agosto de 2014

¡Good Bye Sabina, see you later Serrat!


Que doloroso resulta sentir como la desilusión poco a poco le arranca a la vida unos cuantos pedazos. Decepciones amorosas, contrariedades familiares, frustraciones académicas, chascos amistosos, desaciertos laborales, no duelen tanto como el desplome de un icono, el derrumbamiento de una persona idolatrada. Desde la lejana Tel Aviv llegaron los ecos de un concierto inexplicable. Girones de melodías, estribillos malogrados. Como perros rabiosos, el desengaño y la desesperanza le descuajaron a nuestra existencia con cada nota emitida, con cada frase entonada, con cada dentellada propinada, grandes trozos de nuestras almas.

Dos artistas españoles en el ocaso de sus carreras y por un puñado de dólares hicieron sentir a su antiguo público lo mismo que se siente al vagar por las calles de Roma o de Atenas, por el tiempo devastadas. Así, como bajo un cielo esplendoroso, con el sol radiante del Mediterráneo cayendo a plomo sobre sus geografías escarpadas, piedras muertas y ruinas silenciosas, llenas de confusión y sigilo invocan la contrariedad, así mismo, el comportamiento avieso de individuos a quienes tú idealizaste sinceros, arruinan de un zarpazo el sonido aletargado de las tardes de adolescencia, la banda sonora de los recuerdos colegiales.

Despechos sin orden, decepciones sin cronología, pueblan de misteriosas inscripciones, de jeroglíficos inoportunos, las reminiscencias universitarias y de golpe se revelan bajo el tono del desaliento que la esquela redentora trueca en la Piedra Rosetta de la amargura. El hechizo se derrumba y los actores en un descuido pecuniario, dejan al descubierto su verdadera cara. Insensibles al calor de Gaza, a las nubes polvorientas que luego de cada explosión se levantan, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat cantan. Lo hacen para unos seis mil israelíes, quizás la mayoría ajenos a la conducta genocida de sus gobernantes, pero que si pudieran haber entonado alguna consigna de inconformidad ante la masacre sistemática de seres humanos, pero que en la festiva emoción omiten, olvidan, desdeñan, simplemente dejan de lado.

Mientras los “Dos pájaros de cuenta” se divertían y hacían guiños descarados al régimen sionista, los noticieros televisivos mostraban al resto del mundo los cuerpos lanzados a la distancia por las ondas expansivas vueltos cadáveres impertinentes frente a sus propias cámaras. Señalaban y revelan como un pueblo que ha sufrido persecuciones, éxodos, exterminios, crímenes de lesa humanidad, es capaz de emprender contra otros seres hasta arrasar su tierra e intentar aniquilarlos.

Sobre los escombros surcados de grietas, tras los bloques carcomidos, sobre el terreno calcinado, se podía percibir el sonido de las pisadas de un ejército homicida, instrumento de opresión de otras fuerzas más allá de la metralla, que alternaba con los compases apagados de la música de estos cantantes.

Imperturbables los oídos de Sabina a los hombres que blasfeman mientras avanzan por callejuelas estrechas cargando a otro inocente asesinado, Indiferentes los tímpanos de Serrat al desorden estruendoso del rebaño adolorido por la sangre derramada, dejan escapar canciones de su gira “Dos pájaros contraatacan” mientras aviones israelíes sueltan su mortífera carga sobre la Franja de Gaza.

Hasta los Backstreet Boys decidieron suspender sus conciertos en Israel y elevaron peticiones a favor de la paz y el respeto a Palestina, pero nuestros antiguos conocidos en una senil decisión, se desplazan tan deprisa en contra de la corriente mundial de apoyo a la concordia y a la convivencia en medio de la Franja de Gaza que se vuelven insensibles al clamor de la humanidad.

Como con Roma y Atenas, recordaba la grandeza de lo que ahora se presentan como dos ruinas humanas. Hablamos de incongruencias entre lo que dicen sus canciones y lo que particularmente hacen con el negocio de su espectáculo. Se han degradado al mismo nivel de Arjona a quien nadie le cree el contenido de sus letras, la perorata de sus canciones.

Humaredas atizadas con cadáveres de niños, de mujeres, de inocentes, hacen de efectos espaciales a las funciones, representaciones o actos que se presentan ahora en territorio israelí. De sobrevivir algunos de esos niños a este verdadero holocausto: ¿Qué sentimientos habrían de albergar contra los asesinos de sus padres? Semillero de conflictos, esta lucha fratricida por el control de un territorio que, sin lugar a dudas les pertenece a los palestinos, traerá como frutos la perpetuidad de la matanza, un ojo por ojo bíblico que culminará con la destrucción de generaciones enteras, con la diseminación del odio por las arenas del medio oriente y que los vendavales del desierto trasladarán por los aires sembrándola por toda la intranquilidad del orbe.

Entregan pues al público Serrat y Sabina su palabra tarifada, se volvieron así prostitutas insensibles del canto y desde el lupanar de la industria seguirán intentando halagarnos con sus melodías, pero en el fondo pensarán exclusivamente en el resultado monetario.

Terminarán así con vergüenza los “Dos pájaros de cuenta”, una carrera hasta ahora descollante. Si de cantar se trataba hubiesen podido hacerlo cómo no, pero aludiendo así fuese en inentendibles frases catalanas pidiendo por la paz, por el respeto a la vida, por la dignidad de un pueblo que de no ser por las apetencias imperiales de controlar el medio oriente con su océano de petróleo liviano, con su estratégica posición geográfica, con el estrecho de Ormuz incorporado-, viviría tranquilamente arrancándole al desierto los magros frutos que éste desde tiempos inmemoriales les ha suministrado.

El tiempo se confunde y la eternidad se esfuma. En medio de dolores y murmullos, las ráfagas de plomo y el olor agreste de las piedras devastadas, la frustración llega a ser un arte. Una charca capaz de devolver en su reflejo variaciones incontables, interpretaciones infinitas sobre un mismo tema… Caín contra Abel, la destrucción entre hermanos. La sumisión humillante al becerro dorado ha hecho que se le pierda el respeto, un poco del cariño que desde chicos le tuvimos a estos, si se quiere, exitosos cantantes. Les ilumina hoy día en medio del escenario mundial del desagrado, un rayo cenital, una luz blanca y enceguecedora, el resplandor de la ironía. Para ellos la conciencia les resulta una preocupación anacrónica. Para nosotros es la honestidad un instrumento pedagógico.

Luego del último bombardeo, la marea avanza bulliciosa cargando sus muertos por una ciudad sin semáforos. A la distancia nos sumamos al clamor de unos seres humanos que nos duelen como nos duelen las vidas de todos los seres humanos…


¡Resiste Palestina! No estás sola en tu lucha, cuentas con el apoyo incondicional de la mayoría del pueblo bolivariano, ¡Palestina Aguanta!

lunes, 28 de abril de 2014

A Palomares

Nos recibió un gato beige
entre angora y gastado

Ronroneó algunas cosas
difíciles de entender
por su fuerte acento gatuno
mientras estuvo a mi lado
exigiéndole a mi mano
que rozara suavemente
su cabeza desaliñada

Extraño fue el crujir
de articulaciones
y de huesos descoyuntados
al contacto felino
y la sensación de glacial
que recorrió mi espalda
y se aposentó en mi pecho,
se disipó de inmediato
cuando el gato saltó al piso
y emprendió viaje
hacia el pasillo en penumbra.

Apareció entonces el poeta
precedido por el gato
que le anunció
con un maullido intenso
casi estridente.

Caminaba con ritmo paceño,
ese que otorgan los años
y los recuerdos
o la escasez de oxígeno
del altiplano.
Se sentó en su poltrona
como Keops en su trono
y amablemente
como emperador benevolente
habló…

Platicó de amigos y textos
de Sócrates, de Rimbaud
de Ungaretti, de Cervantes.
Habló de Escuque y su contexto
de El Reino y su Paisano
de sus Alegres provincias
y de otras obras,
Habló de afectos,
habló de otras épocas
De copas, de farras
del hígado impertinente
jugador empedernido
de gallos y de dados
actor de lances heroicos
desenfadado

Yo, le recordé un opúsculo
no sé qué tan divulgado
titulado Vuelta a casa
y el gentil, me obsequió
un ejemplar autografiado
de Mérida, elogio de sus ríos.

Y ante un frente silencioso
que amenazó cubrir la sala
la conversación
en un giro
nos trajo de vuelta al gato.

El poeta nos contó
del pedigree callejero
que desde Egipto o Abisinia
fue mermando en cada noche
de parrandas inauditas
hasta llegar a esa esfinge
miniatura idealizada
remembranza del rugir
destemplado y temible
de sus ancestros salvajes.

Los amaneceres de juerga
y de misterio
con que rodea
su existencia
un minino respetable
dejaron un pentagrama
atravesado en su cara.

Nos narró como
el anónimo animal
terco a responder
ante cualquier apelativo
un día de instintos
cazadores exacerbados
posó su mirada certera
concentrada
en el vuelo de una
mariposa de alas azules
que revoloteaba por la casa.

Se agazapó tras el sofá
pegó al piso su panza
agitó débilmente su cola
movió con lentitud sus zarpas
puso en tensión todo su cuerpo
y no hubo nada ni nadie
que distrajera su atención
de aquel insecto en desgracia.
La mariposa surcó
zigzagueante el aposento
y el gato en ágil maniobra
después de una corta carrera
se elevó, se estiró
se aferró muy fuerte
al vuelo de aquella
primavera alada
mientras caía
nueve pisos
desprendiéndose
una a una de sus vidas
sin maullar para contarlo
pero satisfecho con el trofeo
que obtuvo en su última caza.

Asomados al balcón
contemplamos
sobre el negro de la calle
los otros una oscura mancha
yo, juro que vi al gato
sentado, lamiéndose una pata
luego levantó la mirada
y gesticuló algo inaudible
a la distancia.
Los demás nada sintieron
y al voltear hacia la estancia

el poeta ya no estaba.

viernes, 11 de abril de 2014

Los Arroceros

Ni estaban todos los que debían, ni mucho menos los que fueron eran los que tenían que acudir.

Esta primera reunión por la paz estuvo plagada de arroceros. Es decir, hubo una serie de coleados en el tertulia convocado por el Presidente Maduro con ánimo -no entiendo por qué- de sincero acto de constricción.

Muchas de estas personas acudieron más por disfrutar sus 10 minutos de fama que por establecer diferencias o de plantear soluciones.

Muchos viejos carcamanes de la política cuarorepublicana recibieron esta invitación al dialogo como quien mira una máscara de oxigeno. Figuras antediluvianas que ya no cuentan con nadie que los respalde, pero que sobreviven gracias a sus habilidades para la tramoya y la trampa. Neofacistas disfrazados de demócratas, personeros que no distinguen entre una lata de sardinas y un envase de atún. Una fauna variopinta de aprovechadores de oficio que mostraron las costuras del jalamecatismo. Una ristra de desocupados que le dieron vueltas a las mismas ideas para terminar por no concluir en nada, por no aportar nada.

Descubrimos esta larga noche que una buena porción de los gobernadores venezolanos carece de léxico y de ideas. Observamos como el vacío intelectual es casi una norma entre los políticos oposicionistas reunidos en esa mesa de diálogo, para vergüenza ajena seguramente, de los invitados de UNASUR.

Al menos la mitad de los  opositores  que hablaron fueron chavistas en algún momento y llegaron a sus posiciones de gobierno gracias al favor que les hizo Hugo Chávez de recomendárselos a sus respectivos votantes, eso  habla de la solidez de sus convicciones y de su lealtad. De los nacionales sentados en esa mesa de diálogo al menos un tercio son ciegos e insistieron en sostener que las protestas que sufrimos todos los venezolanos chavistas o no, son pacíficas. El 100% de los opositores criollos asistentes -convidados o arroceros- no sabe leer y niega que en Venezuela haya libertad de expresión. De los “dirigentes” de la MUD presentes allí, unos cuantos apoyaron con su firma el golpe de estado que dio Carmona Estanga y los que no lo hicieron fue porque ni para esos menesteres los ha querido la rancia casta opositora que los mira como lo que  son: ¡Una cuerda de  aprovechados!.

Nos enteramos sí, que la tremofobia existe y que no tiembla la tierra cuando uno quiere si no cuando las fuerzas telúricas no soportan más presión y explotan, algo así como cuando la gente humilde casada de ser explotada y segregada estalla y arrebata, más o menos como lo que ocurrió con el Caracazo. No sintieron ni cosquillas los sismógrafos con las palabras de Capriles, quien amenazó con un terremoto que, supuestamente desatarían sus palabras. Pero no, se limitó a contarnos una a una las amistades que ha hecho a lo largo de los años con la dirigencia chavista, típico comportamiento del que suele usar sus influencias. El pobre Enrique perdió su tiempo igual que nosotros perdimos el nuestro escuchando sus estupideces. Con razón el Chávez esclarecido lo sentenció con una frase lapidaria: ¡Ah muchacho pa’ bobo!

Sin repetir la defensa que del accionar de gobierno hicieron los bolivarianos, cosa que por cierto el pueblo consiente ha sostenido todos estos años con sus votos, tenemos que recordar que lo que tilda la oposición de “movimiento cívico y pacífico” es el mismo que ha quemado sedes de ministerios, que ha incendiado centros de asistencia médica con todo y personal adentro, que ha producido un daño ambiental irreparable con la tala de más de seis mil árboles saludables, que ha ocasionado más de cuarenta muertes dolorosas e inútiles, que ha quebrado a miles de pequeños emprendedores y que ha producido cientos de millones de dólares en pérdidas económicas.

Supimos si en cadena televisada que, la gente que habla paja mientras más paja habla más acusa a los otros de hacer con su verbo un pesebre. Las palabras sonsas balbuceadas por algunos de estos “dirigentes opositores” no le hicieron mella a los actos de intolerancia protagonizados en estos días por sus guarimberos.

Al menos las preocupaciones expresadas por estos “dirigentes opositores” aparentan ser las mismas que movieron esta iniciativa por parte del gobierno, pero no hubo ni una sola propuesta que orientara la solución al problema de la violencia, ni una sugerencia que pusiera sobre la mesa el remedio al problema del desabastecimiento, ni una sola palabra respecto a cómo hacer para reactivar el aparato productivo… es decir ¡buche y pluma no más!.

Mantener un diálogo de paz en esta Venezuela de inicio de siglo resulta más doloroso que un cólico nefrítico. Sobre todo porque los incitadores a la violencia jamás reconocerán sus responsabilidades.

Este gobierno de Maduro es demasiado paciente, es tan benévolo o tan ingenuo, que todavía piensa que va a obtener de esas personas -casi todos arroceros o coleados- una palabra de condena a las acciones de los grupos violentos que mantienen en zozobra a nuestro pueblo. Lo primero que se debió haber hecho fue filtrar la participación de las personas que asistirían al encuentro, puesto que de generales sin ejercito ya estamos hartos, o si no ¿Qué pito tocaban allí Barboza, Ramos Allup o Enríquez?, ¿Qué carajo hacían allí Villegas, Bolívar o Velázquez?, ¿Qué estaba haciendo allí el mismisimo Capriles Radonski quien ahora es repudiado hasta por sus supuestos seguidores?


Dicen que para que haya paz se debe acabar la impunidad sin embargo este borrón y cuenta nueva lo que representa realmente es voltear la cara para poner la otra mejilla.

domingo, 30 de marzo de 2014

Guarimbas Quirúrgicas


La ciudad de Mérida -a Santiago de los Caballeros de Mérida me refiero-, es larga como una serpiente que se desliza a través de las estribaciones de la Cordillera de los Andes, entre la Sierra Nevada su ramal suroriental y la Sierra de La Culata al noroccidente. Es tan delgada la ciudad que sólo tres grandes avenidas tienen la posibilidad de surcarla, casi en su totalidad. Estas importantes vías son las avenidas: Los Próceres, Las Américas y Andrés Bello. Las dos primeras irremediablemente perdidas en el tremedal de la necedad opositora. La otra ahí ahí.

Un poquito más de un cuarto de millón de personas se apiñan en este estrecho valle bordeado por el río Chama y atravesado a lo largo justo a la mitad por el río Albarregas, en donde el resto de Venezuela anhela habitar.

Vivir en Mérida sin dudas fue un privilegio desde su fundación hasta febrero de este año. Una orografía complaciente, un clima excepcional, un paisaje extraordinario, un ambiente intelectual, le otorgaban a la ciudad una condición cosmopolita dentro de las limitaciones propias de su reducido espacio geográfico. Las manifestaciones o protestas estudiantiles junto con los Chorros de Milla y el teleférico eran sus atractivos principales. Nada les espantaba el sueño ni a propios ni a extraños.

La ciudad asentó su núcleo sobre la zona más plana de la meseta del Chama y si por el norte frenaban su crecimiento las faldas de la montaña, su confín sur -hasta mediados del siglo pasado- no excedía mucho más allá de la famosa plaza Glorias Patrias. Las fincas y haciendas de las familias adineradas merideñas se extendían de allí hacia abajo hasta donde alcanzara la mirada.

Con el desarrollo y el crecimiento citadino la urbanización necesaria fue echando mano de estos terrenos al sur de Glorias Patrias y los “Amos del Valle” emeritense hicieron grandes inversiones sobre el eje vial de ese territorio que es sin dudas la avenida André Bello. Surgieron así a su vera grandes centros comerciales y clínicas, el exclusivo Country Club, las urbanizaciones de la que se autodenomina “clase media alta” etc. Todas las grandes concesionarias de automóviles con sus inmensa fachadas acristaladas también se encuentran sobre la avenida Andrés Bello y a pesar de que allí se concentra los más furibundo de la oposición, en sus guarimbeos han quemado unidades del transporte público si, han destruido el mobiliario urbano, han vuelto leña las paradas del trolebús, le han sacado la piedra a los choferes que por necesidad transitan por la zona, le han roto algún vidrio o le han abollado la carrocería a alguno que otro carro, pero jamás en los ya casi dos meses de conflicto y de protesta artificial le han tirado ni una sola piedra a los prístinos ventanales de uno de estos centros comerciales o de estas ventas de autos, ¿raro no?.

Mientras tanto y como lo referí al principio del texto, las avenidas Las Américas y Los Próceres, permanecen clausuradas. Pero no al azar no, sino quirúrgicamente ubicadas.

Es bien sabido que los ricos quieren incrementar incesantemente su patrimonio y también se conoce que no hay ricos menos dados a arriesgar su capital que los venezolanos. Siempre la clase pudiente vernácula ha acudido para sus emprendimientos a reclutar los ahorros de los aspirantes a “salir de abajo”, el dinero de los arribistas y sobre todo a los fondos del Estado venezolano.

Sobre los ejes viales de las avenidas Las Américas y Los Próceres una nueva casta de inversores se ha aposentado. Han surgido nuevos centros comerciales, se han establecido cadenas de comida rápida de origen criollo o de capital internacional y sobre todo se construyeron complejos habitacionales para digamos gente humilde que, con sacrificio y esfuerzo veían como un cambio de status el mudarse hacia esos lugares. Los locales de estos nuevos centros comerciales florecieron en negocios de personas que arriesgando su propia hacienda, abrieron desde una pequeña tienda hasta una franquicia, desde un tarantín de bisutería hasta una venta de fritangas.

Una manera de depreciar el valor de las propiedades es marginalizando su entorno y eso se logra pues dejando que proliferen las ventas de alcohol, los garitos, el tráfico de drogas etc., cosa que conviertan en un ghuetto el hábitat urbanizado y de esta manera los inmuebles mantengan o disminuyan su valor y permanezcan disponibles baratos para ponerles la mano. Así sucede en los barrios, así ocurre en las zonas marginales. Muy rara vez usted verá que en una urbanización de la clase alta dejen establecer alguno de estos locales. Tal vez alguna familia de abolengo venida a menos haya tenido que dejar el orgullo a un lado y permita que una de sus hijas o alguno de sus muchachos les instale un restaurant en la sala de su casa… ¡Eso sí, en este caso el comedero será de degustación, los platillos preparados por un chef de fusión con entrenamiento previo en Francia y pasantías en Dubai y sobre sus manteles se servirá comida molecular, nada más faltaba!.

Los habitantes de la Mérida engañada han marginalizado los terrenos de la vertiente occidental del río Albarregas paraje conocido como “La Otra Banda”. Sus guarimbas quirúrgicamente establecidas los mantienen enclaustrados, aislados del resto de la ciudad que vive su vida como si nada.

Algún poder oculto tras bastidores ha planificado la colocación de las barricadas en el medio y al final de Las Américas, en el centro y en la culminación de Los Próceres, de tal manera que los pequeños emprendedores que arriesgaron sus capitales invirtiendo en los nuevos “Malls” actualmente se encuentren quebrados, a merced de los constructores de esas catedrales del consumo que no es de dudar, sean propiedad de los mismos “Amos del Valle”, que encima de que les cobran alquileres exorbitantes, les exigen pagar altas cuotas por concepto de condominio y otros servicios especiales. Los dueños de apartamentos en esta zona ya colocan en sus balcones y ventanas avisos en donde especifican a gritos: “Cambio hermoso apartamento en la Av. Las Américas por cualquier ranchito vía El Chama”.

Acudiendo al terror mantienen ciega de miedo traducido en odio a los que se quedaron del lado adentro de la guarimba. Convencieron a estos temerosos ciudadanos de que los “colectivos” o las hordas de tupamaros les iban a invadir sus propiedades y estos gentiles imbéciles contrataron a una serie de delincuentes para que los resguardaran. Ahora aleatoriamente a cualquier hora de la noche estos mercenarios lanzan morteros o disparan al aire mientras vociferan como si de una moderna versión de Pedro y el Lobo se tratara: ¡Vienen los tupamaros!, ¡Vienen los tupamaros!. A la mañana siguiente pasan por los apartamentos solicitando “una colaboración” para fortalecer las barricadas por si vuelven los hipotéticos motorizados.

Como si de las piezas de un tablero de ajedrez se tratara, la burguesía vuelve a jugar con la ingenuidad y la ignorancia de la gente. Por mucho que nuestra flamante “clase media” se las dé de ilustrada su analfabetismo político, su falta de conciencia de clase, les hace cometer errores que los frustran y los desamparan.

Hoy al igual que ayer su desconocimiento de las variables económicas y su candidez política les convierten en presas fáciles del juego subterráneo con que se mueve el mercado. Jamás se lo han planteado así pues su soberbia se los impide pero, ellos siguen siendo esclavos de los Amos del Valle.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La Multiplicación de los Pranes


I

De un tiempo para acá la palabreja se ha puesto de moda. El acrónimo -que según la leyenda urbana significa Preso/Reincidente/Asesino/Natural (PRAN)-, aparentemente proviene de las cárceles puertorriqueñas y llegó a nuestros penales por los mismos caminos y con la misma rapidez que con la que entran drogas, armas, explosivos y municiones.

Estos caballeros, sinónimos de depravación, violencia, muerte, corrupción, extorsión, codicia y sobre todo de poder (los pranes quiero decir, y supongo que también existirán damas con esta denominación), son los responsables de mantener bajo el imperio del terror a todas las penitenciarías de nuestra patria. La realidad dentro de los presidios de nuestro país estimula el creciente poder que toman estos individuos.

II

Hasta ahora había sostenido que los tupamaros, eran una especie de leyenda urbana, como el ratoncito Pérez o la Sayona, de ellos todos hablan, le piden o le temen pero nadie los ha visto y por tanto nadie los pude encontrar. Sin embargo ahora resulta que, los “tupas” deben ser aproximadamente unos veinte millones de personas, pues no hay video en facebook, twitt, foto de Instagram, noticia en las redes, etc. en donde no aparezcan algunos oposicionistas culpando a estos compatriotas de estar cometiendo alguna perversidad. Claro, los tupamaros son tan tontos que para que no los descubran y para que no los culpen de esas fechorías se colocan invariablemente una franela roja que dice en el pecho algo así como: “¡Que viva Chávez carajo!” o tal vez “¡Hasta la victoria siempre!”.

III

Desde el 12 de febrero de este año venimos sufriendo todos los venezolanos sin excepción -seamos defensores de este proceso de cambios o furibundos opositores-, los desmanes de algunos grupúsculos radicalizados que pretenden salir del gobierno tomando el atajo de la desestabilización, esperanzados en obtener finalmente un alzamiento militar o una intervención armada proveniente del extranjero. Estos facinerosos no discriminan al realizar sus ataques y agreden por igual a una ambulancia o a una cisterna de gasolina. Llámanse estudiantes, miembros de la “sociedad civil”, unas buenas personas que no soportan la marginalidad con que este gobierno pretende priorizar a quienes deben ir dirigidas sus iniciativas. Reclaman los revoltosos por el desabastecimiento pero  con sus barricadas impiden el paso de vehículos con suministros, gas, medicinas, alimentos etc., protestan por la inseguridad pero mantienen ocupados a los cuerpos de seguridad custodiándolos para evitar que sus pesadillas se hagan realidad y un tropel de ciudadanos -bolivarianos o no- hastiados de esta situación arremetan contra ellos hasta hacerlos recapacitar, critican la impunidad pero se quejan amargamente y arrecian sus ataques si alguno de estos malhechores es capturado en flagrancia mientras destruye propiedades ajenas o incendia los bienes del estado, exigen libertad de expresión pero se abalanzan contra los periodistas o reporteros gráficos que a su manera de ver tengan cara de bolivarianos, reprochan la presencia de cubanos en nuestra patria mientras imploran al cielo por una intervención norteamericana en los mismos términos en los que se hizo la de Libia.

IV

Ahora los verdaderos ciudadanos de este país -la clase media venezolana-, han adquirido la condición de “privados de libertad” eufemismo con el que se nombran en tiempos de Revolución a los reclusos y se encuentran confinados a sus urbanizaciones o conjuntos residenciales en manos de los pranes que ellos mismo se inventaron. Los carceleros de estas personas los extorsionan con el argumento de que van a llegar los tupamaros y les van a invadir su “territorio liberado” y los mantienen cautivos de sus miedos, les cobran peaje sutilmente pidiéndoles “una colaboración” para sostener las barricadas, los agreden si reviran y ya verán, más adelante cuando se nieguen a sus solicitudes (como quienes crían cuervos) estos malandrines les sacarán los ojos.

V

El discurso de los que desde hace ya casi un mes vienen ocupando parcialmente las calles de seis ciudades venezolanas, haciéndole la vida imposible a la gran mayoría de sus ciudadanos, no soporta un análisis serio. Las razones que esgrimen y que los mantienen cautivos de ellos mismos, esposados por sus temores no aguantan un ejercicio de deconstrucción sin apasionamientos. Si en 2002 con parte del ejercito de su lado, con los recursos de PDVSA en sus manos, con los dirigentes opositores envalentonados, con ingentes recursos llegándoles del norte a través de ONG’s mamparas y con una masa significativa de personas activadas y en las calles, no pudieron concretar la salida del gobierno gracias a un golpe de estado, en estos momentos en que no cuentan con ninguna de esas circunstancias de su parte y se encuentran numéricamente mermados, es imposible que sus acciones pasen de convertirse en una anécdota más que contarle a nuestros nietos.

VI

Es verdad, la gente común y corriente no merece el perder la mitad de su tiempo esperando en una cola para adquirir lo indispensable para llevar los alimentos a su casa, pero tampoco debería ser víctima de las tropelías de unos pocos antisociales que, sostenidos por la cobardía de los que se escudan detrás de ellos para salir por las malas del gobierno sin arriesgar su físico se sientan respaldados. Es cierto, nuestros jóvenes profesionales deberían contar con más posibilidades para desarrollar una carrera en sus respectivos campos. No es mentira, las personas deberían poder adquirir bienes que les permitan mejorar su calidad de vida. En definitiva deberíamos los venezolanos gozar de salud, tranquilidad y holgura económica, pero todas estas condiciones se consiguen trabajando, empujando todos en una sola dirección para avanzar en la construcción de un país equilibrado, igualitario, feliz y desarrollado.


Invariablemente debajo de las franelas de unos y otros de los que se encuentran hoy separados por las barricadas, se halla un corazón que late al ritmo de un canto que escuchamos desde que nacemos el “Gloria al Bravo Pueblo...” y que  nos indica cómo se deben hacer las cosas: “…la ley respetando/ la virtud y honor”.

lunes, 3 de marzo de 2014

La Era del Hielo II

Al parecer un gélido aire proveniente del norte calará profundamente en los huesos de toda la humanidad. La Guerra Fría parece tocar nuevamente a las puertas del mundo y esta vez con ciertas variaciones sobre un  mismo tema.

La primera Guerra Fría fue un enfrentamiento entre los bloques catalogados de manera simplista como “occidental-capitalista” uno y “oriental-comunista” el otro, y aunque las razones de esta pugna fueran esencialmente ideológicas y políticas, el abanico de la desavenencia incluía aspectos culturales, filosóficos, sociales, militares informativos y hasta de supremacía deportiva.

Aunque estas diferencias de enfoque no llegaron a desencadenar una Guerra Mundial, la gravedad del conflicto tuvo tantas significaciones económicas, políticas e ideológicas que alteraron el curso de la historia durante gran parte del siglo XX, marcando el surgimiento de las dos grandes superpotencias hegemónicas alrededor de las que se aglutinaron de alguna manera y por diversas motivaciones el resto de las naciones del orbe.

Ninguno de los dos grandes bloques conformados se atrevió a tomar acciones directas contra el otro pero, emplearon el mapamundi como un gran tablero de ajedrez colonizando naciones, invadiendo países, subyugando estados, extorsionando gobernantes y comprando conciencias a sus anchas hasta sumar alianzas estratégicas que les garantizaran recursos económicos, materias primas baratas y mercados, grandes mercados en los cuales colocar sus manufacturas.

El choque ideológico -que se remonta al final de la Primera Guerra Mundial y que aunque se pensó finalizado luego del derrumbe del muro de Berlín- ocurrido en 1989, se ha prolongado soterradamente hasta nuestros días en que la lucha por el control de los recursos energéticos pone de nuevo a temblar a media humanidad acerca de las connotaciones de un nuevo enfrentamiento entre los peso pesados del mundo.

Algunos eventos han desencadenado esta nueva resbalada térmica en las relaciones de poder ruso-norteamericanas.
La reacción moscovita (si así puede llamársele en este nuevo y refrigerado capítulo), ante el cerco que sobre su frontera a desatado el accionar norteamericano, embochinchando a los países limítrofes de Rusia, ha sido lenta pero finalmente y como era de esperarse contundente.

Ya no se enfrasca el gobierno exsoviético en una lucha retórica en las asambleas de la ONU, el gobierno ruso ya no oculta sus antipatías hacia  la intromisión norteamericana en sus antiguas áreas de influencia -tanto por cercanía geográfica como por proximidad ideológica-.

Las intensiones hostiles de los Estados Unidos han desatado respuestas desfavorables al equilibrio global y a la paz del mundo. Ya no existe la cortina de hierro es cierto, se encuentran muy lejos los tiempos de Stalin es verdad, pero las apetencias de liderazgo de la sociedad y el gobierno de la nación geográficamente más extensa del orbe persisten. Ya Molotov advertía en 1946 acerca de la intención norteamericana de desarrollar a través de su industria bélica su supremacía mundial, llegando incluso a desatar una nueva conflagración si eso fuere necesario para cristalizar sus intereses monopólicos.

Nuevamente el gobierno de los Estados Unidos como en los tiempos de Harry Truman esgrime la lucha entre los “países libres” y los “regímenes totalitarios” como excusa para consolidar su poderío sobre naciones que le garanticen poder sobre cuantiosos recursos naturales.

La situación en Ucrania en cuestión de horas ha evolucionado como era de esperarse. El gobierno ruso encabezado por Vladimir Putin con el apoyo de la Duma -el parlamento moscovita-, ha reaccionado ante la desestabilización propiciada por los Estados Unidos en Ucrania desplegando sus tropas en la estratégica península de Crimea, república por cierto autónoma de Ucrania. El gobierno títere de Kiev en una bravata anuncia que no se dejará arrastrar por las provocaciones de Moscú, pero el pueblo crimeo e incluso de algunos grupos de ucranios, comienza a desplegar por sus calles una serie de manifestaciones prorrusas, lo que habla muy mal de la legitimidad del gobierno interino que asumió el poder tras el derrocamiento de Yanukóvich.

La Unión Europea y los Estados Unidos tienen muy pocas opciones y menos argumentos para convencer al gobierno ruso de ceder en su intervención sobre la vecina Ucrania vía Crimea. La destemplada advertencia lanzada por Barakc Obama no detendrá a Vladimir Putin, quien tiene reciente el recuerdo de la displicente actuación de norteamericana y de la misma Unión Europea ante los sucesos de Georgia.

Esta aparentemente lejana situación trae nuevas consideraciones acerca del desenlace del conflicto interno que auspiciado por los Estados Unidos padecemos los venezolanos.

Washington tiene un serio dolor de cabeza en Ucrania y a pesar de la importancia que pudiera suponer Venezuela como proveedor petrolero, no aparenta ser rentable para los norteamericanos el seguir financiando el desarrollo de un “golpe suave” en un país que le suministra sólo el 10% de sus necesidades de hidrocarburos que es lo que representa la exportación petrolera venezolana hacia ese imperio.

Hacer mella en una Venezuela vulnerable política y económicamente es en esencia extremadamente sencillo, sólo basta con poner a funcionar una antigua fórmula de patente norteamericana. Entre los ingredientes se destacan: A) El tener a los medios de comunicación tanto criollos como internacionales desvirtuando la verdad de lo que ocurra en la nación, magnificando las escaramuzas opositoras, generando sensaciones de inseguridad, desabastecimiento, desasosiego, etc. B) Contar con los servicios de una dirigencia opositora sin escrúpulos, ambiciosa y servil. C) Poseer una clase media acomplejada -con ínfulas racistas de superioridad-, que recuerde intensamente su todavía fresco origen humilde y que abjure de él y que además crea a pié juntillas que su país está al borde de la bancarrota. D) Encontrarse con una clase política gubernamental holgazana, floja, acomodaticia, a la que le da pereza el establecer contacto con el pueblo al que se debe y que vive de las cuantiosas rentas políticas, económicas y sociales que les concedió en herencia al fallecer el Comandante Chávez. E) Mal manejo de las variables económicas por parte del Estado, lo que garantiza un desequilibrio peligroso en las finanzas de la patria.

En un escenario tan volátil y emocionalmente cargado como el que vivimos en Venezuela, cualquier loco puede desencadenar una situación que amargamente termine fuera de control, pero la “gente pensante” parece no asimilarlo y juegan a una guerra que se libra a las puertas de sus conjuntos residenciales.

Para el gobierno norteamericano persiste la importancia trascendental de imponer en Venezuela a un régimen títere que le sirva como aliado incondicional, como cabeza de playa sudamericana, aunque para eso ya tenga al colombiano. Pero estratégicamente constituiría una mejor inversión apuntalar la sedición ucraniana que le corta o al menos le dificulta la salida de los productos rusos hacia Europa.

Los intentos de desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro no cesarán estamos claros, pero en un panorama en el que hasta la misma paz de Europa está en juego el gobierno gringo ya siente predilección por sus aliados desarrollados.

Las revueltas en Ucrania no han acabado, el retorno del caos a la región es una señal ominosa del movimiento tectónico que ha desatado esta sucesión violenta de marionetas pronorteamericanas. Veámonos en ese espejo, que desde lejos nos muestra lo que para nosotros los venezolanos y para el continente significaría el triunfo sobre la razón y la autodeterminación de los pueblos de las apetencias norteamericanas.

domingo, 23 de febrero de 2014

Dr. Jekyll y Mr. Hyde



En los estudiantes venezolanos se hace patente la cristalización de “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”. 



Robert Louis Stevenson como si se tratara más bien de Julio Verne, publicó por primera vez en 1886 su famosa novela, adelantándose a su época y vislumbrando la realidad que se viviría en la segunda década del siglo XXI con los estudiantes de una lejana nación frentecaribeña llamada Venezuela. Dicen sus herederos que la primera versión de este relato la escribió Stevenson en menos de tres días.

Tiene la particularidad un pequeño aunque significativo sector de los jóvenes estudiantes venezolanos -y algunos ya no tan muchachos- de poseer dos personalidades opuestas entre sí y que le dominan o afloran según sea la circunstancia.

Cuando se les convoca para una marcha, ellos en tropel alegre acuden raudos desde sus respectivas casas de estudio hasta el lugar a donde se les haya requerido como punto de partida de la concentración del momento. Todos llegan con sus manitos blancas, su cutis resguardado por una gruesa capa de protector solar. Todos como pertrechos llevan su botellita de agua mineral Evian®, su celular Galaxi S4® -porque cargar otro modelo y/o marca sería una verdadera raya- y su gorrita tricolor (que impide eficientemente que se le escapen las ideas, a la vez que previene la entrada de otras distintas) pero, a lo largo del camino sufren una notoria transfiguración y ya cercanos al sitio escogido como objetivo de llegada de la jornada se vuelven unos energúmenos que, poseídos por una furia y una fuerza sobrehumanas, son capaces de despegarle grandes trozos a las aceras para convertirlas rápidamente en pedruscos que como proyectiles certeros son arrojados contra cualquier objeto en movimiento que se les atraviese en el camino, sin importar que este sea una ambulancia que se dirige de emergencia al hospital más cercano o una unidad de transporte público que traslada en su vientre a inocentes ciudadanos que pudieran estar o no de acuerdo con la protesta.

Sin embargo esta transfiguración lleva aparejada una inevitable amnesia temporal que les impide recordar los destrozos que ocasionan durante el trance y al volver a la realidad se despiertan rodeados por los cuerpos policiales que, interceden en aras de retomar la paz ciudadana. Entonces el monstruo que destruye, incendia y arrebata indiscriminadamente como Edward Hyde despabila y se transforma en el apacible y civilista Dr. Henry Jekyll y en este último estado se quejan amargamente y gimen como niños mientras sostienen a viva voz que ellos no fueron, que son inocentes, que no hicieron nada, aunque las fotografías subidas por ellos mismos en la euforia de los sucesos, en el calor de la protesta y en tiempo real al facebook, twitter, Tumblr o Instagram indiquen lo contrario.

Este trastorno disociativo de la identidad que padecen estos mocetones les impide reconocer la realidad a su alrededor. Los conduce a invisibilizar a la mayoría de sus conciudadanos que, en un acto electoral libre y universal decidieron colocar las riendas de la nación en manos de Nicolás Maduro, al menos hasta 2019.

La negación de la realidad que despliegan estos jovenzuelos incluye el no darse cuenta de que entre sus solicitudes se encuentran las peticiones de: A) Terminar con el desabastecimiento, pero contribuyen a él al no dejar transitar el transporte de carga y combustible. B) Exigen acabar con la inseguridad pero son frecuentes en las barricadas que ellos construyen la extorsión, la vejación, el atropello de ciudadanos cuyo único pecado es querer regresar a sus hogares y que para llegar a ellos necesariamente tienen que pasar por estas pequeñas Ucranias tropicales generadas por la irracionalidad de los manifestantes. C) Ordenan al Estado el cese de la impunidad pero en lo que apresan a un delincuente sorprendido en flagrancia sólo por el hecho de estar inscrito en un instituto de educación superior desata la solidaridad automática. Es decir que, según esta faceta de la disociación psicótica que viven, quien es estudiante se excluye automáticamente de delinquir. D) Demandan el fin de la hipotética injerencia cubana en los asuntos venezolanos pero imploran al cielo por la invasión norteamericana de nuestro territorio. E) Reclaman el dialogo y la unidad nacional pero poseidos por una especie de misantropía selectiva se niegan a sentarse en la misma mesa en donde estén sentados esos chavistas marginales. F) Se quejan de estar infiltrados por “integrantes de los círculos violentos auspiciados por el Estado” pero piden la liberación inmediata de los huelguistas virulentos retenidos en las manifestaciones… o sea.

Enzarzados en esta dicotomía moral, esta porción reducida de los estudiantes venezolanos se debate sin mucha fortuna entre el bien y el mal. Prevalece la naturaleza malvada de Mr. Hyde y los chicos vuelven a la violencia cebados por la impunidad que les confiere la capucha y últimamente -cuestiones de la moda- la máscara de  “anonimus” sobre el rostro. La transformación de Jekyll a Hyde se ha hecho tan frecuente que la metamorfosis tiende a ser definitiva de tanto disfrutar de los placeres antisociales y ya no hay antídoto que les haga recuperar su cordura original.

El oscuro alter ego de esta minúscula fracción del movimiento estudiantil universitario venezolano contemporáneo lo ha alejado permanentemente de las necesidades del pueblo, de ese mismo pueblo que con grandes sacrificios sostiene la gratuidad de la educación superior, tan costosa y tan anhelada por otras juventudes de este y otros continentes.

Cuenta la leyenda que ante la critica que en los márgenes del boceto de esta historia hiciera su mujer, Stevenson optó por quemar el texto y comenzar a escribirlo de nuevo, ¿Será por eso que a estos modernos Mr. Hyde les da por meterle candela a todo lo que no les agrada?