jueves, 20 de febrero de 2014

De Camila Vallejo a Gaby Arellano


No es que el semblante vetusto y vociferante de una se encuentre plantado en las antípodas de la lozanía primaveral anidada en la faz de la otra, ni es que la voz de trueno con acento de 5-dihidrotestosterona de la nuestra antagonice con el cantadito campesino y atiplado de la Camila lejana.


No es que el hirsutismo rasurado de esta altere su fisonomía alejándola del bozo amelocotonado de aquella, no. Ni es que la postura belicosa y pendenciera de una disienta del porte aguerrido y batallador de la otra, que al final ambos procederes beligerantes les otorgan un aura bravía a ambas.

No es porque una resulte al parecer la más longeva de las dirigentes estudiantiles de las que se haya tenido noticia entre las mujeres matriculadas en nuestras universidades y la otra haya sido catalogada como la diputada más joven electa a sus veinticinco años como parlamentaria.

No es que nuestra alambicada señorita -hasta donde sabemos soltera y sin hijos-, haya malgastado su juventud estudiando una carrera de la que apenas lleva aprobada la mitad de las materias, mientras que la otra -casi una niña- se haya titulado en seis años a pesar de tener pareja, cargar un crio recién nacido, andar en campaña por un escaño y llevar las riendas de un movimiento estudiantil disciplinado.

No es porque una de ellas pertenezca a un obscuro movimiento estudiantil provinciano -sin ideología definida, que coquetea descaradamente con la derecha, de comportamiento fascistoide y que funciona más como una franquicia al servicio del mejor postor que como una agrupación universitaria- y la otra milite en la aquilatada Juventud Comunista de Chile.

No es que mientras una -con montones de basura ardiendo a sus espaldas y columnas humeantes elevándose por el aire, abstraída del hecho de que una porción de su país se encuentra asediada por grupúsculos de ultraderecha que indiscriminadamente atacan a los transeúntes de uno u otro bando- declarara: “… la calle es la manera pacífica que tenemos todos los venezolanos de demostrar nuestros sentimientos”(1), la otra alguna vez dijera: “Nosotros no queremos mejorar el sistema, el sistema hay que cambiarlo”(2).

No, no es nada de eso. Es por lo diametralmente opuestos de sus pensamientos, de sus motivaciones, de sus discursos y de sus acciones que estas dos damas se distancian. Ya señoras ambas una por razones de edad otra por sus responsabilidades, se alejan hasta representar la cara y el sello de una misma moneda.

Mientras una combate enconadamente contra un gobierno que le ha dado la oportunidad de estudiar gratuitamente a todo el que quiera realizar sus sueños universitarios, la otra ha atacado consecuentemente las injusticias que genera una educación excluyente y privatizada.

Una no dice nada ante la falsedad de las noticias distorsionadas que sobre su patria construyen las trasnacionales de la información acompañadas muchas de imágenes trucadas o extraídas de otras épocas, otros eventos u otras latitudes. La otra maneja la verdad y sostiene una posición nacionalista que anima la liberación de su tierra del vasallaje imperialista.

43.7% de los votantes de su circuito llevaron a una a ser su voz parlamentaria, la otra se autodenomina la expresión monocromática de sus compañeros estudiantes no sé cuánto representarán sus votos en un universo de dos y medio millones largos de estudiantes(3) que es la matrícula de los universitarios venezolanos.

Una de ellas declara: “El pueblo quiere ser protagonista de una nueva definición de lo que es la Constitución”(2), la otra proclama “… vamos a estar en la calle hasta que consigamos la justicia, la libertad y la paz, que se haga cumplir la constitución”(4) mientras con todas sus fuerzas combate esa Constitución que le ha otorgado mucho más poder al pueblo, cosa que les enerva y aumenta su desagrado.

En definitiva el camino es largo entre una y otra chica… descubra usted otras diferencias y entenderá por qué estos últimos días las calles de su urbanización, las avenidas por donde usted transita a diario para llegar a su trabajo, las plazas en las que antes usted plácidamente se sentaba lucen ahora como si estuviese en Bosnia, Siria, Libia, Egipto o en algún otro país de esos de primaveras coloridas.

Por cierto nuestra primavera sería de color naranja.

jueves, 13 de febrero de 2014

Los Tres Chiflados

Los Tres Chiflados ya no son graciosos, pero las televisoras privadas no dejan de transmitir una y otra vez sus capítulos repetidos. Larry, Curly y Moe no cesan de pensar en golpes, no dejan de apostar al alboroto, a los insultos y al motín.

Estos personajes cómicos no deberían pasar de ser risibles pero desde el gobierno les dan oxigeno y los promocionan como “la trilogía del mal”.

Por ser chistositos Los Tres Chiflados no dejan de tener cierta popularidad. Entre los viejos porque estos anhelan volver a los tiempos ya idos de la Cuarta República y entre los jóvenes porque al no conocer de historia les distrae ver seres humanos de comportamiento similar al de Goku, Vegueta o Naruto.

Los Tres Chiflados no dejan de meterse zancadillas entre ellos mismos, pero esto es artificial, es una parodia hollywoodense, una estrategia para hacer caer a los incautos. Hermanos de cofradía, con la sangre infectada de Tradición Familia y Propiedad, el trío interpreta un juego de roles con la esperanza de proteger su mejor activo. Moe que es su “líder natural” o al menos el mejor publicitado, será atacado de vez en cuando por Curly que, con sus ojos desorbitados, viaja por todo el país tratando inútilmente de caldear los ánimos, eso hace parecer al primero como un angelical pacificador casco azul, mientras que eventualmente Larry en su versión femenina -así tenga que limpiarse más de mil veces las mejillas después de recibir el pringue beso de alguno que otro igualado-, se beneficiará esparciendo su virulencia libremente por los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía, mientras Moe hilvana un discurso de harmonía, full de concordia, unión e hipocresía.

The Tree Stooges como seguramente prefieren que se les nombre a Los Tres Chiflados, con sus llamados “a drenar la arrechera” y con sus berrinches, traen como consecuencia que se enciendan focos aislados en algunas ciudades interioranas en donde indefectiblemente surgen pérdidas materiales, heridos y ahora muertos de los cuales ni Larry ni Curly ni Moe se hacen responsables.

El talento de Los Tres Chiflados ha sido explotado por potencias extranjeras para intentar soliviantar los ánimos con la misma fórmula que les ha dado buenos resultados en otras naciones, como en Libia una de sus últimas presentaciones. Sin embargo, el poco disimulo con el que Moe, Larry y Curly generan las situaciones de conflicto hacen sospechar a la gente sobre la sinceridad de sus actuaciones.

Este vaudeville oposicionista que interpretan Los Tres Chiflados logra convencer a los que están tan disociados que no se dan cuenta de lo artificial de sus telones de fondo ni discriminan en lo burdo de la utilería ni se fijan que todo es un remake de lo ocurrido los dolorosos 12 y 13 de abril de 2002, no obstante a la mayoría de los venezolanos la debilidad del libreto y la falsedad del montaje les hace explotar un deja vú, les origina un regusto tan amargo en la conciencia que, no hay nada que el hipotálamo pueda edulcorar de estos recuerdos.

Junto a Los Tres Chiflados actúan otros cómicos nacionales e internacionales que aparecen y desaparecen de escena dependiendo de las necesidades del libreto, algunos de ellos conocieron la fama y la popularidad en otras épocas, pero ahora resultan caricaturas que se niegan a desaparecer de las luminarias.

Estos muchachos -Los Tres Chiflados- saben de golpes pero también saben cómo caerse, es su especialidad, ya se han caído bastante pero insisten, por supuesto para las escenas más peligrosas cuentan con dobles que realizan el trabajo sucio o comprometedor y en un cambio de cámara reaparecen ellos en escena para declarar, para llevarse los encabezados, los grandes titulares de la prensa que los adora.

La comicidad de Los Tres Chiflados basada en la violencia, en darle patadas por sus partes bajas al oponente, por picarle los ojos con los dedos al otro y en pegarle martillazos por la cabeza a su contrincante ya está pasado de moda.

Aunque a The Tree Stooges los llamen Los Tres Chiflados en castellano, la traducción de stooges realmente significa títeres o peleles… por algo será que les cae tan bien el sobrenombre.

lunes, 30 de diciembre de 2013

La Guerra de los Mundos

Es de imaginarse a un locutor gordito y sudoroso, de naciente calvicie e incipiente papada entrando cagado de la risa y relamiéndose los labios, a las instalaciones de Ejidense 91.5 FM. El tipejo en cuestión se hizo un panorama jocoso para pasar el resto del Día de los Inocentes echando el cuento mientras preparaba un sancocho y se tomaba unas cervecitas con el resto de sus amigos bajo la sombra de una gran mata de mangos y armaban la tradicional partida de dominó.

No era nada nuevo lo que iba a intentar pero, sería muy gracioso para él y sus compinches el asomarse a la calle y ver las largas colas de personas que se harían de un momento a otro mientras las esperanzas de encontrar leche en polvo y papel sanitario en la Venezuela de la Guerra Económica se agotaban para darle paso de inmediato a la desazón y la ira (productos estos últimos que sí se consiguen y a granel en todas nuestras ciudades).

El locutor de marras emulando a Orson Welles quiso hacer setentaicinco años después, una gracia de Día de los Inocentes y ya que la emisora de radio en donde trabaja queda cerca de un módulo policial, no se le ocurrió otra cosa que transmitir en tono de noticia un “comunicado” en el cual se informaba acerca de la supuesta detención de una gandola cuyo cargamento consistía nada más y nada menos que en leche y papel higiénico, indicando además que dichos productos serían vendidos en la estación policial del sector El Porvenir, de la ciudad de Ejido, del Municipio Campo Elías, estado Mérida. Esta sería una nueva versión, “su adaptación” de La Guerra de los Mundos.

Pero al contrario de Orson Welles, el chistoso locutor jamás advirtió a su audiencia acerca de la falsedad de los hechos que perifonearía como parte de una broma en el Día de los Inocentes. Y al no existir ninguna observación respecto a la inverosimilitud de lo difundido, las personas incautas se acercaron hasta la dirección indicada y como ya se ha hecho costumbre, de la nada surgió una fila interminable de individuos de todas las edades que, bajo un sol inclemente esperaron pacientes a que comenzara la venta de los productos anunciados.

Hacer colas para comprar alimentos es un asunto básicamente de personas mayores y de mujeres, al menos es a quienes mayoritariamente se observan unas tras otras apostadas detrás de una esperanza con forma de rumor. No es raro entonces ver como se desvanecen como si se tratara de pajaritos a algunos cuantos jubilados victimas de golpes de calor o de las arrecheras que agarran con los muchachos falta e’ respeto que se colean en sus narices, no es extraño encontrar tiradas en el piso con las rodillas como las del Nazareno de Achaguas a  unas cuantas damas que se resisten al arrebatón y son arrastradas por el delincuente hasta que logran desprenderlas de sus pertenencias, llámense estas bolsos, carteras o bolsas con las compras previamente realizadas.

Estas hileras de personas son un tanto tragicómicas, generalmente comienzan no por “generación espontánea” sino por la “fuga” de algún tipo de información. Frecuentemente es un amigo cuñado de la tipa que trabaja en tal sitio que es la esposa de Fulano que es el chofer de Sutano que es un “chivo” -un tipo pesado de tal Ministerio- el origen del rumor que, una vez se filtra termina en poblada deprimida y rabiosa. Surge entonces así pero, en lo que las personas ven a más de tres individuos recostados de cualquier pared cercana a la puerta de X comercio, se incorporan a la fila y activan todas las redes sociales a su alcance y habilidad tecnológica y con estas se acciona la “viveza criolla”. Muchos de los que se colocan en estas hileras son “profesionales de las colas”. Ellos tienen su propia organización, manejan códigos y jerarquías propios, se colean, meten en la formación a todas las generaciones de su familia que sean capaces de cargar con un paquete de harina de maíz o un pote de leche. Y no lo hacen porque su parentela sea numerosa o porque su vida dependa de la ingesta de los productos señalados… no! lo hacen por el crematístico impulso de salir de allí a montar un tarantín en cualquier avenida y revender la mercancía adquirida a 10, 20, 100 veces su valor original.

Estas ventas informales de productos de primera necesidad se encuentran en las principales vías de circulación de cualquier ciudad que usted escoja, en los mercados, en las aceras. Venden con sobreprecio los productos que se supone sólo distribuye el Estado a través de Mercales, Mercalitos, PDVales o de la red de abastos Bicentenario. Los productos que se suponen inexistentes, esos casualmente son los que estos grandes carajos trafican sin recato. Estos buhoneros de la necesidad, lo hacen al parecer bajo la vista gorda de los representantes del orden público que, los observan silbandito como el famoso policía de Valera. Lo hacen en las narices del cacareado “Poder Popular”. Ejercen su labor con tanta impunidad que no queda otra que preguntarse: ¿Para qué carajos sirven los “Consejos Comunales”?, ¿En dónde coños se encuentra el “Pueblo Organizado”?, ¿Qué está pasando con el “Poder Popular”?

Sirven las instituciones en esta Venezuela, la de la guerra económica entonces, para alcahuetear a otra estirpe de hambreadores de la población que surgen con el mismo modo de pensar que el de los grandes empresarios, “¡Exprimirle los bolsillos al Pueblo!”. Esta es la nueva versión de La Guerra de los Mundos, la del “mundo” capitalista contra la del “mundo” socialista, la batalla entre los que priorizan la acumulación de capital en las manos de unos pocos y los que ponen por delante el bienestar de la sociedad en su conjunto como preeminencia. La Guerra de los Mundos se libra entonces entre la usura y la felicidad social.

Orson Welles advirtió no una, sino tres veces durante su transmisión acerca de la falsedad de lo radiado, mencionó que esa era una adaptación de la obra de H. G. Wells “La Guerra de los Mundos”, este señor locutor de Ejido sólo pidió disculpas cuando la poblada cercó las instalaciones de la emisora desde la cual transmitía con impunidad sus mentiras -amenazando con tomar la justicia en sus manos y linchar al bromista-, pero lo hizo no en plan de arrepentimiento, agregó desafiante detrás de la seguridad que ofrecía la presencia de un cordón policial que “eso demostraba la buena receptividad de los radioescuchas”(1).

Sin embargo, lo más probable es que a este señor locutor como a los vendedores de leche en las aceras, la ley no lo alcance, que sea otro guarismo de la impunidad. Y todo porque partimos de principios errados, decimos que la mayoría de los comerciantes es honesta cuando en los últimos tiempos se ha demostrado todo lo contrario, pensamos que la gente que se arremolina frente a los abastos lo hace por necesidad aunque si el CICPC o cualquiera de los organismos de seguridad del Estado se tomara la molestia de examinar los videos de seguridad de estos comercios encontraría que las caras de las mismas personas se repiten y se repiten una y otra vez quitándole oportunidad a otros ciudadanos de adquirir los productos de primera necesidad. Ponemos por delante del derecho a la alimentación del pueblo el derecho al trabajo del malandrín que se apropia del trozo de acera para colocar su tarantín. Presumimos la inocencia de los “comunicadores sociales” engañándonos a nosotros mismos pretendiendo que estos últimos no responden a los intereses de quienes los emplean.

Un Estado serio no dejaría tantos resquicios por donde se filtra la corrupción. Un Gobierno serio habría arreciado la Ofensiva Económica en tiempos de franca  y “tradicional” especulación como lo son las navidades. Unos funcionarios serios sabrían que todas las tiendas, por más pequeñas que estas sean, tienen depósitos en donde guardan cantidades importantes de mercancías que, al finalizar la inspección colocan con sobreprecio en sus estanterías burlando al Estado y a sus representantes que de alguna manera tratan de controlarlos. Un pueblo serio dejaría la complacencia con los especuladores que en las bodegas del barrio, en los puestos de buhoneros y otras formas de economía informal, les venden los productos con valor especulativo.

¡Sigan entonces cayendo por inocentes!


sábado, 7 de diciembre de 2013

La raya como Lema

I

Ciertamente el actual alcalde de Mérida resultó ser un inútil con suerte. Al parecer toda su vida lo ha sido pero nadie lo ha notado, al menos no los que votan por él. Presidente de la Asociación de Profesores, Secretario y Rector de la Universidad de Los Andes por obra y gracias de las alianzas AD-COPEI, pasó sin pena ni gloria gestión tras gestión, consolidando pactos acuerdos y convenios que le garantizaran que la fortuna estuviese de su parte en el siguiente paso. Ningún movimiento lo efectuó al azar. Planificó no su gestión, no su accionar de funcionario público, centró sus esfuerzos en fabricar la hoja de ruta de su proyección personal.

Moviéndose sobre un fondo gris, catapultó su carrera política extrauniversitaria gracias a la polarización existente en el ámbito nacional.

Debido a lo imponente que resultaba la figura de Hugo Chávez con su magnetismo indiscutible, el dipolo resultante bastó para convertir en atrayente a cualquier ser viviente que se perfilara como “líder” opositor, así este fuese de taxonomía dudosa. Y este polo negativo sobre el cual se aglutinaron los votos de quienes adversaban a Chávez -y que irracionalmente sufragaron por el primero que se les puso en frente-, terminó por convertirlo en el flamante alcalde de todos los merideños que lo padecimos todos estos años.

II

El uso de slogans como elemento persuasivo es, en esta época, eficaz y necesario. La diversificación de los medios, la expansión de las telecomunicaciones, el incremento en el número de usuarios, la accesibilidad, utilización y manejo de los mismos por parte de los interesados, han dado como resultado la necesidad de condensar los mensajes y la pauta parece ser la parquedad de los mismos.

Toda estrategia de marketing electoral incluye entonces un lema que, con la fuerza de lo conciso, distinga su propuesta de las de sus adversarios y además le permita cabalgar con comodidad en el mundillo de las redes sociales.

El político -asesorado por su equipo de campaña-, utiliza entonces un slogan que sintetice su propuesta, una frase que se ancle a la psique del elector y que en una asociación pavloviana identifique el producto-candidato con el lema-promesa.

Este condicionamiento clásico se inserta con toda facilidad en las diversas presentaciones disponibles de las redes sociales y, tocando las fibras más primitivas del hipocampo votante, convoca o bien a drenar la arrechera quemando hospitales y asesinando chavistas o bien al sufragio por el inepto más cercano a su corazoncito opositor.

El lema entonces se convierte para bien o para mal, en la marca personal del candidato. Una frase creativa sustituye la ausencia de contenido. Una expresión fortuita se transforma en un signo comunicacionalmente esencial para presentar al individuo. Este slogan permite condensar toda la oferta política en una escueta información propagandística.

III

Ejemplos a lo largo de la historia hay muchos y hay algunos que incluso se han vuelto herencia universal. Yo pronuncio “I have a dream” y usted sabe de una quien lo dijo. “Ese hombre si camina…”, “Democracia con energía”, “Gracias a ti”, “¡Correcto!”, “¿Con quién estás tú compañero?”, hasta un silbido particular emitido por un pitico llegó a identificar a un candidato. Chelique Sarabia era un genio en esto de los avatares. “El cambio va”, “Luís Herrera arregla esto”, “¿Y dónde están los reales?”. “Por Ahora…”, “¡Vamos con todo!”, “Por amor”.

El lema subsiste incluso a la campaña y todos recuerdan el éxito o el fracaso del individuo aferrado a la frase publicitaria.

La palabra slogan parece que proviene del escocés gaélico “sluagh ghairm” que se pronuncia simplemente “slogorm” y que se traduce como: “grito de batalla”.

A la guerra se va con un grito y esta exclamación intenta interpretar el clamor de una comunidad.

IV

Pero a veces es al revés y una frase se apropia del alma de un personero público y lo cubre como una gris y pesada lápida.

Es así como al alcalde de Mérida y a su infausta gestión lo identifica la raya.

El mismo se lo buscó. Entre las pocas cosas que ha realizado destacan la instalación de un semáforo cercano al terminal de pasajeros que genera congestionamientos hasta fuera de las horas pico y que ha ocasionado una elevación importante de las cifras de colisiones vehiculares y la colocación de unos rayados reductores de velocidad donde a él o alguno de los genios de su equipo asesor les ha salido de debajo del forro de las mangas.

Es así como, de las pocas avenidas con las que cuenta la ciudad de Mérida, sobre la avenida Los Próceres por mencionar un solo ejemplo, han proliferado como si de hongos se tratara los famosos reductores de velocidad, eufemismo con el que se suaviza su verdadero espíritu: destructores de vehículos a cualquier velocidad.

Me imagino que el alcalde en conversación con los dueños de talleres y de expendedores de autopartes llegó a un acuerdo sensato “Ustedes me dan los materiales, yo pongo los obreros de la alcaldía para que instalen los reductores y vamos a medias con las ganancias, de ahí saco para financiar mi próxima campaña”. Algo así debe haber sido, pues el sadismo con el que fueron instalados los dichosos gendarmes dormilones estos, no deja otra opción al pensamiento.

Los más notorios de estos bichos se encuentran alrededor de una venta clandestina de especies alcohólicas que todo el mundo conoce y enfrente de la cual ocurren feroces accidentes, puesto que está harto demostrado que volante y alcohol son una mala mezcla.

Pero a nuestro flamante alcalde copeyano de origen y amante del capitalismo salvaje, no se le ocurrió en ningún momento eliminar la venta de licores ¡No!, ¿Cómo iba a impedir el libre emprendimiento?, que se jodan todos los ciudadanos pero “¡Con mis comerciantes no te metas!”.

Ahora la raya lo identifica. La gestión del alcalde saliente de Mérida es una raya y entre los miembros de su cebruno equipo se encuentran el que ahora aspira a ser electo burgomaestre por el sector oposicionista y a muchos de los que, como integrantes cercanos de su eventual equipo de gobierno lo acompañan.

Espero que cuando vayan a votar y pasen por cada uno de estos reductores de velocidad cada uno de los electores recuerde que esa no fue obra del gobierno de Chávez o del de Maduro si no producto de una mala gestión municipal de un funcionario que eligieron más por ser opositor que por haber demostrado eficiencia en alguna de las tareas que le había tocado ejecutar.

“Yes, we can”.

domingo, 8 de septiembre de 2013

¡PELIGRO! Zona de Derrumbe



El Proceso ha entrado en una peligrosa zona de derrumbes. “Por ahora” la cara risueña del capitalismo es lo único que con fuerza se nos ha mostrado o permitido observar. Es difícil, muy difícil derrotar la imagen edulcorada que nos han vendido. La calle limpia y sin huecos, la casa inmensa majestuosa, el jardín bien cuidado y florido, el carro grande último modelo, la esposa impecable preciosa, la despensa repleta bien surtida, el marido apoltronado y sonriente leyendo el periódico, los muchachitos catiritos atléticos jugando sin hacer ruido, el perro hermoso oloroso de pelo brillante y sin pulgas… esta imagen bucólica se encuentra impresa en lo más profundo de la psique colectiva de occidente. 


El gran fraude del Capitalismo radica en hacernos creer que ese pastoril espejismo es compartido por todos los integrantes de la sociedad, que todos los ciudadanos son bienvenidos al festín de la abundancia y nos esconde su otra faz en el patio trasero.


El envés de esta historia nos muestra el robo de la riqueza social por parte de una pequeña fracción de individuos, la oligarquía, que es la que ostenta verdaderamente la riqueza, la que la acapara, la administra y la disfruta. Los países subdesarrollados, los habitantes del tercer mundo, soportamos con nuestras carencias el rostro idílico de la sociedad de consumo.


Los niños de la calle, los desechables, los recogelatas, los huelepega, los desahuciados son el subproducto prescindible y no deseado del sistema proveedor de bienes de consumo. Quien no cuente con un poder adquisitivo suficiente como para hacer girar las ruedas de la industria no es bienvenido.


Este fraude hollywoodense trae aparejado consigo la pobreza espiritual, el egoísmo, el desarraigo, el no sentirse bien con lo que se tiene, con los que se convive, ni siquiera consigo mismo que nos devuelve unos cuantos tramos en la escala filogenética y nos convierte en seres individualistas, materialistas, que no reparamos si no el bienestar propio, llevándonos en los cachos a todo aquel que se interponga en nuestro camino hacia el “éxito”.


El progreso anhelado, la acumulación de capital, la adquisición de objetos cada vez más inútiles,   impiden de facto la construcción del socialismo. Se ha generado así en Venezuela una revolución democrática burguesa que, como su nombre lo indica es dirigida por la burguesía, obviamente la de viejo cuño que jamás ha sucumbido y que ha permitido a su sombra y con sus despojos el desarrollo de lo que ellos mismos despectivamente, llaman “la boliburguesía”. 


La revolución venezolana entonces, tiene una gran falla de borde en su ideología. Con acento reformista, nuestro Proceso apuesta al desarrollo y consolidación de las “fuerzas productivas” otorgándoles dólares, líneas de crédito, incentivos a la productividad, exenciones, en fin privilegios a quienes capitalistas al fin, expolian especulan y explotan a la sociedad que en ellos confía y que a través del gobierno pone los recursos de la nación en sus manos.


Surge impertinente la pregunta del millón: ¿Por qué si son “inversionistas” esperan que el Estado (del que denigran), les otorgue los recursos necesarios para instalar sus emprendimientos?, ¿Por qué no arriesgan su propio capital para cristalizar sus ideas?, ¿Por qué si creen en la competencia, en el libre mercado, exigen medidas proteccionistas por parte del Gobierno, ese mismo gobierno al que quieren derrocar?.


Si… ya sé, fue más de una pregunta, pero exaspera esta moneda de dos caras con la que actúan los “capitalistas” vernáculos y las interrogantes en cascada comienzan a brotar. Por un lado despotrican del Gobierno y por el otro le estiran la mano para financiarse.


Pero lo que más revienta es la actitud gubernamental, la complacencia con la que cobijan a nuestra pequeña burguesía, la zalamería con que la festejan.


Los representantes del gobierno se sientan con los explotadores del pueblo -el Pueblo que los llevó y los ha mantenido en el poder con las esperanzas puestas en su redención-, y sonríen orgullosos porque salen en las fotografías de los diarios abrazados a alguien con nombre de abolengo. 


Resultado de esas mesas de trabajo, de esos famosos diálogos: encarecimiento de los productos que estos “empresarios” elevan por varias vías, la del enlentecimiento o el recorte de la producción, la del acaparamiento, la de la especulación franca por la calle del medio, la de la extorsión, etc. 


A la sombra del Estado una nueva clase empresarial ha surgido y para nadie es un secreto puesto que nuevos ricos al fin, les encanta exhibir su fortuna repentina. Nuestras calles son la vitrina de esta nueva opulencia. Ya ni hablar de carros nuevos porque eso es muy poco para lograr el anhelado blanqueo sanguíneo, ahora tienen que ser blindados y con escolta, ahora debes presumir Rolex en la muñeca, Cartier en el dedo, Etiqueta Azul en el vaso, Sansung Galaxy al oído y carajita super Tuning a un lado. 


Esta situación evidentemente permea desde las altas esferas del poder hacia los hilos más profundos de la urdimbre social y en un afán renovado por escalar hasta la cima, el común de la gente deja a un lado moralidad, principios y escrúpulos. 


Si a ver vamos, ¿por qué no hacerlo? Si los antiguos vecinos de la cuadra, si los compañeros de la esquina, si el panita de tragos y partiditas de chapita te pasan por un lado en plan de empresarios exitosos, ¿Por qué entonces no desviar un tanto los bienes de todos para su propio beneficio y usura?. 


No es extraño entonces que los recursos asignados a los consejos comunales no rindan, no resulta insólito que el presupuesto asignado a una obra se evapore, no es anormal que un camarada aproveche su puesto en X oficina para pedir alguito por acelerar un trámite burocrático que de paso fue puesto allí con ese explícito fin, el de ser un elemento corruptor de individuos.


Si no ¿Quiénes son los que venden el harina con sobreprecio en los puestos de buhoneros?, ¿Quiénes son los que venden sus cupos de dólares a cambio de un viajecito y unos cuantos miles de bolívares? 


El Gobierno a la vez confía en la madurez política del pueblo y cree en la incorruptibilidad de sus individuos. Desafortunadamente estas dos condiciones no existen.


Y no existen por dos razones: la primera, que nadie además y después de Chávez se ha tomado la molestia de realizar esa labor casi que evangelizadora de penetrar en las comunidades a enseñar los principios sobre los que se soporta el socialismo, y la segunda que, debido a la  tentación constante de la renta petrolera sumada a la ineficiencia del gobierno para corregir las desviaciones del proceso, resultan en terreno movedizo sobre el cual lo que se construya está destinado indefectiblemente a colapsar.


La calle en ruinas llena de huecos y basura, el apartamentico de 60 m2, la despensa vacía porque no hay harina, ni azúcar, ni café, ni crema dental, ni un carajo, la nevera con la puerta abierta porque se dañó con uno de los últimos apagones, la mujer con los rollos en la cabeza y el menorcito berreando en los brazos, el marido con una cerveza en la mano rascándose la barriga mientras ve en la tele el sorteo del kino, los otros dos chamos brincando y pegando gritos, el perro hediondo y garrapatoso no son buena publicidad para “vender” el socialismo.


Nos encontramos entonces nuevamente en una disyuntiva, sentarnos a dialogar con los empresarios y tomar de vuelta el camino del capitalismo -que significará no lo dudo, un pedregoso sendero sembrado de sufrimiento y bordeado de represión, o profundizar nuestro tránsito por la vía revolucionaria sin atajos ni desviaciones hasta alcanzar el fin último, el primigenio objetivo… el bienestar del hombre, del ser humano sin distingos.

miércoles, 21 de agosto de 2013

La Metamorfosis

Afortunadamente para todos -incluyéndolos a ellos mismos-, la dirigencia opositora venezolana ladra, y mira que aúlla lastimera y fuertemente…  pero no muerde nada.

Pensándose mejor que los demás, la oposición venezolana, como si de Gregorio Samsa se tratara, se despertó una ya lejana y brumosa mañana convertida en una de esas verdes y pesadas moscas que uno observa en los ventanales de los restaurantes. Ellas están adentro, resguardadas del bochorno tropical del mediodía por la suave brisa del aire acondicionado, pueden tener la mesa dispuesta, colmada de ricos manjares que los comensales distraídos imbuidos en conversaciones triviales, absortos en pensamientos inescrutables, olvidan defender o no están dispuestos a resguardar, pero esos moscardones verdes siguen dándose cabezazos contra el vidrio reclamando con un zumbido monótono una libertad que jamás se ha ido de sus alas, que simplemente verían si no insistiesen en golpearse tercamente contra el traslúcido cristal.

Bastaría con que se dieran la vuelta, con le dieran por un instante la espalda al vidrio y se colocaran de cara al país, con que dejaran por un segundo la petulancia de creerse descendientes directos de alguna recóndita monarquía europea venida a menos y que, asumieran que en verdad, nunca han sido ni serán mayoría de nada en ningún lugar, que nunca han representado ni representarán los intereses de las grandes masas humildes y trabajadoras que constituyen el músculo de la nación su masa laboral, porque sencillamente los detestan, porque al igual que George Bush en Haití o María Machado en La Bombilla de Petare, después de tomarse la fotografía de rigor sentirán la imperiosa necesidad de limpiarse el pringue que el contacto efímero con alguien de la calle les deja, urente, en su necesidad de distancia social.

Es por esta circunstancia que insisten en declarar que: “Venezuela no tiene remedio mientras se mantenga bajo un régimen amoral, altamente incompetente y corrompido como el actual. La necesidad de un cambio definitivo es compartida por la gran mayoría de compatriotas que se mantienen aferrados a principios y valores fundamentales”.(1) Y esto lo sostiene nada más y nada menos que Oswaldo Álvarez Paz, entonces no les miento al señalarles que no tienen conciencia de sus defectos. Ese señor, conspicuo representante de lo más abyecto de la politiquería cuarto republicana se erige en custodio de los principios y valores fundamentales de la moralidad pero, ¿No es siguiendo su “ejemplar” vida que, en estos momentos miles de compatriotas salen hacia el Ecuador y Perú estafando al resto de los venezolanos, esquilmándole al Estado los dólares subsidiados que éste ofrece para viajes para luego de una semana a pan y diablito, volver y venderlos en el mercado paralelo, quitándole en nombre de la libertad divisas al presupuesto que se necesitan para adquirir insumos, alimentos y medicinas?

Siempre existirán desclasados que, no queriendo tener conciencia de su lugar en la tradicional urdimbre social  exclaman: “Venezuela se desliza aceleradamente por el despeñadero, la falta de políticas económicas coherentes, de dólares y la crisis alimentaria se llevará en los cachos no solo al gobierno de Maduro, sino desestabilizará al de Cuba, que se encuentra muy afectado por el desabastecimiento, porque todos los productos se los envía Venezuela.”… “El problema es que no hay dólares, ni para abastecimiento, ni para resolver las contingencias sociales que se presentaran como consecuencia de la parálisis económica, la crisis hospitalaria, la eléctrica y el fracaso estridente del Plan Patria Segura, que parece tener como premisa ‘dispara primero y averigua después’. Maduro no sobrevivirá a un Caracazo…”(2)

¿“Disparen primero y averigüen después”… en qué contexto se habrá escuchado antes esa expresión?. Me parece que adjudican su autoría al “padre” de la democracia, ¿No fue Rómulo Betancourt el que pronunció por primera vez esa frase lapidaria? Pero es a esta administración permisiva por demócrata, en donde cada uno hace o dice lo que le da la real gana sin que su casa sea allanada, sin que su mandíbula se quede sin dientes y sin que sus costillas sepan que es un planazo, a quien se acusa de despótica y autoritaria.

Hasta disponen la ilegitimidad de Nicolás Maduro despachando el argumento peregrino y xenófobo del origen cucuteño del mandatario electo basándose en supuestos y en chismes de vecindad: “Mientras los filtros para bloquear páginas y cuentas en la redes no se implementen, los internautas estaremos informados sobre asuntos trascendentes como la partida de nacimiento de Nicolás Maduro, lanzada este lunes por el ex embajador panameño ante la OEA Willy Cochez, que probaría que el Presidente en ejercicio no es venezolano por nacimiento sino colombiano, según el Registro de Cúcuta - partida 47, Tomo 22 A-, que de ser cierta es evidencia de una violación a la Constitución, que exige que para ser presidente de Venezuela -art. 227-  se debe ser venezolano por nacimiento. Se tiene que comprobar la constitucionalidad de Maduro y tanto el Gobierno como la oposición están obligados a fijar una posición.”(3) Recuerdo que de Carlos Andrés Pérez se decía lo mismo, pero ignoro si la vehemencia con que esgrimen hoy esa premisa era similar en aquel entonces.

En todo caso, prefieren creer en Cochez, quien a decir de Roy Chaderton -hombre comedido y sensato-, no es ni un político, ni un diplomático, ni un caballero, que en las instituciones venezolanas y todo por su palmaria incapacidad para ganarse al pueblo.

Dándoles el beneficio de la duda, cuesta creer que personas del medio periodístico o artístico escupan para arriba y pongan en duda a priori las capacidades que pudieran poseer sus compañeros de la farándula para proponer una gestión y organizar un equipo que la lleve a cabo. Para ellos el presidente Maduro “…sigue metiendo las extremidades, incluso en acciones políticas, como la selección de candidatos a alcaldes que solo tienen vida en la industria del entretenimiento y provocan un gran rechazo en las filas del partido de gobierno. Las elecciones municipales del 8D serán un plebiscito. Si los venezolanos salen masivamente a ejercer el voto castigo, Maduro estará liquidado…”(2)
Los menosprecian por chavistas, no por ser locutores o deportistas destacados. Se olvidan de julio Borges quien dio sus pininos conduciendo un programa malo pero televisado llamado “Justicia para todos”. Rechazan la virginidad política. Prefieren la ignorancia demostrada de un Capriles o de un Rosales. Prefieren la deshonestidad de Caldera, López, García o Mardo.

Como el resto de los integrantes de la familia Samsa en el fabuloso relato de Franz Kafka, la oposición venezolana desprecia a sus propios hermanos, los diferentes, los extraños, son rechazados así hayan vivido por mucho tiempo de ellos y de su trabajo.

Por fortuna para todos -incluyéndolos a ellos mismos-, la dirigencia opositora venezolana es una sistemática e infalible enterradora de primaveras, por lo que con cada uno de sus ladridos, de sus aullidos destemplados, conjuran los peligros de sus mordiscos hidrofóbicos.


(1): Álvarez Paz, Oswaldo. Ambiente de tragedia y fatalismo. Agosto 21, 2013.
(2): Salazar, Marianella. Sálvese quien pueda. Agosto 14, 2013. http://www.el-nacional.com/opinion/Salvese-pueda_0_244775700.html
(3): Salazar, Marianella. Indignidad nacional. Julio 31, 2013. http://www.el-nacional.com/opinion/Indignidad-nacional_0_236376650.html



domingo, 7 de julio de 2013

Adán Chávez sabe algo…

Definitivamente el gobernador actual del estado Barinas sabe algo que los demás mortales desconocemos. Él, tiene fuentes privilegiadas y confiables que le proporcionan informaciones valiosísimas.

El hombre está  dateado, lo sé…

¿Que cómo descubrí que el gobernador anda en algo y conoce algo que nosotros ignoramos?, ¡Muy fácil!, no hay que ser muy observador para darse cuenta, basta un simple viaje por la carretera entre Barinas y Mérida para que el descuido en que mantienen el lado barinés de esta importante vía nos haga entender que allí pasa algo, que ahí ¡hay gato encerrado!.

Esta vez no fue necesario  contar con un yerno contratista del gobierno, con la prima de una vecina casada con un general, ni siquiera hubo que seguir en twitter al bocón de Bocaranda para descubrir la verdad absoluta de esta profunda desconfianza.

Una sencilla travesía desde los andes a los llanos bastó para desenmascarar toda la verdad. Un viaje que en los kilómetros  merideños resultó apacible, culminó en algo más doloroso que una sesión de “insanity” realizada un día después de pasar un dengue o las secuelas de la AH1N1.

Resulta que Adán Chávez sabe algo y ya no lo puede seguir ocultando. No sé, de repente el G2 le informó acerca de la inminente desaparición de nuestras reservas petroleras aspiradas desde los Estados Unidos por un oleoducto transcaribeño que depositaría derechito en Texas, como para que nadie se diera cuenta, íntegras nuestras cuantiosas reservas de crudo.

O tal vez y sin querer caer en la teoría de la conspiración, fuentes extraterrestres le susurraron al oído en medio de una abducción que, el fin del automóvil es inminente, que será substituido por vehículos voladores con propulsión gratuita gracias a pequeños reactores internos de fusión de hidrógeno.

Tiene que ser eso, algunos hombrecitos grises y ojones le informaron al gobernador barinés la obsolescencia del automóvil. Es por esto que el sabio Adán no le ha metido medio más a la carretera trasandina enterado como está de la inutilidad de tal inversión. ¿Para qué más asfalto desperdiciado en esa inservible  cinta negra, si ahora aeronaves personalizadas levitarán sobre los accidentes geográficos, sobre los  bosques, sobre las cumbres andinas y se reirán al pasar por la ingente cantidad de mugrosos huecos que existen en la vía andina?

Está bien entonces la actitud de Adán, ¡Tiene razón el gobernador llanero en ser inmisericorde con los transeúntes que se atreven a desandar por la carretera del páramo! Al manejar información clasificada puede hacer lo que no logran los otros gobernadores de estados vecinos, invierte sus recursos en la construcción de estaciones aéreas de despegue y aterrizaje para las naves espaciales, instala una fábrica de platillos voladores en Sabaneta, destina recursos para la edificación a la vera del Caipe de una refinería de hidrógeno para surtir el tanque de los pequeños OVNI’s que dentro de poco surcarán el cielo barinés. Lo malo es que, para no tener que revelar sus fuentes -me imagino-, el camarada no haya dicho la razón verdadera de su desdén institucional por los conductores de esa vía.

Pudiera ser y esta es sólo otra de las teorías posibles, que ya esté al menos en un 50 % ejecutada la autopista Barinas-Mérida que según recuerdo haber leído (http://caracas.psuv.org.ve/2012/11/09/portada/candidato-por-el-estado-barinas-adan-chavez-presento-plan-de-gobierno-2012-2016/#.UdiqsdKmjko), el mayorcito de los Chávez prometió realizar durante los días de su campaña y el muy rolo e´vivo nos tiene preparada una sorpresa quizás para finales de este año, e inaugure la flamante supercarretera.

La otra cosa que tal vez  esté pasando es que el gobernador de Mérida en el ánimo de una zancadilla, le esté jugando burro negro a su homologo sabaneteño y para hacerlo quedar  mal, con premeditación y alevosía -¡eso no se hace Alexis!-, haya mandado a asfaltar, demarcar con sus buenas rayas blancas y además haya llenado de “ojos  de gato” hasta convertir en un sueño el pedacito de calzada entre Apartaderos y la Raya, sólo por hacer quedar mal al camarada Adán.

Prefiero creer que los extraterrestres nos vigilan y que para el próximo viaje, pilotando una confortable nave espacial como las del los Supersónicos, me vacile desde las alturas la irremediable pérdida de dinero  que, por no  haber tenido ayuda alienígena, el gobernador de Mérida echó a la basura, o mejor dicho a la calle.