viernes, 19 de abril de 2013

Antes de que se abran las cajas

Debido al berriche armado por un hombre inmaduro, caprichoso y malcriado se va a efectuar uno de los actos más estúpidos que haya realizado la democracia venezolana en esta nueva era de cambios revolucionaros, más allá, en los últimos cincuenta años… y si curucuteamos un poco en la historia política universal tal vez más.
El niñito mimado de su casa Henrique Capriles Radonski, mal acostumbrado por sus padres a obtener lo que quisiera por cualquiera de los medios imaginables, ha logrado nuevamente, luego de una pataleta atroz y soez, el que le complazcan su petición de reconteo de votos a la usanza antediluviana del recuento manual.
No sé cuantos millones de bolívares se han gastado ni cuantos miles de horas-hombre se han destinado a construir la moderna plataforma electoral con la que cuenta hoy día el pueblo venezolano; no sé cuantos recursos se han invertido para inculcar confianza en el electorado ni sé cuantas campañas se han gestado para educar al pueblo en la utilización de este recurso; no sé cuantas cuartillas se han empleado escribiendo acerca de las bondades del sistema electoral automatizado y ya perdí la cuenta de a cuanto pingo han traído tanto el gobierno como la oposición venezolana para que luego de varios días de holgura faraónica subsidiada con dinero que pudiera ser destinado a mejores causas termine declarando el fulano de marras que: “¡“Éste” es el mejor sistema electoral del mundo!, ¡El  más seguro!, ¡El mejor blindado!, ¡El más confiable!”
Y sin embargo, ante los deseos de un solo hombre, flaquean las fuerzas, surgen las dudas, renace la desconfianza, reculan las instituciones y se vuelve al arcaico procedimiento de contar papelitos que ya creíamos pertenecía al museo de la infamia comicial cuartorepublicana.
Henrique Capriles Radonski logró a un costo muy elevado que incluye zozobra y desasosiego colectivo, pérdida de bienes materiales y el sacrificio injustificable de vidas humanas, el que le concedieran el contaje del 46% restante de las urnas electorales que no habían sido previamente revisadas, es decir que ya antes más de la mitad de las cajas, o sea el 54% había sido previamente auditada.
Por su grosería ya hubo ocho muertos (1), hubo perdida de bienes comunales, centros asistenciales destruidos, casas incendiadas, manifestantes heridos, hermanos absurdamente enfrentados.
La inconsistencia de los argumentos esgrimidos por Henrique Capriles Radonski para solicitar la apertura de las cajas de votación no es numérica, es mental y no aguanta una sesión de polígrafo como sus declaraciones de fraude respecto a los resultados obtenidos en las mesas del Liceo Bolivariano Antonio José Saldivia, ubicadas en Carache estado Trujillo.
Por eso antes de que se abran las cajas del último proceso electoral, les pido a mis compatriotas ofuscados que abran la página web del CNE y que trate cada uno de ellos en la soledad de su amargura de constatar la veracidad de las acusaciones que lanzó su “líder” Henrique Capriles Radonski.
Antes de tomar nuevamente su cacerola y abrir otra vez el balcón de su apartamento o la ventana de su casa, los insto a recapacitar un momento y a preguntarse: ¿Si la democracia es el gobierno de la mayoría y 50.78% es mayor que 48.95%, entonces que reclamo?
Antes de hacer oídos a los rumores que se esparcen como el polvo sin sostén y con el viento, por qué no preguntarles a su respectivo comandos de campaña o a sus representantes que antes de realizarse el proceso eleccionario se ufanaban de poseer una inmensa maquinaria que llegaba hasta los lugares más recónditos de la geografía venezolana y de contar con testigos en cada una de las mesas: ¿Por qué esos mismos testigos no salen a declarar la veracidad de las acusaciones?
Antes de volver a empuñar los fósforos e incendiar el próximo contenedor de basura pregúntense a ustedes mismos ¿Cómo carajos hizo este gobierno -“que es tan inepto”- para sacar de cada uno de sus respectivos centros electorales a punta de pistola, amenazados, delante de cientos quizás miles de furibundos votantes opositores y de alguno que otro periodista o fablistán tarifado a ciento diecinueve mil quinientos testigos de mesa reportados por Carlos Ocariz director nacional del comando Simón Bolívar un día antes de realizarse el proceso electoral (2)?
Antes de romper el primer precinto y de escuchar el sospechado ¡Ohhh! De desconsuelo: ¿Por qué no atreverse a pedir explicaciones a su “líder” Henrique Capriles Radonski acerca de las supuestas cajas de votación encontradas en Barinas y Barquisimeto? Según declaró Tibisay Lucena el día previo a los comicios 39.018 mesas fueron instaladas y dispuestas por todo el territorio nacional para recibir a 18.043.674 hipotéticos votantes (3). Está claro que de aquellas, 17.948 cajas deberán ser abiertas y recontadas sus papeletas. Si el 54% pudo ser sometido a revisión en menos de medio día, este contingente de urnas deberá serlo en un ratico y así de una buena vez nos quitaremos de encima el chichón del Henriquito.
Antes de colocar la primera barricada, antes de ocasionar el primer accidente, les conmino a preguntarse: ¿Será capaz Henrique Capriles Radonski de asumir -como en 1992 lo hizo Hugo Chávez Frías-, la responsabilidad por los desastres ocasionados por las bandas de furibundos opositores luego de haber sido publicadas (por El Nuevo País) unas fotografías viejas de destrucción de material electoral obsoleto (de las elecciones de 2010) comentando que ese era el destino del empleado en el último proceso?
Antes de abrir las cajas le pido a Henrique Capriles Radonski que abra bien sus ojos y mire con detalle las fotografías con el rostro de los 8 muertos –oficiales, deben ser más- que debe depositar en el cementerio personal de su conciencia, que observe las cajas de venezolanos que no debieron haber muerto por su causa.
Hay una variedad de peces, los cíclidos, que guardan a las crías en sus bocas, cada vez que acecha un peligro, como padres responsables recogen la nube de alevines dejándoles entrar a sus bocazas, Al menos 7.575.704 venezolanos estaríamos altamente interesados en ver como Henrique Capriles Radonski abre sus fauces y recoge sus irresponsables palabras.
Antes de abrir las cajas por qué no pedirle al candidato perdedor Henrique Capriles Radonski que consigne en acto público una declaración de aceptación definitiva de los resultados para que no vaya a salir más adelante con otra barrabasada y nos someta nuevamente al espectáculo tragicómico de otro de sus berrinches.
El “pelito” que trata de ignorar o al menos minimizar Henrique Capriles Radonski sobrepasa el cuarto de millón de personas, 273.056 para ser exactos entre los que se encuentran mi voto y seguramente el de usted que ha tenido la paciencia de llegar hasta este punto de la lectura. Yo quiero que mi voto se respete y por más cacerolas que suenen y por más pataletas que se escuchen la voz de la mayoría del pueblo venezolano tiene que ser respetada.
Antes de que se abran las primeras cajas electorales invito a todos a abrir los ojos y a reflexionar para no terminar abriéndole las puertas y las piernas a quien viene a esquilmarnos.

martes, 16 de abril de 2013

¡El Berrinche de Caprichito!

No me gustan para nada los apodos. El burlarse de la gente por presentar algún desperfecto en su condición física, el menospreciar a los otros por tener  diferentes apetencias o inclinaciones sexuales, el endilgarle un mote a los demás por cargar a cuestas una disminución en las capacidades mentales, el que ataquen despiadadamente al desvalido me molesta sobremanera. Pero como es bien sabido, en política todo vale y el que se mete a político muere crucificado. Tus defectos serán utilizados para minar tus posibilidades y tus errores los resaltarán hasta que te vean el hueso pelado. Por eso el hombre en ciernes de líder, como Zoon Politikon, debe evitar a como dé lugar el dejar al descubierto cualquiera de sus debilidades.

Me quejé con los amigos del tratamiento de “Caprichito” que le estaban dando a Capriles Radonski, porque a pesar de que su conducta a lo largo del tiempo había sido la de un niñito mimado, el restregarle sórdidos episodios de su vida privada o destacar sus malcriadeces y berrinches para opacarlo durante la campaña me sonaba un tanto infantil y exagerado.

Es cierto, en artículos anteriores he realzado un tanto su escases de talentos intelectuales pero eso siempre ha sido público y notorio y al parecer no ha afectado en nada su desempeño en la arena de la política vernácula. Ahora,   también es verídico que el muchacho por si solo, en todos estos años de vida pública, ha demostrado que como buen hijito de papi y mami ha alcanzado todo lo que se ha propuesto menos la presidencia de la república sacando ventaja de apellidos, fortuna, influencias políticas, respaldos económicos, relaciones familiares y apoyos internacionales.

Las veces que ha tenido que convencer a una multitud se estrella contra el fracaso, y sin ir muy lejos en menos de 6 meses ha impuesto el indiscutible record de haber sido el único candidato en todo el universo conocido que ha sido derrotado por dos contendores diferentes en dos elecciones sucesivas en un lapso tan corto de tiempo que cabe con holgura entre diciembre y Semana Santa.

Al apenas conocer los resultados de estos comicios, Henrique Capriles dispuso del escenario que de antemano le habían construido los medios de comunicación y demostrando una ausencia absoluta de gallardía, le dio una patada al tablero y se burló de la Democracia.

Desde los tiempos de Platón y Aristóteles a la Democracia así en mayúsculas, se la ha definido como el gobierno de las mayorías. Y eso fue así hasta ahora, cuando al joven Henrique le tocó morder el polvo.

La frustración y el enojo transformados en arrebato le hicieron convertirse, al inmaduro Capriles Radonski, en un semántico consumado y al igual que sucede con el millonario Bruno Díaz, dejó de ser el apacible ricachón para convertirse no ya en Batman sino en un niñito malcriado que interpreta la palabra democracia como el gobierno por complacencia de los deseos de un muchacho toñeco soez y desconsiderado.

Como ocurre con las aves rapaces que no poseen un verdadero canto, en vez de discurso Capriles en su alocución postderrota vomitó una egagrópila, una bola de desechos indigestos conteniendo todo lo que su organismo no había podido procesar durante esta campaña.

Henrique en su berrinche niega que la mayoría se haya pronunciado puesto que él no salió favorecido y sólo si el dictamen popular lo beneficiara éste joven maravilla lo reconocería.

Al igual que seguramente cuando en su niñez no lo escogían para jugar al beisbol se ofuscaba, enloquecía, tomaba su guante, su pelota y se marchaba, de la misma manera Henrique Capriles Radonski cuando se dirigió al mundo que esperaba sus palabras, llegó abrió la boca y puso la torta aconsejado seguramente por el pertinaz e incorregible perdedor Andrés Velázquez.

Imagino que Capriles Radonski cuando se va a hacer un hemograma para saber el valor de su hematocrito exige que le procesen los cinco litros de sangre que debe circular por su cuerpo y fiel a su filosofía, le pide al CNE un recuento inmediato de todas las papeletas emitidas durante el pasado acto democrático.

Irreversible dijo que era la diferencia entre Maduro y Capriles la presidenta del Consejo Nacional Electoral, organismo que también se encargó de organizar y llevar a cabo los comicios en los cuales “Henrique el Malcriado” (como “Olafo el Amargado”, o como “Carmona el Breve) resultó escogido por un porcentaje similar al de este sufragio gobernador del estado Miranda.

Los mismos rectores, las mismas máquinas de votación, el mismo procedimiento, la misma distribución en herradura, el mismo padrón electoral pero Henrique no reconoce el resultado.


Y al desconocer al árbitro electoral y su proceder, pone en tela de juico su propia legitimidad al frente del gobierno del estado Miranda, pero así es Henrique capricho, berrinche y pataleta hasta que le den el juguete anhelado.

La "Santidad" de El Nacional

Trata con “suprema inocencia” -¡Otra vez!- El Nacional en su editorial de éste 11 de abril, (El atentado y el circo http://www.el-nacional.com/opinion/editorial/atentado-circo_19_171172882.html), de sustituir la realidad, en una fecha en la que al menos por experiencias pasadas -y frustrantes para ellos, durante una coyuntura similar hace 11 años-, deberían tratar de apegarse a las circunstancias actuales o al menos acercarse a la verdad.

Pretender hacer creer que el despliegue protagonizado por nuestro ejército en el marco del Plan República en estos momentos resulta innecesario debido a la madurez política alcanzada por el pueblo venezolano durante estos años de Proceso Revolucionario, es tratar de esconder los desaguisados planificados, ordenados y en algunos casos ejecutados por personas lamentablemente infectadas de odio y desprecio por la gente humilde de nuestra nación.

Si bien es categórico el progreso político que ha adquirido en estos últimos tiempos nuestra población, también es cierto que a lo largo de estos años innumerables y descabellados han sido los intentos orquestados -y afortunadamente frustrados- por lo más conspicuo de la dirigencia cuartorepublicana tratando de recuperar el poder que la mayoría de la ciudadanía les ha negado.

El rescate político del país que ellos ansían y pretenden lograr a como dé lugar, trae aparejado como trasfondo un interés económico. Quieren recuperar la ubre de la vaca sagrada, anhelan abrevar la bituminosa leche producida por PDVSA. Pretenden seguir siendo el condimento insustituible en cualquier guiso imaginado.

Los medios de comunicación tradicional encabezados por El Nacional actual no opinan, ¡juzgan! Tratan por todos los medios a su alcance de generar e imponer matrices de opinión adversas al gobierno y a toda racionalidad.

A mí particularmente no me gustan las armas pero, de ahí a pensar que es innecesaria la actuación del ejército en resguardo del proceso electoral y para generar confianza entre los votantes de un bando o del otro es como exagerado.

Tratar de desprestigiar a nuestras Fuerzas Armadas en este momento aventurando acusaciones de mentirosos: Cada vez que se acerca una elección presidencial los cuerpos de seguridad del Estado inventan un atentado, un magnicidio o un desembarco”…, de cobardes: Ya quisieran los dirigentes rojo rojitos tener la altura, la valentía o la experiencia en combate de los verdaderos enemigos del imperio”, de ineficientes: ¿Qué sería de los cuerpos de seguridad venezolanos si no existieran los paramilitares colombianos?”, de narcotraficantes: Mientras tanto, desde Venezuela despegan decenas de avionetas y zarpan yates rellenos de cocaína, pero no hay que tocarlos porque es un negocio de los jefes”y de cómplices: “De manera que tanto el Gobierno como la Fuerza Armada Bolivariana se hacen cómplices de una maniobra siniestra y perversa”… es sencillamente escupir para arriba.

En unas cuantas líneas vuelcan montañas de excremento sobre la institución armada, esa misma a la que se han cansado de susurrarle al oído tratando de soliviantarla en contra del gobierno constitucionalmente establecido.

Y en esos escasos párrafos también agreden al Poder Electoral con sentencias como esta: “que ellos organicen los comicios y salimos de esas señoras que, al final, todo lo enredan y con su actitud parcializada provocan estallidos de rabia y frustración entre los votantes. Jubilarlas no sería mala idea y solucionamos una parte importante del problema, como es la escasez de credibilidad”

Pero que pensar de quienes se expresan despectivamente de las habilidades de Nicolás Maduro cuando estuvo al frente de la cancillería: “Seis años al frente de la Casa Amarilla no es cualquier cosa. Sin embargo, dejó poca huella intelectual para la diplomacia mundial  y para los diplomáticos de futuras generaciones”“Maduro destruyó como institución la Cancillería que le correspondió conducir”“La diplomacia mundial tiene muy poco que recordar de la gestión de Maduro, a menos que no sea su fidelidad como eco de su jefe y caja de resonancia de la diplomacia cubana”… (“Los antecedentes” 05 de abril de 2013 http://www.el-nacional.com/opinion/editorial/antecedentes_19_166373362.html) pero que idolatran la figura de Margart Tacher funesto personaje que junto con Ronald Reagan marcó su paso por la política económica mundial, castigando al mundo obrero y favorenciendo a los señores del dinero. Adoran a “La Dama de hierro” quien fue un verdadero azote para el bienestar de la humanidad y especialmente para nuestros hermanos los argentinos, quienes durante aquella guerra absurda de Las Malvinas, sufrieron el hundimiento del Belgrano ordenado por esa señora saltándose las elementales reglas que rigen las aguas internacionales. Veneran a Mrs. Tacher quien se llevó para sí el despreciable honor de ser la protectora del criminal y genocida general Augusto Pinochet Ugarte.

Ante la ausencia de credibilidad que tienen en estos momentos los medios de comunicación venezolanos y entre ellos a la cabeza El Nacional, y siguiendo la manera de pensar de sus editorialistas deberíamos ir ideando a quien entregarle ese periódico a ver si levanta cabeza y vuelve por el derrotero de la imparcialidad.

Entre los dueños de los medios de comunicación y la dirigencia de la Mesa de la Unidad hay muchos “Dones” pero no por que posean alguna gracia especial o por qué cuenten con una particular habilidad para hacer algo o por el tino particular con el que afrontan alguna circunstancia, a los “Dones” a los que se hace referencia en el plural que los agrupa es a los Corleone que tratan de asaltar el poder, de atracar a medio mundo, esos “Dones” que colman las arcas de los paraísos fiscales, o como los señala el DRAE “Don bellaco, Don ladrón, Don necio.”


Este domingo tendremos nuevamente la oportunidad de cerrarles el paso, de vetarlos votando, esta es la gran batalla que en el nombre de nosotros mismos estamos obligados a librar.

lunes, 11 de marzo de 2013

¡Púyalo Capriles, que así vas del Carajo!


Definitivamente Henrique Capriles Radonski nació para meter la pata. No ve una para embarrarla y lo peor es que, para sus adentros, él se la está comiendo cada vez que habla. 

En sus declaraciones de ayer dejó esa circunstancia palmariamente demostrada.

Incuestionablemente Henrique Capriles es como las medias, ¡Cuando abre la boca es para meter la pata!. En una sola jornada declarativa puso en contra de sus aspiraciones electorales a los altos mandos militares, a una gran porción de las Fuerzas Armadas, a la mayoría del pueblo venezolano, chavista y no chavista, creyentes o ateos, cristianos y paganos, tirios y troyanos.

Ofendió con sus declaraciones a las viejitas que desde ya encienden velas a la memoria del comandante, agravió a los estudiantes que consiguieron en las premisas de la Revolución Bolivariana un torrente al cual sumar sus ímpetus juveniles, sus anhelos de cambio. Insultó a las eternas amas de casa a quienes por fin alguien les reconoció el importante trabajo que cumplen, el de sacar (muchas veces solas) un hogar adelante. Lastimó a los trabajadores, humilló a los relegados de la sociedad a quienes Chávez y su acción de gobierno jamás los vio con desechables (término con que en países vecinos mencionan a los menos favorecidos de la sociedad, las personas en situación de calle) y en la misma jugada se echó encima a gran parte de sus conmilitones, a los opositores conscientes y a los moderados  que al escucharlo expresaron “¡Qué pena con ese señor!”.

Henrique Capriles viene llegando de Nueva York y su viaje en este momento de la historia de Venezuela evidentemente no fue para comprar los estrenos navideños. Vuelve Henriquito de solicitar instrucciones a sus managers. Regresó Henrique con iniciaciones claras. El no creer que haya algo más allá de la muerte (física o política) le hace cometer garrafales errores.

Ve Henrique frustradas para siempre sus aspiraciones políticas, al menos las presidenciales. Está parado de frente a una nueva derrota. Ve venirse sobre sí desde lejos la avalancha, sabe que inexorablemente el gélido abrazo de la nieve lo envolverá, lo sepultará pero ya no puede hacer nada. 

Y por más que el odio al progreso de los pobres a la redención de los humildes enceguezca a los oposicionistas, tampoco van a ser tan dementes como para anotarse y acompañar a un perdedor consuetudinario.

Al menos 60% de nosotros los venezolanos, compatriotas revolucionarios, le estamos agradecidos a Henrique Capriles por haberse desnudado ante las cámaras, por mostrarse tal y como realmente es.

Un regusto a patraña había quedado pegado en el paladar de los que tenemos inmensa estima por el Presidente Chávez y por eso no nos tragamos las condolencias fingidas que leyó ante las cámaras de televisión en días anteriores.

"Bush no es tan estúpido como suena y bien sabe Dios que no puede ser tan estúpido como parece" afirmaba en un artículo el profesor de Oxford Richard Dawkins. Pero, aunque sus conciudadanos pensaban eso de George Walker Bush seguían apoyándolo y votando por él. Ese hombre, capaz de expresar frases como estas: “Si no tenemos éxito entonces corremos el riesgo de fracasar”, “La gran mayoría de nuestras importaciones provienen de fuera del país”, “Es tiempo para que la raza humana entre en el sistema solar”, “No es la contaminación la que amenaza al medio ambiente, son las impurezas en el agua y en el aire”, es el modelo a seguir, el faro que ilumina el entendimiento de Henrique Capriles Radonski.

Coeficiente intelectual y Henrique Capriles Radonski son palabras que definitivamente no pueden ir juntas en una frase. 

Amigo y compañero de intereses políticos de Manuel Rosales tiene la misma formación, la misma escuela que este último personaje. El ex candidato presidencial maracucho tiene la fama -bien ganada por cierto- de ser bruto hasta las agallas. En el Top Ten de sus rebuznos se encuentran estas perlas y les transcribo pocas pues para muestra bastan unos pocos botones: “Los colegios están vueltos un desastre. Por ejemplo, en los salones de computación no hay microscopios ni reactivos con que hacer experimentos”, “Los hospitales del Zulia van a trabajar las veinticuatro horas del día… y en la noche también”, “Vinieron ríos humanos de gente”, “A quien asa varios conejos a la vez, alguno se le va vivo”, “En el país de los ciegos el muerto es ley”, “Cien mil barriles diarios todos los días”, “Nosotros vamos a mejorar la inseguridad”, “Aquí en Venezuela hay un déficit de pobreza”, “Hay que atender las enfermedades infecciosas como la desnutrición”

Henrique Capriles Radonski y Manuel Rosales evidentemente abrevan de la misma fuente… y: “Quien anda con burros termina rebuznando”

Es de entenderse entonces, el episodio de los europeos y su antipatía por los desodorantes; lo de los cuatro millones de venezolanos que se acuestan sin dormir, lo de Coquivacoa por Chivacoa y tantas otras preciosuras intelectuales más.

Pero el fondo Henrique Capriles no es tan borrico, su problema reside en que no tiene nada que decir y por eso sólo logra balbucear incoherencias, es por esto que si habla mucho rato comienza a contradecirse, a confesar sus miedos, a decir mentiras trasparentes… a rebuznar.

Un Henrique Capriles solitario, sin más apoyo que el de su terror a la derrota, asumió como quien se bebe una cucharada de remedio maluco la responsabilidad de competir contra el camarada Nicolás Maduro Moros en la próxima contienda electoral. Y el pavor que infunde una catástrofe segura ha acelerado su destino inexorable… ¡El fracaso!

Ya no es a Hugo Chávez a quien tiene que vencer Henrique Capriles Radonski. En una alquimia social digna de ser estudiada, el Pueblo así con mayúscula, se ha transmutado en Chávez. Cada individuo de este bravo pueblo se ha convertido en una célula más del corpus revolucionario. Ahora nosotros somos el cuerpo, Chávez es nuestra alma.

Ahora a quien debe derrotar Henrique Capriles Radonski es a todo un pueblo -a un pueblo que él no conoce-, que ha decidido convertirse en Chávez. 

Pobre Henrique con cada palabra que dice, con cada frase que pronuncia se hunde más y más en su propio excremento. ¡Púyalo Henrique que así como vas, vas del carajo!

sábado, 9 de marzo de 2013

Ten cuidado con lo que deseas…


I

“Ten cuidado con lo que deseas, pues se puede convertir en realidad" ¿Cuántas veces no hemos escuchado pronunciar en los más diversos contextos esta frase? Es una sentencia atribuida por mucha gente al aguzado ingenio de Oscar Wilde.

Sea quien fuere el creador de este refrán, el tiempo y las experiencias que con él trae aparejadas, se han encargado de convertir este proverbio en una máxima y aquí en nuestra convulsionada, adolorida y siempre esperanzada Venezuela se están dando los acontecimientos necesarios para nuevamente reforzarla.

II

Desde que ganó por primera vez unos comicios el 6 de diciembre de 1998 -con casi el 60% de los votos-, el recién electo Presidente Hugo Rafael Chávez Frías hizo a un lado a los operadores políticos tradicionales, se deshizo de compromisos y planteó con firmeza y por la calle del medio la refundación de la Patria. Propuso, impulsó y puso en práctica la conformación de una Asamblea Constituyente que nos proveyera de una nueva Carta Magna, y algunos -pobres ingenuos-, llegaron a pensar que era una nueva jodedera, que sólo era una echadera de vainas.

Un tipo de extracción humilde, un zambo pataenelsuelo, un militar más del montón, otro expediente anónimo entre la soldadesca formada bajo las premisas de la Escuela de las Américas, un individuo entrenado para servir de cancerbero de los intereses Norteamericanos en su patio trasero, de guardián de los capitales de la burguesía criolla, no podía jamás representar mayor peligro que el desembolso que hubiere de hacerse para comprar su conciencia.

¡Y todos, hasta ese momento, habían tenido su precio!
 Juan Vicente Gómez, Fulgencio Batista, “Tachito” Somoza, Marcos Pérez Jiménez, Manuel Antonio Noriega… ¿A cuántos más habría que nombrar para darse ánimos, para conservar la calma?

¡De militares nacionalistas estaba lleno el reino de los paraísos fiscales!

III

Las élites venezolanas pasaron sistemáticamente por alto ciertos “pequeños” detalles. Los militares venezolanos no provienen a una casta selecta y pudiente como en el resto de los países latinoamericanos, en todo caso no pertenecen (en su gran mayoría) a las clases altas. Desde los tiempos del Ejército Libertador nuestra milicia se nutre de pueblo, se alimenta de gentes que luchan por deshacer las injusticias que han padecido ellos mismos o han visto sufrir a sus hermanos. Nuestras Fuerzas Armadas provienen de hogares en donde al menos existió un tío revolucionario, un personaje clandestino del que todos hablaban en silencio, al que no veíamos ni los veinticuatros, a alguien por quien lloraba la abuela siempre por la misma fecha, sin saber que ese día particular era el de su cumpleaños. Los militares venezolanos crecieron teniendo como soundtrack las canciones de Silvio Rodríguez, de Mercedes Sosa, de Pablo Milanés, de Alí Primera, de Soledad ¡Ay la Soledad de aquella época!, Soledad Bravo. Sus ídolos militares siempre habían sido y serán Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José Antonio Páez, Ezequiel Zamora, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Fidel Castro, Augusto César Sandino, Ernesto “Che” Guevara. ¡Nada de Tío Sam, nada de John Rambo!

Se olvidaron de antecedentes perversos y de penosas circunstancias. Borraron de su memoria que el pueblo, el glorioso Bravo Pueblo ya estaba obstinado. Su amnesia selectiva les impidió recordar los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1989. Ignoraron el hecho de que ese mismo Hugo Chávez a quien despreciaban, se había revelado el 4 de febrero de 1992 junto a un contingente de militares patriotas en contra de las recetas económicas fabricadas por el FMI  y de sus infaustos resultados.

IV

Curioso el contraste entre el ruido de la prensa y el rumor de la calle. Insultos en los diarios, odio en las redes sociales, blasfemias desprecio e impertinencias emitidas día tras día por la televisión venezolana, inquina hostilidad y ofensas difundidas por las grandes cadenas noticiosas internacionales desde la noche hasta la mañana, fue el escenario que debió soportar la mayoría del pueblo venezolano.

El Imperio y sus “backyardigangs” pedían a gritos el autobús del progreso, y éste les llegó con chofer incorporado.

Muy a despecho de estos cachorros imperiales, el sucesor de Hugo Rafael Chávez Frías en la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela no es uno de los “Chicago Boys”, no estudió en Harvard, Princeton o Stanford, es simplemente Nicolás Maduro Moros, conductor de Metrobus sindicalista de la Compañía Anónima Metro de Caracas. Nada del “savoir faire” de un Julio César Pineda o de un Milos Alcalay quienes, aún después de haber pasado años de abandonar el cargo siguen siendo “Embajadores” plenipotenciarios.

Este hombre, Nicolás Maduro, ungido por la sabiduría y la visión político-estratégica de Chávez ha demostrado con creses poseer habilidades para la política fina y para la diplomacia pero, no es de la categoría que esperaban los IESA Boys y sus secuaces. Por eso denigran de él, se burlan, lo agravian y lo difaman.

Pero, ya antes de que se hubiese puesto fecha definitiva a la próxima contienda electoral, Nicolás Maduro Moros muy a despecho de la oposición tenía para sí el 50% de los votos asegurados, 14 puntos por encima de Capriles Radonski según declaró Óscar Schemel vocero no chavista de la no chavista empresa consultora Hinterlaces.

V

Insistió mucho la dirigencia opositora en la existencia de un camino y estaban en lo cierto, el sendero de la felicidad para la patria, la ruta del bienestar común para el pueblo venezolano es sin duda alguna la del socialismo. El individualismo, el egoísmo y el consumismo que nos han inoculado el capital y el mercado son el próximo cáncer que tenemos que erradicar. Y vuelvo a citar  la chispeante inventiva Oscar Wilde: “Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”.

Por más que le aúllen los rabiosos canes del imperio a la luna, por más que hagan mofa del dolor de un pueblo que aguanta las inclemencias del tiempo formado en una larga fila para darle el último adiós a su líder, por más apoyo extranjero con que estos cuenten, estamos seguros de que ya no volverán.

El apoyo incesante, ensordecedor e incondicional de los oprimidos del mundo para con el Comandante Chávez hace que se le paren los pelos de punta, que le salten las lagrimas de los ojos hasta al más insensible de los hombres pero no ablanda el corazón de estas “buenas gentes” que siguen vertiendo su odio contra quien aún yaciendo inerme, como si del Cid Campeador se tratase, así esté muerto les sigue ganando la batalla.

“Cualquiera puede hacer historia, pero sólo un gran hombre puede escribirla” ¡Qué viva Chávez carajo!

miércoles, 2 de enero de 2013

La Orquesta del Titanic


Hasta el final seguirán tocando perfectamente afinados. La reciente colisión contra un iceberg inesperado ha abierto un gran hoyo en el casco de la nave justo por debajo de la línea de flotación y ésta amenaza con escorar. Como buen témpano de hielo, lo que muestra fuera de la superficie en una insignificancia comparado con la gravedad de lo que se oculta bajo el agua aparentemente calma.

Aunque cada quien con su instrumento, todos interpretan insistentemente la misma tonada. Construida insumergible, la nao zarpó del puerto con un gran triunfo, entre aplausos, ilusionada. Años pensándola, planificándola, construyéndola terminaron por hacernos pensar a todos que este barco -ahora sí-, resultaba insumergible.

La sección de cuerdas al frente suaviza la melodía con algunas cadencias monódicas y con escuetos pizzicatos, mientras la división de los metales detrás, con aire marcial, se escucha un poco más contundente, para algunos hasta amenazante. La alegría de los que soñaron y esperaron por años para cristalizar su construcción se sumó a la de los afortunados que no se sabe cómo aunque si por qué, compraron boletos y abordaron.

La orquesta del Titanic no ceja en su afán por tranquilizar a los pasajeros, tocando sin cesar imperturbables, como si el desastre no fuera con ellos, no toman previsiones, no actúan para salvar la embarcación, solamente se limitan a seguir el compás de una partitura que sin la presencia del director no suena igual, no se escucha nada agradable. Después del duro golpe recibido por estribor se avizora lo que pudiera llegar a ser uno de los peores desastres políticos en la historia de la navegación en tiempos de paz y sin embargo no se escuchan planes para evitar una verdadera catástrofe.

La orquesta no es una filarmónica no, tal vez no llegue ni a banda del estado, pero no es justo tampoco que su melodía suene a retreta. Del codaste a la roda el barco se estremece, hace aguas y aún no se escucha el esperado “mujeres y niños primero”, en cambio a la sordina retumba en el ambiente un desesperado sálvese quien pueda que va a dejar a mucha gente minusválida.

Muchos de los integrantes de esta agrupación son músicos de oído, muy pocos tienen formación de conservatorio, una ínfima proporción de los ejecutantes ha estudiado concienzudamente y pudieran eventualmente tomar la dirección de los compases, no tienen oficio, este es su primer viaje. Como novicios viajeros no saben de trámites, de hojas de ruta o de bitácoras. No conocen las estrellas, son incapaces con la brújula o el sextante. Éste acorazado con el impulso que recibe de babor todavía avanza. El océano es tan extenso, la necesidad es tan grande, el temor a naufragar es tan inmenso que ya algunos -desde hace tiempo, desde el comienzo- duermen dentro de los botes salvavidas por si acaso. Otros han saltado ya la barandilla de cubierta y flotan a la deriva, entre corrientes contradictorias esperando su deceso olvidados en el fondo de las aguas turbulentas de la historia.

La mayoría de los músicos ni se despeinan, permanecen sentados a un lado del salón de baile, se miran de reojo porque ya se han dado muchos reportes que alarman, el mismísimo capitán del barco ha informado de la severidad del daño y sin embargo estoicos los integrantes de la banda tocan… tararean muy quedos una tranquilizadora tonada. No se mueven, no reaccionan, no entienden que en el puerto la gente que ha apoyado a los constructores de este trasatlántico se mantienen con el alma en vilo mirando hacia el horizonte esperanzados. Polizones ocultos en la bodega aprovechan la confusión para salir a expoliar lo que tienen a su alcance, ellos tampoco parecieran estar conscientes de que ante un posible naufragio sus nombres estarían en la lista de los decesos.

El navío fue construido con acero de la mejor calidad por eso ha resistido hasta ahora el maltrato interno y los ataques externos, pero no lo mantendrán a flote los ruegos piadosos de los feligreses por más fervorosos que estos sean. Hace falta ante la eventualidad decidirse a actuar, ordenar la reparación del casco, autorizar el achique de la inundación de cada uno de los compartimientos estancos afectados, resolverse y proceder, detener a los delincuentes que aprovechan para saquear los bienes de la nave, para sustraer las pertenencias de los pasajeros, para acabar con las esperanzas de un pueblo que en el puerto aguarda expectante. Y mientras tanto como en la canción de Sabina y Serrat: “La orquesta del Titanic no deja de tocar el fox de los ahogados sin consuelo”.