sábado, 9 de marzo de 2013

Ten cuidado con lo que deseas…


I

“Ten cuidado con lo que deseas, pues se puede convertir en realidad" ¿Cuántas veces no hemos escuchado pronunciar en los más diversos contextos esta frase? Es una sentencia atribuida por mucha gente al aguzado ingenio de Oscar Wilde.

Sea quien fuere el creador de este refrán, el tiempo y las experiencias que con él trae aparejadas, se han encargado de convertir este proverbio en una máxima y aquí en nuestra convulsionada, adolorida y siempre esperanzada Venezuela se están dando los acontecimientos necesarios para nuevamente reforzarla.

II

Desde que ganó por primera vez unos comicios el 6 de diciembre de 1998 -con casi el 60% de los votos-, el recién electo Presidente Hugo Rafael Chávez Frías hizo a un lado a los operadores políticos tradicionales, se deshizo de compromisos y planteó con firmeza y por la calle del medio la refundación de la Patria. Propuso, impulsó y puso en práctica la conformación de una Asamblea Constituyente que nos proveyera de una nueva Carta Magna, y algunos -pobres ingenuos-, llegaron a pensar que era una nueva jodedera, que sólo era una echadera de vainas.

Un tipo de extracción humilde, un zambo pataenelsuelo, un militar más del montón, otro expediente anónimo entre la soldadesca formada bajo las premisas de la Escuela de las Américas, un individuo entrenado para servir de cancerbero de los intereses Norteamericanos en su patio trasero, de guardián de los capitales de la burguesía criolla, no podía jamás representar mayor peligro que el desembolso que hubiere de hacerse para comprar su conciencia.

¡Y todos, hasta ese momento, habían tenido su precio!
 Juan Vicente Gómez, Fulgencio Batista, “Tachito” Somoza, Marcos Pérez Jiménez, Manuel Antonio Noriega… ¿A cuántos más habría que nombrar para darse ánimos, para conservar la calma?

¡De militares nacionalistas estaba lleno el reino de los paraísos fiscales!

III

Las élites venezolanas pasaron sistemáticamente por alto ciertos “pequeños” detalles. Los militares venezolanos no provienen a una casta selecta y pudiente como en el resto de los países latinoamericanos, en todo caso no pertenecen (en su gran mayoría) a las clases altas. Desde los tiempos del Ejército Libertador nuestra milicia se nutre de pueblo, se alimenta de gentes que luchan por deshacer las injusticias que han padecido ellos mismos o han visto sufrir a sus hermanos. Nuestras Fuerzas Armadas provienen de hogares en donde al menos existió un tío revolucionario, un personaje clandestino del que todos hablaban en silencio, al que no veíamos ni los veinticuatros, a alguien por quien lloraba la abuela siempre por la misma fecha, sin saber que ese día particular era el de su cumpleaños. Los militares venezolanos crecieron teniendo como soundtrack las canciones de Silvio Rodríguez, de Mercedes Sosa, de Pablo Milanés, de Alí Primera, de Soledad ¡Ay la Soledad de aquella época!, Soledad Bravo. Sus ídolos militares siempre habían sido y serán Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José Antonio Páez, Ezequiel Zamora, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Fidel Castro, Augusto César Sandino, Ernesto “Che” Guevara. ¡Nada de Tío Sam, nada de John Rambo!

Se olvidaron de antecedentes perversos y de penosas circunstancias. Borraron de su memoria que el pueblo, el glorioso Bravo Pueblo ya estaba obstinado. Su amnesia selectiva les impidió recordar los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1989. Ignoraron el hecho de que ese mismo Hugo Chávez a quien despreciaban, se había revelado el 4 de febrero de 1992 junto a un contingente de militares patriotas en contra de las recetas económicas fabricadas por el FMI  y de sus infaustos resultados.

IV

Curioso el contraste entre el ruido de la prensa y el rumor de la calle. Insultos en los diarios, odio en las redes sociales, blasfemias desprecio e impertinencias emitidas día tras día por la televisión venezolana, inquina hostilidad y ofensas difundidas por las grandes cadenas noticiosas internacionales desde la noche hasta la mañana, fue el escenario que debió soportar la mayoría del pueblo venezolano.

El Imperio y sus “backyardigangs” pedían a gritos el autobús del progreso, y éste les llegó con chofer incorporado.

Muy a despecho de estos cachorros imperiales, el sucesor de Hugo Rafael Chávez Frías en la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela no es uno de los “Chicago Boys”, no estudió en Harvard, Princeton o Stanford, es simplemente Nicolás Maduro Moros, conductor de Metrobus sindicalista de la Compañía Anónima Metro de Caracas. Nada del “savoir faire” de un Julio César Pineda o de un Milos Alcalay quienes, aún después de haber pasado años de abandonar el cargo siguen siendo “Embajadores” plenipotenciarios.

Este hombre, Nicolás Maduro, ungido por la sabiduría y la visión político-estratégica de Chávez ha demostrado con creses poseer habilidades para la política fina y para la diplomacia pero, no es de la categoría que esperaban los IESA Boys y sus secuaces. Por eso denigran de él, se burlan, lo agravian y lo difaman.

Pero, ya antes de que se hubiese puesto fecha definitiva a la próxima contienda electoral, Nicolás Maduro Moros muy a despecho de la oposición tenía para sí el 50% de los votos asegurados, 14 puntos por encima de Capriles Radonski según declaró Óscar Schemel vocero no chavista de la no chavista empresa consultora Hinterlaces.

V

Insistió mucho la dirigencia opositora en la existencia de un camino y estaban en lo cierto, el sendero de la felicidad para la patria, la ruta del bienestar común para el pueblo venezolano es sin duda alguna la del socialismo. El individualismo, el egoísmo y el consumismo que nos han inoculado el capital y el mercado son el próximo cáncer que tenemos que erradicar. Y vuelvo a citar  la chispeante inventiva Oscar Wilde: “Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”.

Por más que le aúllen los rabiosos canes del imperio a la luna, por más que hagan mofa del dolor de un pueblo que aguanta las inclemencias del tiempo formado en una larga fila para darle el último adiós a su líder, por más apoyo extranjero con que estos cuenten, estamos seguros de que ya no volverán.

El apoyo incesante, ensordecedor e incondicional de los oprimidos del mundo para con el Comandante Chávez hace que se le paren los pelos de punta, que le salten las lagrimas de los ojos hasta al más insensible de los hombres pero no ablanda el corazón de estas “buenas gentes” que siguen vertiendo su odio contra quien aún yaciendo inerme, como si del Cid Campeador se tratase, así esté muerto les sigue ganando la batalla.

“Cualquiera puede hacer historia, pero sólo un gran hombre puede escribirla” ¡Qué viva Chávez carajo!

miércoles, 2 de enero de 2013

La Orquesta del Titanic


Hasta el final seguirán tocando perfectamente afinados. La reciente colisión contra un iceberg inesperado ha abierto un gran hoyo en el casco de la nave justo por debajo de la línea de flotación y ésta amenaza con escorar. Como buen témpano de hielo, lo que muestra fuera de la superficie en una insignificancia comparado con la gravedad de lo que se oculta bajo el agua aparentemente calma.

Aunque cada quien con su instrumento, todos interpretan insistentemente la misma tonada. Construida insumergible, la nao zarpó del puerto con un gran triunfo, entre aplausos, ilusionada. Años pensándola, planificándola, construyéndola terminaron por hacernos pensar a todos que este barco -ahora sí-, resultaba insumergible.

La sección de cuerdas al frente suaviza la melodía con algunas cadencias monódicas y con escuetos pizzicatos, mientras la división de los metales detrás, con aire marcial, se escucha un poco más contundente, para algunos hasta amenazante. La alegría de los que soñaron y esperaron por años para cristalizar su construcción se sumó a la de los afortunados que no se sabe cómo aunque si por qué, compraron boletos y abordaron.

La orquesta del Titanic no ceja en su afán por tranquilizar a los pasajeros, tocando sin cesar imperturbables, como si el desastre no fuera con ellos, no toman previsiones, no actúan para salvar la embarcación, solamente se limitan a seguir el compás de una partitura que sin la presencia del director no suena igual, no se escucha nada agradable. Después del duro golpe recibido por estribor se avizora lo que pudiera llegar a ser uno de los peores desastres políticos en la historia de la navegación en tiempos de paz y sin embargo no se escuchan planes para evitar una verdadera catástrofe.

La orquesta no es una filarmónica no, tal vez no llegue ni a banda del estado, pero no es justo tampoco que su melodía suene a retreta. Del codaste a la roda el barco se estremece, hace aguas y aún no se escucha el esperado “mujeres y niños primero”, en cambio a la sordina retumba en el ambiente un desesperado sálvese quien pueda que va a dejar a mucha gente minusválida.

Muchos de los integrantes de esta agrupación son músicos de oído, muy pocos tienen formación de conservatorio, una ínfima proporción de los ejecutantes ha estudiado concienzudamente y pudieran eventualmente tomar la dirección de los compases, no tienen oficio, este es su primer viaje. Como novicios viajeros no saben de trámites, de hojas de ruta o de bitácoras. No conocen las estrellas, son incapaces con la brújula o el sextante. Éste acorazado con el impulso que recibe de babor todavía avanza. El océano es tan extenso, la necesidad es tan grande, el temor a naufragar es tan inmenso que ya algunos -desde hace tiempo, desde el comienzo- duermen dentro de los botes salvavidas por si acaso. Otros han saltado ya la barandilla de cubierta y flotan a la deriva, entre corrientes contradictorias esperando su deceso olvidados en el fondo de las aguas turbulentas de la historia.

La mayoría de los músicos ni se despeinan, permanecen sentados a un lado del salón de baile, se miran de reojo porque ya se han dado muchos reportes que alarman, el mismísimo capitán del barco ha informado de la severidad del daño y sin embargo estoicos los integrantes de la banda tocan… tararean muy quedos una tranquilizadora tonada. No se mueven, no reaccionan, no entienden que en el puerto la gente que ha apoyado a los constructores de este trasatlántico se mantienen con el alma en vilo mirando hacia el horizonte esperanzados. Polizones ocultos en la bodega aprovechan la confusión para salir a expoliar lo que tienen a su alcance, ellos tampoco parecieran estar conscientes de que ante un posible naufragio sus nombres estarían en la lista de los decesos.

El navío fue construido con acero de la mejor calidad por eso ha resistido hasta ahora el maltrato interno y los ataques externos, pero no lo mantendrán a flote los ruegos piadosos de los feligreses por más fervorosos que estos sean. Hace falta ante la eventualidad decidirse a actuar, ordenar la reparación del casco, autorizar el achique de la inundación de cada uno de los compartimientos estancos afectados, resolverse y proceder, detener a los delincuentes que aprovechan para saquear los bienes de la nave, para sustraer las pertenencias de los pasajeros, para acabar con las esperanzas de un pueblo que en el puerto aguarda expectante. Y mientras tanto como en la canción de Sabina y Serrat: “La orquesta del Titanic no deja de tocar el fox de los ahogados sin consuelo”.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Navidad Vernácula


¡Los mayas resultaron ser unos grandísimos hijos de p… majaderos!
Con el cuento ese de que el mundo se iba a acabar me metieron en peos con mi mujer, con mi última exmujer, con mi primera exmujer, con la suegra -¡con la actual, las anteriores me adoran!- con mis hijos, con los vecinos, con mis padres…

Aprovechando lo inminente del fin del mundo me volví loco, derrochador y sincero.

Como se advirtió con tiempo suficiente la fecha de vencimiento de este mundo, aproveché para darle durísimo a las tarjetas de crédito y las utilicé hasta borrarles la palomita del holograma. Las cosas más inútiles, los objetos deseados en silencio, los lugares hasta donde no había llegado fueron los objetivos de mi repentina desinhibición financiera.

Entré a los restaurantes pospuestos y ordené los platillos soñados. Los acompañé con los caldos más exquisitos y los compartí con las mujeres más deseadas.

A mi mujer le dije los últimos de noviembre que me iba de mi casa y a mis ex esposas a final del mes ¡que le pidieran más real al c…. de su madre!

A mis hijos les espeté que eran unos buenos para nada. Al mayor le señalé que su música era una mierda, que el reguetón no era ni música ni nada… al del medio que siguiera yendo al gimnasio que a falta de cerebro bueno eran unos bíceps puyados. Y a mi hija -pobrecita mi niña-, le saqué en cara que la virginidad peor perdida de la historia había sido la suya al entregársela al mechudo sin futuro del novio que se había buscado.

A mi suegra le dije que era una gorda chismosa bigotuda horrible y a mi mamá que sus hallacas eran un asco. A mi papá le mencioné que era un tacaño y a mi hermano que se olvidara, que no le iba a pagar unos reales que me había prestado.

Cuando bajaba con mi maleta desde el piso en que vivimos entró en el ascensor la mujer del condominio a quien sin escatimar adjetivos le mencioné lo escuálida que era, le grité: ¡Qué viva Chávez carajo!, además de hacerle un resumen entre piso y piso de su patética actuación en el cargo.

Me metí en peos con las señoras de los consejos comunales que conversaban amenamente en la entrada del edificio, a las que les reclamé a todo gañote lo corrupta que era la administración que ellas llevaban de los recursos aportados por el estado y de pasapalo con la arrechera que agarré al llegar a la esquina le tumbé la moto de un pataón a un tupamaro.

Le mandé una carta al director del colegio de los muchachos en donde gráficamente y con ayuda de fotoshop le agregué una foto carnet suya al lado de la definición de pusilánime.

Y al dueño del consorcio para el que trabajaba lo acusé -en plena reunión de junta directiva- de recién vestido y le recordé con lujo de detalles (pues llevo las cuentas de las empresas de su propiedad desde hace años), sus orígenes de pata en el suelo que comprando funcionarios del gobierno había amasado la fortuna que hoy exhibe.

Llegó el 21 de diciembre y como es evidente para quien lee esto, no pasó nada de nada. Tuve que pedir perdón a cuantos pude y por supuesto endeudado, limpio y desempleado le supliqué asilo a mi mujer que, aunque sigue siendo mi esposa al igual que mis tres muchachos, no me habla.

Pude vender casi regaladas unas cuantas de las cosas que en mi locura había comprado y con esos realitos adquirí los ingredientes para las hallacas.

En una hoja prensada con un imán en la puerta de la nevera ya que en casa nadie me dirige la palabra, dejé esta nota que hoy les muestro como legado de mi locura y para que no crean en más vainas de esas que escribieron los mayas:

            “Yo sé que va a ser difícil que olviden todas las cosas que les dije pero quiero que sepan de mi inocencia, que todo esto fue culpa de los mayas.

El yate que compré ya lo embargaron y aunque ustedes ni lo vieron, la casa está a punto de perderse hipotecada por culpa de esa vaina, entraremos a 2013 encabezando la lista de los desahucios venezolanos. Los diamantes que regalé a unas cuantas amiguitas ni el CICPC ha logrado recuperarlos pero los tengo que terminar de cancelar y ahora que me encuentro desempleado… es decir que al contrario de lo que sostenía Teodoro Petkoff las cosas están difíciles y se pondrán más malas, así que vayan acostumbrándose a unas navidades vernáculas.

Ya como saben las hallacas están aseguradas pero si quieren comer pernil este diciembre les recomiendo que se vayan bien temprano pa MERCAL a hacer la cola para comprar unos tremendos jamones que están vendiendo allí bien baratos.

El pino canadiense lo sustituiremos por uno plástico de esos chinos de navidad que desde lejos y en las fotos pasan por naturales. De adornos le pondremos bolas hechas con latas de aluminio y de cintas tiras de sacos de esos en los que traen las zanahorias del páramo.

El pesebre si está facilito, con una Barbie vieja de la niña como Virgen María y los J.I. Joe’s de los muchachos en plan de San José y los Reyes Magos resolveremos el portal. Por la mula y el buey no se preocupen, que el simpaticón del Benedicto XVI los eliminó este año de un plumazo. Las botas de la chimenea las cambiaremos por alpargatas. Por muérdago colgaremos en el umbral mastranto. Los duendes por momoyes y los renos por venados caramerudos. Las uvas del 31 las cambiaremos por una docena de jobos o de icacos así se retuerza en la tumba Andrés Eloy Blanco.

Las lentejas de la Noche Vieja podremos conservarlas para que se vayan acostumbrando a encontrarle el gusto a las proteínas escondidas en los granos. Sin llegar a lo exótico del vegetarianismo pero debido a lo caro de las verduras y de las hortalizas tendrán que adaptarse a una dieta omnívora, es decir casi igual a la del cerdo. Las maletas con las que salen ustedes desaforados a dar vueltas por las calles de la urbanización tendrán que cambiarlas por los manares que les puso su mamá a las matas en la base o con el arcón que está en la sala y la ropa interior amarilla la remplazarán por guayucos coloreados con achote bolivariano.

Como vieron ya no hubo regalos bajo el arbolito ni esperen aguinaldos. Los reyes también se jodieron y de Carnavales y Semana Santa ¡váyanse olvidando!.

La matrícula de la UCAB está en pico de zamuro… total llevo años pagándole los estudios al mayorcito y ni siquiera la constancia de notas del primer año me ha mostrado. Los otros dos ¡Prueba OPSU, UNEFA y Canaima, que se vayan acostumbrando!

Una cosa más. Les pido -si no me quieren ver muerto-, que no pongan, nunca más por nada del mundo, el programa del Arquitecto de Sueños que pasan en la televisión en las mañanas, porque si escucho alguna vez más otra predicción me lanzaré desde el balcón y el puesto de la camioneta que es lo único propio que nos queda está justo abajo.”

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los Dragones de Komodo

Ellos son unos lagartos sin complejos. Se arrastran por su entorno y obedecen al más fuerte apartándose de su camino para dejarlo hacer e inmediatamente seguirlo en actitud servil. Tienen una mandíbula ancha y poderosa, y la utilizan muy bien para mentir. Tienen dientes aguzados y terribles, con los cuales muerden sin perder ninguna oportunidad para atrapar a quienes consideren sus presas.

Los dragones de Komodo son fósiles vivientes en todos los sentidos. Todos sin excepción, descienden de una misma familia; tienen sus mismas cualidades, poseen sus mismas características distintivas. Provienen de una especie antediluviana de megalagartos como el Romulanus Adequensis que vivió en la prehistoria política de Venezuela sobreviviendo hasta no hace mucho en variedades como la Alfarosaurus Rex que habitaba en el oriente del país, o el último de los grandes saurios, el ya casi extinto Lisandrocantus Ramosallupsus que si bien no posee la misma envergadura política que caracterizó a esos grandes saurios, ha demostrado sus habilidades de predador desde su mismísima eclosión cuando habitaba por las riveras del lago de Valencia, pero que se dio a conocer cuando migró hacia Caracas estableciendo su nicho de correrías por los lados de La Florida.


Estos despiadados lagartos viven en un hoyo que hacen en la tierra en donde permanecen al acecho, silenciosos, rastreros… hasta que con gran alboroto, descargan su mordida infecta. Hoy día han formado una colonia en el Palacio Federal Legislativo. Se les ve asomar su cabeza de las cárcavas excavadas debajo de los curules donde habitan, sus lenguas bífidas afloran y saborean el aire de las plenarias. Las hileras de sus dientes puntiagudos se muestran en medio de sardónicas sonrisas.


Estos bichos se alimentan de carroña, de la porquería que encuentran en el mismo medio en el que se desenvuelven. Sus heces son blancas dato curioso, pues no digieren el calcio de los huesos de sus victimas. A pesar de su talla son muy ágiles, trepan a los árboles con la misma habilidad con la que nadan. Se apuntan con extrema facilidad a movimientos socialdemócratas o socialcristianos, progresistas o conservadores sin ruborizarse siquiera. Sus escamas los hacen resbaladizos. Se mimetizan con el entorno pero, son rápidamente descubiertos al aflorar sus bajos instintos, ¡Son caníbales! Capaces hasta de comerse entre ellos mismos, sus congéneres de menor tamaño siempre tienen que andar alertas por que al primer descuido serán engullidos.


Los dragones de Komodo babean. Están acostumbrados a desplazarse solos o en pequeños grupos mientras largas gotas de saliva espesa les cuelgan de sus hocicos. Chasquean la lengua continuamente en búsqueda de sustancias químicas en el aire que le indiquen cuando atacar. Así, usted desde un sitio bien resguardado los puede observar mientras manipulan sus celulares de alta tecnología y con el rabillo del ojo miran en rededor hasta descubrir quien a su parecer es una presa fácil. Generalmente los ancianos, las mujeres, los más chicos, los enfermos… los desvalidos.


El espumarajo que asoma de sus hocicos es su arma secreta. Ese humor purulento, letal y el putrefacto aliento que los caracteriza son su marca de descendencia. Millones de bacterias Gran positivas y Gran negativas pululan en su babaza y envenenan la sangre y el alma de quienes tienen la desdicha de ser lamidos por estos lagartos súpercrecidos.


A pesar de todo eso, los dragones de Komodo son hoy día, una especie en vías de extinción. Sólo quedan unos cuantos, sobrevivieron gracias al resguardo que les proporcionaba el Jurasic Park de la política cuartorepublicana. Aún así no nos confiemos, ellos pueden acudir a la partenogénesis y engendrar aún sin pareja bicharracos similares a ellos mismos de allí el origen de especies tales como Un Nuevo Tiempo, Proyecto Venezuela o Primero Justicia.


Pero la gente ha aprendido a reconocerlos y los ha sabido evitar. Al no tener victimas ignorantes de que alimentarse medran en espera de su ocaso, de su desaparición. Eso sí, cuando piensan que tienen en frente a un ser desvalido su instinto depredador los convierte en desalmados de la política, de la vida y no respetan ni los sentimientos mas puros que alberga el ser humano más evolucionado en la escala filogenética descrita por el Che Guevara… el Revolucionario.

domingo, 14 de octubre de 2012

¡Qué difícil es ser chavista en el estado Mérida!


I

Los estados andinos, es decir gran parte de sus habitantes son, por decir lo menos, conservadores por naturaleza. Sociedades que aún cultivan y preservan disimulado el esquema de castas, en donde un “extranjero” sólo entra hasta la sala del hogar, donde todavía no es muy bien visto el “negrito” para novio de la niña de la casa, donde los apellidos se repiten y se repiten en sucesión como ecos del pasado, donde se atesoran las glorias de aquellos viejos tiempos en donde la  consigna era: ¡Los andinos al poder!

En Mérida particularmente, las peleas por el poder aun se libran  -como desde el mismisimo día en que Juan Rodríguez Suárez decidió aún sin el permiso de la Corona fundar la Ciudad de los Caballeros-, entre los mismos linajes.

Eso por una parte y por otra el mal tino en la escogencia de los representantes del PSUV a los altos cargos de dirigencia regional (tres periodos consecutivos sin dar pié con bola), dan al traste con las posibilidades de triunfo revolucionario en los próximas elecciones regionales.

II

¿Desde hace cuánto lo vengo diciendo?, prácticamente desde que el Presidente ungió gobernador a Florencio Porras y este a su vez lo colocó en cargos de relevancia durante su gestión he venido  repitiendo  que  el actual gobernador de Mérida es un infiltrado.

Yo viví la época en la que un dirigente con el alias de Caracciolo nos mandaba derechito al patíbulo mientras subrepticiamente aparecía en la nómina de la extinta PTJ cobrando sueldo como informante. Y al que lo muerde macagua… le tiene miedo a un bejuco.

Florencio Porras, el mismo que contraviniendo las decisiones del PSUV (partido que le dio el apoyo para que aun siendo un perfecto desconocido, fuera electo gobernador durante dos períodos) se alzó y se lanzó a gobernador por el estado Mérida, tiene en su prontuario el haber sembrado, primero en la Corporación de Salud y luego en esa agencia de repartir billetes que se llama Desarrollo Social a Marcos Días Orellana. Mejor ubicación no pudo tener el gobernador actual para incubar sus aspiraciones personales.

Siempre lo he manifestado públicamente y a viva voz: ¡El gobernador (si así se le puede llamar al autor de este desgobierno) del estado Mérida es copeyano!

Ya lo sé, es cierto, hay persona valiosísimas dentro del proceso que, aún siendo de extracción socialcristiana le han prestado un brillante servicio a la revolución. Walter Martínez como comunicador a través de su “Dosier” llevándole al mundo las incidencias del acontecer diario de nuestro proceso de cambios. Roy Chaderton como diplomático excelso, que ha sabido defender con muy buen tino las posiciones que, en cuanto a política exterior ha asumido nuestro gobierno.

Sin esconder sus orígenes, sin renegar de su estirpe, estos caballeros y otros cuantos y cuantas más han decidido auxiliar a los venezolanos en su afán de independencia y desarrollo con dignidad y soberanía, por lo que el pueblo les está altamente agradecido. Pero, al mirar el accionar de este señor -el gobernador del estado Mérida-, da pena ajena ver como no pierde la oportunidad para -de la manera más servil y empalagosa- congraciarse con el Presidente.

¡Eso sí, delante de las cámaras de VTV, o en frente de los micrófonos y los periodistas del Sistema Nacional de Medios públicos, porque si no hay testigos que puedan reseñar sus declaraciones, hace todo lo contrario a lo contemplado en las líneas de acción del Gobierno Nacional!
¡Es que no importaría si el tipo fuese copeyano, o adeco, o lo que se le viniera en gana mientras apuntalara las políticas gubernamentales, pero este individuo tiene su propia agenda oculta!.

Con gallardía Tarek William Saab expresó que aunque lo asistía el derecho al pataleo, aceptaba disciplinadamente la decisión desfavorable para el de nombrarle un sustituto pero… ¿alguien ha escuchado a Marcos Díaz declarar lo propio por la calle del medio, sin rodeos y sin ambigüedades?

En el 2008 Marcos Díaz ganó las regionales con 196.667 votos, ¡votos estos del comandante Chávez!. Cuatro años más tarde, el Presidente pierde en el estado Mérida aún obteniendo 225.556 votos, su crecimiento fue de tan solo un 12.80% en todo el estado. ¿Por qué si las políticas públicas, las misiones, los planes de vivienda, de salud, de educación pública y gratuita son para todos los estados, en Mérida no atraen adeptos al Presidente que es quien los impulsa? 

Pues porque el gobernador del estado Marcos Díaz Orellana destina los recursos del estado a comprar trescientos burros -es cierto, así como lo leen- para una fiesta patronal, para mudar y reinaugurar una manga de coleo, para patrocinar a un candidato a Mister Universo -¡de pana, es verdad!-, para financiar encuentros de motorizados con vehículos de alta cilindrada que vienen a contaminar con polución y estridencia la calma y el paisaje de nuestro estado, para edificar un polígono de tiros o para costear un programa de radio insulso denominado “De pana con Marcos Díaz Orellana”, mientras que el principal centro asistencial de la entidad el IAHULA, carece de Resonancia Magnética, cierra sus quirófanos por falta de insumos, y deja de aplicarle tratamiento de radioterapia a los y las pacientes con cánceres avanzados.  

III

Veamos los números y las circunstancias en la cuidad de mis desgracias. 

Mérida lamentablemente se hunde en la basura, sus calles pestilentes están llenas de buhoneros, plagadas de huelepega, la droga circula abiertamente, el alcalde llena sus arcas gracias a una banda de corsarios vestidos de policías viales que deambulan por las calles del centro montados en grúas privadas y no perdonan a nadie para secuestrarle el carro pidiendo de rescate una multa de no sé cuantas unidades tributarias; y sin embargo Chávez pierde y feo en el municipio Libertador con 49.128 votos. Es decir, sólo el 35.57% de los electores pensó en la reelección del Presidente como alternativa de futuro. Léster Rodríguez alias “el Rey Zamuro”, ese pésimo alcalde, obtuvo su cargo en las regionales de 2008 con 54.329 votos. Mientras Léster Rodríguez obtuvo 51.63% en su momento, sin ofrecer nada a cambio que no fuese ser contrario al Proceso, el Presidente de la República que le ha echado un camión de bolas, que ha tenido el tino de beneficiar a la ciudadanía sin ninguna distingos de ninguna naturaleza con planes tangibles de vivienda, salud, educación etc., obtuvo tan sólo un 35.57% de los votos en estos comicios. 

¡Estamos mal y vamos para peor!, a) el estado Mérida se gana o se pierde teóricamente con un poquito más de doscientos veinticinco mil votos. b) pese a que el candidato opositor (Léster Rodríguez) es muy malo, los chavistas que no la tienen todas consigo van a ver mermada su votación natural por la división que representa Florencio Porras y el grupo de organizaciones anárquicas por denominarlas de alguna manera (ojalá fueran anarquistas de verdad pero lo que son es malcriados) que lo apoyan. c) Alexis Ramírez es un muchacho joven que pese a tener una buena trayectoria política es un desconocido fuera de su circuito. d) el abolengo merideño sigue prevaleciendo a la hora de depositar el voto, los nombres de alcurnia, el color de la piel, todo eso es cotejado antes de decidir apoyos. e) Alexis Ramírez se pronunció a favor de la invasión de unos terrenos destinados por la Universidad de Los Andes para desarrollar el Núcleo Campo de Oro del área de Ciencias de la Salud y en Mérida donde todo gira en torno a la ULA, meterse con nuestra máxima casa de estudio es un pecado mortal. f) la vieja guardia del PSUV merideño, expertos en manipulaciones y componendas, se está moviendo aceleradamente para asegurar su supervivencia. g) esta candidatura lleva consigo el estigma de ser apoyada por una serie de grupos económicos regionales que enturbian su figura. h) aquí en Mérida la votación posee un sesgo bizarro, no se depositará la papeleta eligiendo el mejor servidor público sino votando contra Chávez, ese zambo feo, populachero, humilde y ordinario. i) las gestiones de Florencio Porras y de Marcos Díaz Orellana han sido tan desastrosas que hasta algunos chavistas por castigar a quien los impuso, o sea Chávez, están dispuestos a hacerse el haraquiri. j) la indolencia que demuestran los empleados públicos ante las solicitudes de los ciudadanos dan al traste con cualquier iniciativa de acercamiento hipotético entre la “clase media” y el gobierno de Chávez.

IV

A esta Revolución se le plantea un problema de dimensiones siderales: ¿Cómo hacer para captar el voto de esa gente que se cree el cuento de que son “clase media” y por no tener el estigma de ser tildados de marginales y resentidos se alinean con el bando de quienes sistemáticamente los desprecian?, ¿Cómo lograr que los trabajadores, los estudiantes y los profesores universitarios que se sienten maltratados, ahogados presupuestariamente por el gobierno apoyen a su representante a la gobernación del estado?, ¿De qué manera convencer a las señoras que no logran acceder a los productos de primera necesidad sino luego de pasar por la humillación de permanecer por horas bajo un sol inclemente haciendo largas colas para finalmente obtener lo que por derecho les concede el gobierno bolivariano?, ¿Qué hacer para que los merideños puedan disfrutar de las bondades del plan “Mi casa bien equipada” y no tener que comprar los mismos electrodomésticos, de calidad similar pero a precios exorbitantes, en los comercios de los familiares de un ex ministro que han colonizado con sus bazares el centro de nuestras ciudades?  

V

Desafortunadamente para los seguidores merideños de este proceso de cambios que encabeza el Presidente Chávez, se vislumbra una derrota electoral para los comicios regionales del próximo mes de diciembre. 

Nuestra preocupación es  válida y comprensible, en unas elecciones signadas por la indiferencia ciudadana, en donde se lucha contra el odio y la animadversión antichavista, en las cuales competimos con un candidato prácticamente desconocido y en donde los pocos que lo conocen son los que lo adversan con más inquina, animadversión y hostilidad por haberse metido con los bienes de la ULA, en las cuales el voto chavista va dividido por las mezquindades de sus pseudodirigentes, en las que el tratamiento que le ha dado el PSUV regional a sus seguidores es el de simples votantes, en donde se juega con un esquema burgués de valores, en medio de un entorno capitalista donde las tentaciones de la moda se entremezclan con las necesidades de aceptación y de ser “populares” que ha impuesto el hedonista, individualista y pragmático  “american way of life” sobre la conciencia de las nuevas generaciones de venezolanos, es casi imposible salir bien parados.

Ahora más que nunca y con el tiempo jugando en nuestra contra, es cuando realmente resulta imprescindible que el máximo líder de esta Revolución ponga orden en el estado Mérida y haga declinar las apetencias y ruindades de estos personeros funestos por el bien y la salud mental de los merideños que aspiramos progresar y vivir en paz.

Este es el momento en el que debemos tratar con más ahínco de dessatanizar al socialismo, de acercarlo a los más reacios, ahora es cuando debemos recordarle a los adversarios políticos del gobierno que, una decisión visceral de su parte nos hará sufrir por igual durante cuatro años la flagelación de ser gobernados por alguien a quien una alcaldía relativamente pequeña de una ciudad fácilmente gobernable le quedó grande. Particularmente yo quisiera que la fortuna le sonriera al geógrafo y parlamentario Alexis Ramírez, pero las posibilidades de triunfo se escapan con cada una de las torpezas que se cometen en el accionar político “revolucionario” de nuestro estado.

Señor Presidente hasta ahora yo jamás le he solicitado nada, por favor ahora le pido en mi nombre y en el de todos mis coterráneos, interceda en esta oportunidad para salvarnos de un nuevo desgobierno de signo opositor o más dolorosamente de carácter revolucionario.