jueves, 16 de agosto de 2012

Me faltó tiempo…

El estigma de Santander pende sobre la nación neogranadina. La sombra de la oligarquía más rancia de toda la olla del Caribe oscurece la franqueza y simpatía del pueblo llano colombiano. Sufre la hermana república la esclavitud impuesta por las castas. Y aunque el presidente Juan Manuel Santos es el último eslabón de la cadena, la anterior argolla, esa pieza engastada en excremento resultó ser la joya de la corona de la traición.

Álvaro Uribe Vélez ex presidente del hermano país tiene un empepe, un pase de corriente con el Presidente Chávez. Un empeño personal por desacreditarlo, por enlodar su gestión y su imagen para evitar que presidente de los venezolanos le quite el protagonismo.

Indiscutiblemente el Presidente Chávez es un líder latinoamericano consolidado, su accionar político, sus muestras de solidaridad internacional, su defensa de las ideologías progresistas, el afecto sincero que expresa por  los más humildes y menesterosos ensombrece la mezquina y rastrera conducta de Uribe Vélez.

Para la mayoría de los colombianos era un secreto la cercanía de Álvaro Uribe Vélez con los capos del Cartel de Medellín por eso lo llevaron a ocupar la presidencia de esa nación. Con esa cara de monaguillo cachaco engañó y sigue engatusando a una gran cantidad de incautos. Pablo Correa Arroyave, Gonzalo Rodríguez Gacha, Fabio Ochoa, Pablo Escobar Gaviria y otros cuantos narcos, asesinos y delincuentes de alta peligrosidad se encuentran entre los nombres de los amigos, financistas y protectores de Álvaro Uribe Vélez a lo largo de su carrera política.

“Tenía tres opciones: Hacer las denuncias, quedarme callado y la otra opción era un operativo militar en Venezuela… Me faltó tiempo” o algo parecido acaba de declarar Álvaro Uribe frente a un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma Latinoamericana en Medellín y casi de inmediato a este lado de la frontera, compatriotas venezolanos le aplaudieron la bravuconada. Oswaldo Álvarez Paz exprecandidato opositor, miembro de la mal llamada “Mesa de la Unidad Democrática” e integrante del comando de campaña del candidato Enrique Capriles Radonski lo justificó a viva voz.

A dos años y medio de haber abandonado la casa de Nariño le ha faltado tiempo a Uribe Vélez para ganarse la simpatía del gobierno norteamericano…

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para arruinarle la vida a cientos de miles de colombianos desplazados por la violencia desatada por los paramilitares.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para abrirle las puertas de Colombia a miles de mercenarios israelíes, agentes y soldados norteamericanos, a “contratistas” gringos y británicos.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para rociar a media Colombia con un diluvio perpetuo de glifosato, sustancia altamente toxica que le vendían sus amigotes de Monsanto, ignorando las graves consecuencias ecológicas y humanas que como secuela de su uso indiscriminado le traerán esos químicos al pueblo neogranadino.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para ordenar y cometer más asesinatos… el Mono Jojoy, Alfonso Cano, Raúl Reyes, Julián Conrado son algunos de los nombres que le deben retumbar en la conciencia a ese señor cada vez que apoya la cabeza sobre su almohada.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para instalar otras bases militares norteamericanas empañando la integridad territorial de Colombia y comprometiendo la paz y el equilibrio regional suramericano.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para desconocer y apartar a Piedad Córdoba de su actividad de mediadora encaminada a lograr la liberación de las personas retenidas por la guerrilla colombiana y la paz verdadera para el pueblo colombiano.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para traicionar la confianza depositada por el Presidente Chávez quien en su Papel de facilitador del proceso de paz quiso hacer lo debido y lo mantuvo informado de sus acciones y conversaciones con los cabecillas revolucionarios.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para aceptar y cumplir las órdenes que le imponían desde Washington.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para hollar el suelo de otras naciones violentando las normas de buena vecindad entrando como Pedro por su casa en 2005 hasta Caracas a “capturar” a Rodrigo Granda, o invadiendo militarmente en 2008 a Ecuador y bombardeando cobardemente en Angostura sector selvático fronterizo con Colombia a la población de Santa Rosa de Yanamarú.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para impulsar a su hermano Santiago Uribe Vélez, a sus primos Mario Uribe, Juan Diego y Carlos Alberto Vélez Ochoa para que organizaran actividades relacionadas con el narcotráfico, con la creación de los escuadrones de la muerte y con la ejecución de miles de asesinatos.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para crear otros fosos de la muerte para llenar esas fosas comunes con los cuerpos de miles de inocentes neogranadinos.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para entregarse de pies y rabos a los brazos de George Walker Bush.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para sobrepasar el puesto número 82 entre la lista de los narcotraficantes más buscados por sus amigos los norteamericanos.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para declararle la guerra a muerte a la paz para el pueblo colombiano.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para por intermedio Jorge Noguera Cotes -exdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS)-, organizar la parapolítica neogranadina y posterior al proceso de desmovilización firmar el Pacto de Ralito.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para salvarles el pellejo a su cuñada Dolly Cifuentes Villa y a su sobrina Ana María Uribe Cifuentes detenidas por sus vinculaciones familiares con el narcotráfico y con el Cartel de Sinaloa.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para continuar el genocidio por intermedio de los asesinos de las Autodefensas Unidas de Colombia que el mismo instituyó como su brazo armado.

Le faltó tiempo a Álvaro Uribe para reunirse con Leopoldo López a ofrecerle la panacea de la seguridad ciudadana: organizar razzias en las barriadas pobres de todas las grandes ciudades para acabar selectivamente con la población que le resultare “incomoda” al gobernante aconsejado.

Le ha faltado tiempo a Álvaro Uribe para asesorar al candidato opositor Enrique Capriles Radonski.

En verdad lo que le ha faltado son bolas a Álvaro Uribe Vélez para -en las ocasiones en las que ha tenido en frente al Presidente Chávez-, decirle las cosas que a la distancia y a través de los micrófonos se atreve a pronunciar y que son dolorosas infamias.

sábado, 11 de agosto de 2012

¿Y si el 7 de octubre las cosas no salieran como deberían salir…?

Al menos debería resultar preocupante para el más distraído de los observadores, la audaz hilaridad con la que se está tomando la mayoría del pueblo venezolano los resultados de las últimas encuestas.


Siguiendo aleatoriamente los noticieros, programas de opinión, en la televisión o la radio, los diarios o revistas, de tendencia opositora o del Sistema Nacional de Medios, pareciera que el único que le está echando bolas a la campaña electoral es el propio candidato, el Presidente Chávez, y mientras los demás personeros del gobierno con tonito sobrado declaran que tranquilos, que la vaina está ganada.

Pues aunque esas mediciones den ganador por amplio margen al Presidente, no deberíamos descuidarnos, pues la oposición venezolana mientras tanto juega a confundir a la gran masa de indecisos -esos que todavía pululan calladitos, soterrados, hechos los paisas al lado de cada grupo que se forma para hablar de política- y les ofrecen el sueño americano, el mismo que desde chiquitos nos metieron hasta en los genes a través de los enlatados gringos. La casota de jardín verdecito con la grama recién cortada, los niños jugando despreocupados, la calle limpiecita, los dos carrazos estacionados, los vecinos simpáticos llevándote alguna vianda para darte la bienvenida, son imágenes difíciles de vencer al ver la realidad que a nuestro alrededor se construyó a la sombra del petróleo.  

Como en la fábula de Esopo la liebre confiada al reaccionar se da cuenta que la tortuga está cruzando la meta. Y nosotros dolorosamente el 8 de octubre nos podríamos despertar con esto:

¡Señoras y señores, damas y caballeros, estamos felices!, ¡Tenemos nuevo presidente!, ¡La era de oprobio ha terminado!, tiene la palabra el nuevo presidente electo de la República Bolivariana de Venezuela… ¡Enrique Capriles Radonski!: ( se oyen aplausos y vítores al fondo)

“¡Cómo te quiero Venezuela!...” (silencio prolongado)…
(y con el mismo mandibuleo y con similar tono de voz de Erika tipo 11) “Lo primero que vamos a hacer en mi gobierno es quitarle ese odioso nombre de Bolivariana a nuestra Venezuela… ¡Cómo te quiero Venezuela!” (cayado y con las dos manos sudorosas ahorcando el micrófono)… “A mí me parece más bonito Estados Unidos de Venezuela…” (otro silencio interminable)…

“Recuerdo cuando estaba chiquito, allá en el Este del Este,  bueno ya me decían ‘el flaquito’ y no como al otro señor que le decían Tribilín…” (mutismo dilatado)… “¡Tribilín… no Gooffy… je je!”

“Para esa época yo jugaba ‘Quemao’ en el cole… (silencio incomodo)… casi era campeón je je… recuerdo que usábamos leggins azules debajo de short de educación física… je je… una de las muchachas que trabajaban en la casa les decía lycras je je… también jugábamos ‘Queto’… ¿Te acuerdas Leopoldo?... (pausa Infinita)… qué tiempos aquellos… Ya para esa época no usábamos desodorante… como los europeos… porque nosotros veníamos de Europa… y además el Padre Morant que era español y del Opus Dey nos decía que con agua y esponja bastaba… (prolongado silencio)…”

“Esa era la época de TFP, cuando nos rapábamos la cabeza y me tatué en la nalga derecha una esvástica… Julio Borges y yo estábamos en los Boy scout y salíamos de campamento a las cuevas de El Cafetal… ¿te acuerdas Julio?...” (sepulcral y gélida mudez que hace más patente el carraspeo que se echa Barboza)

“La segunda decisión que tomaremos será devolver a todos los cubanos a su país!... (pausa)… ¡Aquí hay Chocolate Nuevo!... y traeremos entrenadores norteamericanos… catires, musculosos, como aquel bartender que conocí en el crucero por el Mediterráneo que  me regalaron los viejos cuando cumplí los quince… bueno, qué tiempos aquellos je je… volviendo al tema… ¡No más petróleo para Cuba!...” (silencio pesado, denso)…

“Toda nuestra Venezuela está mal… quien diga lo contrario, tiene tiempo sin salir del San Ignacio, del Tolón o del Sambil… je je…” (ya ustedes saben… otro silencio…) por cierto, recuerdo una vez que saliendo del San Ignacio con papá le pedí que me llevara al Mc Donald’s que está allí cerca… (silencio mirando hacia el cielo) y entrando al Auto Mc vi por la ventanilla al supervisor con su camisa azul de rayitas y su corbata, mandando a los de la caja y dije resuelto: “¡Papi cuando sea grande quiero ser presidente!”… y mi papá sonrió y me respondió: ‘¡Hijo no te preocupes… yo te compro esa vaina!… ¡Pero no se lo digas a nadie, que parezca que tú te lo ganaste!’…”

“En aquella época vendía los muñequitos de Pokemón repetidos a mis amiguitos… (nuevo silencio) había una canción de Locomía… ‘Voy cruzando las esquinas, arañando libertad/Dime, Norte ¿dónde estás?/Voy desnudo cara al viento, intentado adivinar/por qué no te he dejado... de buscar/Siempre he sido pasajero, no soy de ningún lugar/Viajo por mis sueños dónde...’ ¿la recuerdan?...”

“¿No hay Lipton por allí?, ¡Una botellita de Eviant por favor!... recojan esos papelitos por favor… y me los colocan en ese recipiente que parece un pipote… pero no es, no crean que las voy a botar…”

¡Entonces… no más petróleo para Cuba!... (se encoge de hombros y mira al infinito) ¡Tenemos que dejar de regalar nuestras riquezas… de dilapidar nuestros recursos… tenemos la gasolina más barata del mundo... (otra vez se queda callado, cataléptico…) en vez de hacer negocio con los Estados Unidos… por eso… ¡No más petróleo regalado!... ¡Vamos a aumentar el precio de la gasolina!...”

“Como dice la canción de Black eyed peas… ‘I gotta feeling that tonight's gonna be a good night/that tonight's gonna be a good night/that tonight's gonna be a good good night’…” (callado… callado… callado…)

“¡No más Locatel ni Farmatodo!… ¡Ahora tendremos Wallgreens!… ¡No más Acetaminofen de ese nacional que no hace nada… Ahora tendremos Tylenol!... ¡No más Milanta… ahora tomaremos Peptobismol!... y como dice Justin Beiber ‘If I was your boyfriend, never let you go/Keep you on my arm girl, you’d never be alone/I can be a gentleman, anything you want /f I was your boyfriend, I’d never let you go, I’d never let you go’…” (patético mutismo)

“Este será el gobierno de lo nuevo… (shhhhh) Vamos a cambiar ese feo rojo que se convirtió en uniforme de los venezolanos… (otra vez pesada sordina)… y para eso contrataremos a Margarita Zingg… y las benditas chaquetas tricolores las cambiaremos por unas negras con siete estrellas diseñadas por Titina Penzini… eso si será Glamour y buen vivir… (ya ustedes saben… silencio)… ¡Dejaremos atrás la era de los tukkis bolivarianos para siempre…! ”

“Ya no más la vulgar morrocoya de Rosinés caminanado por los pasillos de Miraflores… ahora el palacio presidencial tendrá de mascota a un cuchi golden retriver como en la Casa Blanca… ¡Ah… y también una perrita chihua beauty como la de Paris Hilton para vestirla y llevarla a la Asamblea Nacional a la toma de posesión!... ¡a ver cómo reaccionan los chavistas ordinarios esos…! (un nuevo… silencio) ¡Si va!”

“¡Este si será el cambio full marica!... A todos esos niches bakalas chavistas los dejaremos outlet!... A Iris Varela -¡que tipa tan intensa!- la cambiaremos por Delsa Solorzano y a Cilia Flores por Diosa Canales -esa si es cool-, a Nicolás Maduro por Marquina y a Diosdado por Ramos Allup. A Freddy Bernal por Ocariz para que no extrañemos el tonito de su voz y a Robert Serra lo cambiaremos por Yon Goicochea!”… (Calladito calladito que es como se ve más bonito)… De ministro de educación Superior pondremos a Ricardo Sánchez y de educación Inferior a Alicia Machado… De ministro de alimentación a Julio Borges… bueno y así o sea…”

“¡Que tripa… gané!... ¡No me lo creo ni yo mismo, pero GANÉ!... ¡Ahora mando yo así que no quiero ningún comentario de esos tipo nulo de los que hace Ramos Allup!... Ah por cierto, él nos dijo a los de Primero lechuguinos, petimetres y maripositas… ¡así que me lo ponen preso! Porque yo soy el mayor empleador, el Boos pues… que fino je je!

“Recuerdo que una vez me cantaba mi chofer una noche andando sin rumbo por la cota mil: ‘Strangers in the night/Exchanging glances/Wond'ring in the night/What were the chances/We'd be sharing love/Before the night was through…’ y yo le contestaba con el mismo Frank Sinatra ‘Strangers in the night/Exchanging glances/Wond'ring in the night/What were the chances/We'd be sharing love/Before the night was through…’ te acuerdas… Primero me criticaban por que no tenía nada en la cabeza y cuando decidí ponerme la gorra tricolor comenzó el CNE a fastidiar… ¡Qué intensa es esa señora Tibisay!... Les prometo que no voy a gobernar por twitter como hacía el candidato del pasado y para no parecerme al pasado, lo haré por facebook!...”

¡No voy a revelar más nada de mi original programa de gobierno… ¡Ni pendiente!… mejor me iré demasiado… a comerme una empanada de esas de las que tienen carne adentro… ¡Cómo te quiero Venezuela!”

sábado, 4 de agosto de 2012

Yo soy uno de esos 4 millones de venezolanos que se acuestan sin comer

¡Búrlense si quieren! Yo lo sé, ustedes los chavistas sólo creen lo que les diga "el dictador de Miraflores", ese sátrapa sabanero que gobierna por twitter.
Yo sé que nadie le cree a nuestro candidato, pero ese descreimiento es el resultado de la manipulación maliciosa con que la KGB rusa y el G2 cubano les presentan las noticias a las hordas chavistas de resentidos y tierruos.
Aquí quien manda realmente es Fidel Castro y ese señor tiene años ocultándole a su pueblo que se está muriendo sin poder disfrutar de la libertad que a lo lejos, allá en Miami, a tan sólo 90 millas les muestran -nos enseñan-, los Estados Unidos. ¿Y cómo? ofreciéndoles como un trapo rojo el cuento ese de salud, educación, autodeterminación y dignidad, como si con eso uno pudiera entrar a un Mall y comprar.
Pero bueno, nuestro próximo emperador Enrique XIII -verdadero descendientes de reyes y por allá lejos, de refilón, en 8vo grado, de ese mestizo patilluo que mostró el tirano por supuesto en cadena nacional con el cuento de que es nuestro libertador…como si nosotros no supiéramos que los únicos que nos van a venir a liberar son los marines norteamericanos-, dio a conocer la cifra exacta de los venezolanos que nos acostamos sin dormir… digo sin comer y obviamente el régimen con el cinismo que lo caracteriza lo agarró de mamadera de gallo.
¡Es cierto, cuatro millones de venezolanos nos acostamos sin comer! Esto producto de las políticas desastrosas de esta dictadura Castrocomunistalulistacristinistamujiquistacorreistaevomoralista.
¿Cómo piensan ustedes los chavistas en comer cuando el desastre se nos viene encima?, ¿Es qué acaso sólo nosotros la gente pensante de “nuestra Venezuela” nos damos cuenta del peligro que corremos?
Este régimen nos pone a correr por todos lados buscando los alimentos hechos por nuestros empresarios que, serán carísimos y malos pero son hechos por los nuestros y lo que encontramos son tremendos pollos brasileños, exquisitas puntas uruguayas, excelentes cortes argentinos, ¡No, nos negamos a comprar esas maravillas! Y por ahí comienza nuestro ayuno.
Esta hambruna que ocasiona el déspota de Sabaneta, es compartida por los cuatro millones de compatriotas que nos acompañamos en cada jornada de bailoterapia organizada por nuestros líderes para tumbar al gobierno desde el paro petrolero de 2003 “¡Cómo te quiero Venezuela!”. Entonces si estamos pegando brinquitos en lycras…¿En qué momento vamos a pensar en cocinar?
No nos queremos parecer a esos marginales gordos y contentos que muestran en VTV a cada rato, en cada una de las caravanas con que el autócrata trata de engañarnos para que pensemos que ellos, que ustedes son muchos. Yo sé que esto lo van a leer exclusivamente ustedes los chavistas pero les digo algo, piensen en “nuestra Venezuela”e imagínenla como el paraíso en que la convertiría nuestro chocolate nuevo: Un Sambil en cada pueblo, una plaza Altamira en cada ciudad, para cada parroquia un Monseñor Porras, para cada Iglesia un padre Ugalde. Para cada traición un Ismael, un “gato”. Para cada estado un “pollo” o un Henry Falsón.
Mientras el tirano y sus conmilitones regalan los alimentos en las casa de alimentación nosotros forjaremos documentos militares para que esos tipos de uniforme a los que hace no mucho tiempo atrás les lanzábamos pantaletas y gallinas en las puertas de los cuarteles nos acompañen en nuestras arrecheras y voluntariamente dejen de comer. Por eso tenemos un candidato que le decimos “el flaquito”,“porque candidato gordo… es porque no camina”.
No nos gusta eso de Comandante-presidente, nuestro trato hacia Enrique -antes de que se amotine-, va a ser de Emperador-presidente, pues él es el único que, con el espíritu norteamericano que nos caracteriza, a tratado de anexionar nuevos países a “nuestra Venezuela” asediando y asaltando embajadas.
Aunque Enrique “ya no nos acompañe, porque sentimos que ni a ustedes ni a nosotros nos ha acompañado” como dijo nuestro prócer Alberto Federico, y se haya comido una empanada de esas que tiene carne por dentro nosotros nos mantendremos firmes en alcanzar nuestra meta de acostarnos sin comer… aunque en la noche algunos se atraganten de cachitos como nuestros muchachos manitos blancas. Y si no fuera tan marginal diríamos que nuestra meta es alcanzar la esbeltez de los habitantes de Biafra, pero nos contentamos con llegar a lucir las carnes o su ausencia de las modelos de La Cibeles.
Y cuando por inanición decido romper el ayuno resulta que las últimas latas de sardina que quedaban en toda Venezuela las compró Julio Borges y se las llevó para la Asamblea Nacional a no sé qué demostración.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sobre Sifrinos

A los maestros Gustavo Pereira y William Osuna
A cada uno en su momento



Los sifrinos de la Gran Caracas
llaman a la comida fast food que significa grasas trans
arterioesclerosis obesidad comida chatarra Funeraria Vallés
A los cerros le dicen colinas que quiere decir pequeñas estribaciones montañosas en donde nadie tiembla cuando llueve, dónde no se desbarrancan las casas en medio de una tempestad
A las guacamayas les dicen Parrots que significa pobres pájaros coloridos que perdieron el cielo por estar enjaulados
A estar tristes le llaman estar deprimidos, que no es más que sillón de psicoanálisis curda encapillada Tafil® Rivotril® y Prozac®
Al amor lo llaman Viagra® extraño término equivalente a decir ostiones del Cabo langostas de Maine y Champagne

Los Niños Bien del este de cualquiera de nuestras ciudades dicen “Niche”
Para nombrar a los otros seres humanos
los que no estudian en la Metropolitana o en la UCAB
Para decir empleada dicen Cachifa
“La señora que cuidó mi infancia mientras mamá jugaba canasta”
Para decir tienes razón pero no quiero perder mis privilegios te dicen resentido marginal

Los muy avispados si saben lo que dicen
Para decir Tierra apuntan hacia El Norte
Para decir casa dicen Town House
Para rumba playera dicen beach party
Y dicen Mall para nombrar Centro Comercial
Para decir “te quiero” dicen I love you
Para decir “simpático” dicen nice
Al hablar de dios piensan en Dollar
Para decir adiós dicen good bye
Para decir Pueblo dicen Sociedad Civil
Para decir Patria dicen “los United”
Tienen tan grande confusión de sentimientos
Que con razón las malas gentes que somos
Les llamamos sifirnos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Que vivan los estudiantes!

¡Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
¡que viva la astronomía!
Violeta Parra

El 21 de noviembre de 1957 pasa a formar parte del calendario patrio venezolano gracias a los jóvenes estudiantes que irrumpieron en nuestra historia dando un paso adelante en la lucha contra la dictadura que había impuesto desde 1952 Marcos Pérez Jiménez.


Corriendo una serie de riesgos -que podían llegar hasta la pérdida de la propia vida-, en su lucha contra la satrapía y como protesta por el anunciado plebiscito que de antemano se sabía que reelegiría presidente de la República al general tachirense, los estudiantes caraqueños se declararon ese día en huelga. No hubo para ellos presupuesto de la NED, no hubo para ellos Defensoría del Pueblo y mucho menos Comisión de los Derechos Humanos. No se escuchó durante esos días la voz de ningún Insulza, el grito de ningún Vivanco. No hubo SIP que se pronunciara.

Carajitos de bachillerato, mostrando pundonor y valentía, se sumaron a los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela otrora “la Casa que vence las sombras” y desde allí la llama se extendió a otras casas de estudio de la misma capital y del interior de la patria.

En esa época la policía del régimen, la temida Seguridad Nacional tomó la UCV y apresó a numerosos estudiantes que fueron a dar con sus huesos a la cárcel, que probaron en sus cuerpos los refinados procedimientos de tortura que habían patentado los cuerpos represivos del Estado.

Estos sucesos desembocaron en el 23 de enero de 1958 y concluyeron con la huida del dictador Marcos Pérez Jiménez.

Por fortuna para estos chicos, el espíritu aguerrido que había distinguido a los venezolanos durante el siglo XIX y que parecía extinguido luego de tantos años de dictaduras castrenses -casi ininterrumpidas desde la época de Gómez y luego con Pérez Jiménez-, despertó para sacudirse el yugo de las armas.

Desafiantes, con sus puños en alto como estandarte, con barricadas callejeras como escudo, con palos y piedras como armamento de destrucción masiva, estos jóvenes todavía olorosos a virutas lápiz mongol, con un bozo incipiente sobre el labio, diciéndole adiós a la menarquía y con el rostro acribillado por el acné, decidieron enfrentarse seriamente a las injusticias y depravación del régimen de facto.

Con solo su coraje, aquellos muchachos encarnaron el descontento popular y como rezaba el decreto que emitiría el año siguiente la Junta de Gobierno presidida por el Dr. Edgar Sanabria: “iniciaron la última etapa de la resistencia del pueblo venezolano contra el régimen depuesto” convirtiendo en admirable la jornada. Dejaron así inscrito para siempre la fecha del 21 de noviembre de 1957.

Esa misma estirpe de estudiantes se echó a las calles durante las siguientes décadas y equivocados o no, empuñaron las armas. Cogieron el monte tratando de materializar a través de la guerrilla los cambios que, con sus gritos apagados por la sordina de la represión pedía el pueblo venezolano como alivio a sus desgracias.

Esa juventud romántica que se embarcó en la lucha guerrillera tomó para sí banderas como las del mayo francés con el mismo ímpetu que medio siglo antes adheriría con entusiasmo la reforma de Córdoba.

Así fue como les tocó a los integrantes de nuestras generaciones durante las décadas siguientes, las de los 70s, 80s y 90s, asumir la conducción de las luchas de calle manteniendo viva la llama rebelde, atizando el fuego libertario, independentista y antiimperialista hasta que surgió nuevamente el sueño revolucionario.

Hoy día lamentablemente y forzada por la superficialidad, se ve la división de nuestra juventud y con verdadera aflicción percibimos comprometida la unidad universitaria.Mientras en la vieja Europa sus integrantes más jóvenes luchan por reducir la brecha entre los pocos que todo lo poseen y las grandes masas que ya no tienen ni esperanzas; mientras en las calles Chilenas los estudiantes se ganan a pulso una mejor y accesible educación universitaria, mientras los chicos colombianos logran que su gobierno eche para atrás una reforma leonina que afirma la exclusión a la que han estado sometidos casi todos los que quieren estudiar en esa tierra hermana -en donde a los seres humanos se los clasifica por estratos-, algunos de nuestros muchachos con sus manitas pintadas de blanco, reniegan de la democratización de la enseñanza, se alían a los traidores de siempre, a los eternos vendepatria, abjuran de los adelantos hechos por este gobierno en materia de accesibilidad a la educación (sea esta básica o universitaria) y deciden parar la tierra para apearse de ella y poder montarse en “el autobús del progreso” que tiene como estación final regresarlos al pasado, al ayer en dónde sólo unos cuantos privilegiados accedían al estudio universitario y de allí salían envenenados, picados por el áspid del egoísmo y la superficialidad de unas academias que preparaban -y aún hoy preparan- mano de obra calificada para alimentar la avidez insaciable del mercado.

Afortunadamente cada día aparece un nuevo Kevin Ávila, estudiante sensible que toma la estafeta del pensamiento revolucionario, muchacho que se enfrenta con la pasión propio de la juventud a unas autoridades que se han deslegitimado de tanto atentar contra su propia Alma Mater.

Pieles sensibles como la de la rectora Arocha personaje público que alega como causa para la expulsión por un año de este muchacho, el que éste la haya insultado, son los mismos que arengan a otros dirigentes oposicionistas para que le recuerden hasta la madre al Presidente de todos los venezolanos, para que lo acusen ante cualquier organismo internacional de haber cometido “crímenes de lesa humanidad” aunque no hayan logrado recabar prueba alguna de lo aseverado.

A pesar del alto riesgo que corrieron en las calles, los estudiantes de todas las épocas han logrado organizar la fuerza universitaria para marcar el ritmo de la lucha contra las injusticias a las que son sometidos los pueblos por parte de los represores del Estado. Nombres como el de Carlos Bello, Domingo Salazar o Magdiel Páez, se escucharán eternamente mientras las necesidades más apremiantes de la gente sigan sin ser subsanadas. Lo mejor de la dirigencia estudiantil se ha forjado en las calles al calos del combate, su espíritu se ha fortalecido con los reclamos de la gente y en cada momento histórico y cada quién a su manera han sabido proyectar con valentía y arrojo el talante combatiente del pueblo venezolano.

Hoy cuando Venezuela realiza titánicos esfuerzos para forjar pacíficamente su revolución Bolivariana, andando un camino inédito, blandiendo la tesis del socialismo del siglo XXI, los que todavía sentimos en el cuerpo las vibraciones de la tradición y el actuar de todos los tiempos del estudiantado venezolano, suplicamos a los jóvenes que dejen de lado el conformismo y como en otras épocas sueñen con “tomar el cielo por asalto”.

Muchos de aquellos jóvenes estudiantes, hoy con la experiencia adquirida, con los errores y aciertos que se acumulan con los años, continuamos nuestra larga y tortuosa marcha hacia un proceso irreversible de transformación social sin flaquear ante las tentaciones que nos pone el capitalismo y dejando a un lado la nostalgia, les pedimos a estos nuevos muchachos que no sucumban ante el vendaval de vanidad con el que los intentará seducirlos la sociedad de consumo.

¡Feliz Día de los Estudiantes!, ¡Enhorabuena Muchachos!

miércoles, 10 de agosto de 2011

Evolución: SAIME. El Aissami. Alzheimer

I

Nombraré el pecado más no al pecador.


Ayer en la sobremesa, conversábamos animadamente un grupo de antiguos amigos -viejos camaradas-, afectos al gobierno y más que partidarios del “Régimen”, defensores de Chávez y de la todavía expectante Revolución Bolivariana. Nos entreteníamos hablando acerca de las pifias que se cometen a diario en las filas del Proceso y que dotan de armas a una oposición desenfrenada.


Nos debatíamos entre aparecer como revisionistas saliendo a denunciar los errores del gobierno o en echarle tierrita a las metidas de pata que consuetudinariamente cometen los compañeritos en labores de conducción de los diversos organismos del Estado y que todo siguiera funcionando a los empujones, epilépticamente, despertando del estado catatónico en el que se encuentran muchas instituciones sólo cuando Chávez se logra enterar de algo y reparte unos cuantos regaños mediáticos, pero sin deshacerse -el mismo- de los culpables de la ignominia.


Afortunadamente, y gracias a lo pésimos que han resultado los políticos opositores cuartorepublicanos -así como todos sus derivados-, esta cantidad de armas de destrucción de la esperanza que se les colocan gratuitamente en las manos, terminan como las granadas y otras bombas adquiridas por una tal Gardenia Martínez para proveer a nuestro Ejercito en tiempos no tan lejanos.


II

Resulta ser que uno de los comensales -el que llegó más tarde-, venía muy contento pues sin hacer tanta cola, en un operativo, había obtenido una nueva cédula de identidad, pues la suya quien sabe en qué otra cola la habría extraviado. Nos mostró satisfecho el cartón de identificación y en una inspección no tan profunda descubrimos la raíz de nuestro desagrado.


Debo confesar que me vanaglorio de ser quizás uno de los connacionales que más barato le ha salido al Estado en cuestiones de identificación, puesto que en mi ya larga vida he ostentado la reducida cifra de cuatro cédulas y dos pasaportes.


La primera vez que obtuve documentación venezolana, carajito y muy ufano esgrimía una bicha verde que me dieron, y en donde aparecían hasta las señas particulares de cada individuo tales como el color de la piel, de los ojos, del cabello o hasta algunas poco típicas como lunares o cicatrices. Con esa duré hasta bachillerato y lo sé porque en la foto de la segunda que saqué aparecía con la “chemise” beige de cuarto o quinto año. Con esa permanecí toda mi vida universitaria, soportó casamientos y divorcios, compras y ventas de inmuebles o de vehículos y al final la cambié mucho después de haber hecho hasta postgrado. Por el envés parecía una maleta de “viajero frecuente” llena de calcomanías disímiles entre las que figuraban las de DAES, CSE, CNE, etc. La más reciente la tengo desde 2004, sólo tiene por detrás pegatinas con foticos de mis hijas que ellas mismas insisten en pegar y no pienso salir de ella al menos hasta mucho después de 2014, fecha en la cual caduca este maltrecho documento.

III


Toda esta perorata llena de recuerdos (con los que estoy seguro algunos de los lectores -los más entrados en años por supuesto-, se identificarán), sólo para contarles que aún ahora, a 12 años de haberse iniciado esta era de zozobras, sobresaltos y cambios que genéricamente llamamos Revolución, todavía hoy sigue apareciendo como hecha la pendeja, medio escondida en el centro de un escudo amarillo desleído, la figura inconfundible de un caballo con tortícolis, emblema del indómito animal que en la heráldica vernácula y rompiendo con todos los criterios anatomofisiológicos a los que pudieran acudir los veterinarios para explicarnos el funcionalismo de estos esbeltos animales, insiste en mirar para atrás mientras corre hacia la derecha del usuario(a).


Desde 1834 un caballo habita en nuestro escudo. Un corcel blanco, indómito se ha paseado por nuestro estandarte de derecha a izquierda, de izquierda a derecha o mirando para atrás y ya no resulta nada sorprendente el que con los vaivenes de la política o de las ideologías el petiso insista en galopar al son que le toque bailar. En 1930 pareció quedarse quieto el intranquilo animal, pero en 2006 el bicho vuelve por sus fueros y entonces el garañón blanco muta según las pasiones del momento, destuerce el cuello, deja de mirar con añoranza hacia el pasado y emprende la carrera hacia la izquierda, lanzándose por el aire como quien se barre al llegar a primera después de dar un rolincito que llega con poca fuerza hasta los prados. En esta última metamorfosis al potro le ha dado por volar.


Resulta que, como parte de la evolución que lleva aparejada la palabra Revolución, se dejan colar una serie de cambios, algunos solamente cosméticos, otros tantos nada más que de nomenclatura y unos pocos ciertamente profundos, radicales y necesarios. Entre ellos el destino de la cabalgadura de nuestra insignia.


IV


Desde la antigua DIEX, pasamos a la ONIDEX sin avanzaren nada; los mismos retrasos, las mismas mafias, las mismas colas interminables. Se evolucionó más tarde al flamante SAIME que es de reconocer ha hecho avances en el tratamiento que se da al ciudadano. De Hugo Cabezas, saltamos a Tarek El Aissami para aterrizar en Dante Rivas. De ellos recuerdo que han sido directores de Extranjería en Venezuela durante la Revolución Bolivariana, la misma que instituyó cambios en el número de estrellas de la bandera, la misma que volteó otra vez el andar de nuestro equino blanco.


Hugo Cabezas, Tarek El Aissami, Dante Rivas, DIEX, ONIDEX, SAIME, se han vuelto la misma cosa, a ninguno de ellos y pese a la remuneración que lleva consigo el cargo, se les ha ocurrido echarle un vistazo al cartoncito en donde se imprimen a diario miles de cédulas para identificación legal de los venezolanos y, sin ánimos de volvernos principistas, nos damos cuenta que evidentemente todos los venezolanos cargamos con el estigma de ser indocumentados en nuestra propia patria. Si desde el 07 de marzo de 2006 el escudo muestra un caballo de andar zurdo, quiere decir entonces que todos los que carguen el potrillo volteado se encuentran al margen de la ley y por lo tanto somos ilegales por omisión del Estado.


El caballo a contraley sigue mirando socarrón hacia el pasado, y si uno en un ataque de suspicacia toma una lupa y acrecienta la mirada, se dará cuenta de que una sonrisa sardónica se dibuja en el rostro del cuadrúpedo y lo delata. El caballito tenido por bruto disfruta de los entuertos que estos Sancho Panzas de la política venezolana siguen cometiendo para arrecheras de los adeptos al proceso y para albricias de la oposición desmollejada.


Algunos personeros del alto gobierno como que prefieren todavía un equino con tortícolis que un caballo volador. ¿O el olvido de los mandatos que los Poderes Ejecutivo y Legislativo ordenan es parte de la evolución natural hacia en Alzheimer?

domingo, 17 de julio de 2011

Los Ruin ruines de Bocaranda

I


“¿Hasta dónde es legítimo que las ideas personales o la subjetividad del periodista afloren en las informaciones?”, se pregunta hoy en su “Tribuna”, la defensora del lector: Milagros Pérez Oliva, entre las digresiones que al escribir la nota titulada “La subjetividad del periodista” (1), nos plantea esta dama.


Realmente, por más inocente que se lo presente, el periodismo aséptico no existe. Ninguna información -por más que se diga fundamentada exclusivamente en los hechos que ella muestra-, ¡jamás, se encuentra limitada a ellos en sí mismos!; en absoluto queda totalmente libre de salpicaduras. Por el contrario, siempre muestra las improntas ideológicas, culturales, raciales o religiosas que lleva en su mochila quien las escribe.


Los prejuicios del periodista, sus remilgos y aprensiones aparecen a cada paso por los derroteros del manuscrito.


La subjetividad del redactor deja un largo y empedrado camino entre la presentación de la noticia y la interpretación de la misma.
Y respecto a esta última aseveración el sesgo del periodista se patentiza a diario en los tabloides venezolanos.


Las parcialidades desbocadas de algunos estos “profesionales” -que no todos-, dejan en tela de juicio su tan cacareada credibilidad.


II


Ni la realidad actual venezolana posee en lo absoluto la edulcorada presencia que nos muestra el diario VEA en donde -si sus editores creyeran en eso- Campanita esparciría sus polvos mágicos al comienzo de los noticiarios y el Ratón Miguelito en compañía del Pato Donald leerían las noticias, ni tampoco Venezuela mostraría la cara ruinosa, descompuesta y nauseabunda que se empeñan en proclamar El Nacional de Miguel Enrique Otero, el Nuevo País de Rafael Poleo ni el Tal Cual de Teodoro Petkoff, sólo por citar a los más rabiosos opositores a éste proceso de cambios que nos hemos dado pacíficamente la mayoría de los Venezolanos y que por alguna razón se empeñan en seguir los demás pueblos de signo bolivariano.


¿Cómo trascender la parcialidad, cómo ir más allá de la ruindad con la que algunos personeros del medio periodístico asumen la información?, ¿Cómo dejar a un lado la subjetividad que el corazoncito envenenado -si es que aún lo tienen- de estos periodistas le imprime a las noticias?


III


Representar como noticia la realidad de la forma más objetiva, debería ser una cuestión medular dentro del periodismo. Corroborar los hechos, abstenerse de matizar la información adicionándole opiniones personales para condimentarla y hacerla más apetecible, debería ser imperativo para un fablistán.


Los lectores tenemos derecho a formarnos nuestras propias opiniones, a decidir el matiz con que se interpreta una especie, lo que deseamos en todo caso es que se nos presenten hechos comprobados, datos inequívocos.


La veracidad de las informaciones que a diario recibimos por medios impresos radioeléctricos o electrónicos cada vez está sujeta a un mayor y más agudo escrutinio por parte de los lectores gracias a tinterillos que han destruido la fe con la que el público recibía las noticias por esas vías.


IV


Forzado por el escándalo, el magnate australiano Rupert Murdoch amo y señor del conglomerado de medios de comunicación más grande del mundo, News International, ve tambalearse su imperio luego de explotar el affaire de los pinchazos telefónicos que, para obtener las primicias noticiosas, practicaban sus inescrupulosas “fuentes” entre las que se menciona hasta la muy reputada policía británica, la mismísima Scotland Yard.


Traemos todo esto a colación por la evidente demostración de falta de ética y el sesgo profesional que, en el tratamiento de la noticia, hizo hace algunas semanas apenas el inefable Nelson Bocaranda al divulgar detalles acerca de la enfermedad del Presidente. No porque esta especie fuese falsa, puesto que ya ella está harto demostrada y reconocida por el propio paciente, sino por el regodeo expresado al enterarse de la desgracia ajena.


Sin realizar muchas pesquisas, dejando a un lado la investigación seria de tan delicado asunto, en sus ansias por dar el tubazo, en su afán por ganarse el afecto de sus sediciosos empleadores, el seños Bocaranda volvió trizas el Código de Ética del Periodista. Se deleitó en el infortunio del mandatario dando detalles acerca de las intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido Chávez, se estrenó como anatomopatólogo y hasta la estirpe del tumor cancerígeno describió con alborozo en sus runrunes. Inclusive se volvió pitoniso, logrando acceder al Olimpo adivinatorio en compañía de Alfonso León el ar-qui-tec-to de sueños, de Walter Mercado y de Luís Vicente León.


Evidentemente, hubo una especie de “pinchazo” artero a las propias líneas de comunicación presidencial que desató el júbilo contrarrevolucionario.


Y no es posible que una noticia tan delicada, se filtrara de una manera tan sencilla directamente al albañal opositor.


Una mano peluda y bien “aceitada” dejó en las fauces de este “periodista” información clasificada para que el aquelarre oposicionista hiciera de sus delicias con tan delicada noticia.


V


Richard Nixon en 1974 y actualmente Rebekah Brooks (segunda a bordo del emporio de Rupert Murdoch), fueron a dar con sus huesos a la chirola por demostrarse sus manejos poco éticos para obtener información privilegiada. En el caso del ex presidente norteamericano significó su dimisión, para Murdoch todavía no se ve claro lo que le depara el escándalo. En el caso del señor Bocaranda debería reflexionarse acerca de la facilidad con la cual se hizo de la infausta primicia, porque así como se coló esta pudiera circular cualquier otra de la que dependiera realmente la seguridad de la República.


VI


La creciente desconfianza en la honestidad y la profesionalidad de un importante contingente de periodistas venezolanos pareciera estar bien fundada, ello debido a los malabarismos que con las noticias y la verdad -para encaramarse en la cresta de la ola informativa-, estos realizan. El creciente protagonismo de eso que pudiéramos definir como practicantes del periodismo-espectáculo merma indefectiblemente la credibilidad que pudiera tener el pueblo en sus comunicadores.


La Dictadura Mediática impuesta por los dueños de eso que se conoce como el “Cuarto Poder” le ha hecho un severo daño al verdadero periodismo y definitivamente para lograr el rescate la confianza perdida, son los mismos comunicadores sociales, los auténticos periodistas, los que deben tirar el resto, sacudirse de ataduras, dejar a un lado las complacencias y retomar la senda de la objetividad que en estos momentos luce perdida.




(1)(http://www.elpais.com/articulo/opinion/subjetividad/periodista/elpepiopi/20110717elpepiopi_5/Tes).