sábado, 4 de agosto de 2012

Yo soy uno de esos 4 millones de venezolanos que se acuestan sin comer

¡Búrlense si quieren! Yo lo sé, ustedes los chavistas sólo creen lo que les diga "el dictador de Miraflores", ese sátrapa sabanero que gobierna por twitter.
Yo sé que nadie le cree a nuestro candidato, pero ese descreimiento es el resultado de la manipulación maliciosa con que la KGB rusa y el G2 cubano les presentan las noticias a las hordas chavistas de resentidos y tierruos.
Aquí quien manda realmente es Fidel Castro y ese señor tiene años ocultándole a su pueblo que se está muriendo sin poder disfrutar de la libertad que a lo lejos, allá en Miami, a tan sólo 90 millas les muestran -nos enseñan-, los Estados Unidos. ¿Y cómo? ofreciéndoles como un trapo rojo el cuento ese de salud, educación, autodeterminación y dignidad, como si con eso uno pudiera entrar a un Mall y comprar.
Pero bueno, nuestro próximo emperador Enrique XIII -verdadero descendientes de reyes y por allá lejos, de refilón, en 8vo grado, de ese mestizo patilluo que mostró el tirano por supuesto en cadena nacional con el cuento de que es nuestro libertador…como si nosotros no supiéramos que los únicos que nos van a venir a liberar son los marines norteamericanos-, dio a conocer la cifra exacta de los venezolanos que nos acostamos sin dormir… digo sin comer y obviamente el régimen con el cinismo que lo caracteriza lo agarró de mamadera de gallo.
¡Es cierto, cuatro millones de venezolanos nos acostamos sin comer! Esto producto de las políticas desastrosas de esta dictadura Castrocomunistalulistacristinistamujiquistacorreistaevomoralista.
¿Cómo piensan ustedes los chavistas en comer cuando el desastre se nos viene encima?, ¿Es qué acaso sólo nosotros la gente pensante de “nuestra Venezuela” nos damos cuenta del peligro que corremos?
Este régimen nos pone a correr por todos lados buscando los alimentos hechos por nuestros empresarios que, serán carísimos y malos pero son hechos por los nuestros y lo que encontramos son tremendos pollos brasileños, exquisitas puntas uruguayas, excelentes cortes argentinos, ¡No, nos negamos a comprar esas maravillas! Y por ahí comienza nuestro ayuno.
Esta hambruna que ocasiona el déspota de Sabaneta, es compartida por los cuatro millones de compatriotas que nos acompañamos en cada jornada de bailoterapia organizada por nuestros líderes para tumbar al gobierno desde el paro petrolero de 2003 “¡Cómo te quiero Venezuela!”. Entonces si estamos pegando brinquitos en lycras…¿En qué momento vamos a pensar en cocinar?
No nos queremos parecer a esos marginales gordos y contentos que muestran en VTV a cada rato, en cada una de las caravanas con que el autócrata trata de engañarnos para que pensemos que ellos, que ustedes son muchos. Yo sé que esto lo van a leer exclusivamente ustedes los chavistas pero les digo algo, piensen en “nuestra Venezuela”e imagínenla como el paraíso en que la convertiría nuestro chocolate nuevo: Un Sambil en cada pueblo, una plaza Altamira en cada ciudad, para cada parroquia un Monseñor Porras, para cada Iglesia un padre Ugalde. Para cada traición un Ismael, un “gato”. Para cada estado un “pollo” o un Henry Falsón.
Mientras el tirano y sus conmilitones regalan los alimentos en las casa de alimentación nosotros forjaremos documentos militares para que esos tipos de uniforme a los que hace no mucho tiempo atrás les lanzábamos pantaletas y gallinas en las puertas de los cuarteles nos acompañen en nuestras arrecheras y voluntariamente dejen de comer. Por eso tenemos un candidato que le decimos “el flaquito”,“porque candidato gordo… es porque no camina”.
No nos gusta eso de Comandante-presidente, nuestro trato hacia Enrique -antes de que se amotine-, va a ser de Emperador-presidente, pues él es el único que, con el espíritu norteamericano que nos caracteriza, a tratado de anexionar nuevos países a “nuestra Venezuela” asediando y asaltando embajadas.
Aunque Enrique “ya no nos acompañe, porque sentimos que ni a ustedes ni a nosotros nos ha acompañado” como dijo nuestro prócer Alberto Federico, y se haya comido una empanada de esas que tiene carne por dentro nosotros nos mantendremos firmes en alcanzar nuestra meta de acostarnos sin comer… aunque en la noche algunos se atraganten de cachitos como nuestros muchachos manitos blancas. Y si no fuera tan marginal diríamos que nuestra meta es alcanzar la esbeltez de los habitantes de Biafra, pero nos contentamos con llegar a lucir las carnes o su ausencia de las modelos de La Cibeles.
Y cuando por inanición decido romper el ayuno resulta que las últimas latas de sardina que quedaban en toda Venezuela las compró Julio Borges y se las llevó para la Asamblea Nacional a no sé qué demostración.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sobre Sifrinos

A los maestros Gustavo Pereira y William Osuna
A cada uno en su momento



Los sifrinos de la Gran Caracas
llaman a la comida fast food que significa grasas trans
arterioesclerosis obesidad comida chatarra Funeraria Vallés
A los cerros le dicen colinas que quiere decir pequeñas estribaciones montañosas en donde nadie tiembla cuando llueve, dónde no se desbarrancan las casas en medio de una tempestad
A las guacamayas les dicen Parrots que significa pobres pájaros coloridos que perdieron el cielo por estar enjaulados
A estar tristes le llaman estar deprimidos, que no es más que sillón de psicoanálisis curda encapillada Tafil® Rivotril® y Prozac®
Al amor lo llaman Viagra® extraño término equivalente a decir ostiones del Cabo langostas de Maine y Champagne

Los Niños Bien del este de cualquiera de nuestras ciudades dicen “Niche”
Para nombrar a los otros seres humanos
los que no estudian en la Metropolitana o en la UCAB
Para decir empleada dicen Cachifa
“La señora que cuidó mi infancia mientras mamá jugaba canasta”
Para decir tienes razón pero no quiero perder mis privilegios te dicen resentido marginal

Los muy avispados si saben lo que dicen
Para decir Tierra apuntan hacia El Norte
Para decir casa dicen Town House
Para rumba playera dicen beach party
Y dicen Mall para nombrar Centro Comercial
Para decir “te quiero” dicen I love you
Para decir “simpático” dicen nice
Al hablar de dios piensan en Dollar
Para decir adiós dicen good bye
Para decir Pueblo dicen Sociedad Civil
Para decir Patria dicen “los United”
Tienen tan grande confusión de sentimientos
Que con razón las malas gentes que somos
Les llamamos sifirnos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Que vivan los estudiantes!

¡Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
¡que viva la astronomía!
Violeta Parra

El 21 de noviembre de 1957 pasa a formar parte del calendario patrio venezolano gracias a los jóvenes estudiantes que irrumpieron en nuestra historia dando un paso adelante en la lucha contra la dictadura que había impuesto desde 1952 Marcos Pérez Jiménez.


Corriendo una serie de riesgos -que podían llegar hasta la pérdida de la propia vida-, en su lucha contra la satrapía y como protesta por el anunciado plebiscito que de antemano se sabía que reelegiría presidente de la República al general tachirense, los estudiantes caraqueños se declararon ese día en huelga. No hubo para ellos presupuesto de la NED, no hubo para ellos Defensoría del Pueblo y mucho menos Comisión de los Derechos Humanos. No se escuchó durante esos días la voz de ningún Insulza, el grito de ningún Vivanco. No hubo SIP que se pronunciara.

Carajitos de bachillerato, mostrando pundonor y valentía, se sumaron a los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela otrora “la Casa que vence las sombras” y desde allí la llama se extendió a otras casas de estudio de la misma capital y del interior de la patria.

En esa época la policía del régimen, la temida Seguridad Nacional tomó la UCV y apresó a numerosos estudiantes que fueron a dar con sus huesos a la cárcel, que probaron en sus cuerpos los refinados procedimientos de tortura que habían patentado los cuerpos represivos del Estado.

Estos sucesos desembocaron en el 23 de enero de 1958 y concluyeron con la huida del dictador Marcos Pérez Jiménez.

Por fortuna para estos chicos, el espíritu aguerrido que había distinguido a los venezolanos durante el siglo XIX y que parecía extinguido luego de tantos años de dictaduras castrenses -casi ininterrumpidas desde la época de Gómez y luego con Pérez Jiménez-, despertó para sacudirse el yugo de las armas.

Desafiantes, con sus puños en alto como estandarte, con barricadas callejeras como escudo, con palos y piedras como armamento de destrucción masiva, estos jóvenes todavía olorosos a virutas lápiz mongol, con un bozo incipiente sobre el labio, diciéndole adiós a la menarquía y con el rostro acribillado por el acné, decidieron enfrentarse seriamente a las injusticias y depravación del régimen de facto.

Con solo su coraje, aquellos muchachos encarnaron el descontento popular y como rezaba el decreto que emitiría el año siguiente la Junta de Gobierno presidida por el Dr. Edgar Sanabria: “iniciaron la última etapa de la resistencia del pueblo venezolano contra el régimen depuesto” convirtiendo en admirable la jornada. Dejaron así inscrito para siempre la fecha del 21 de noviembre de 1957.

Esa misma estirpe de estudiantes se echó a las calles durante las siguientes décadas y equivocados o no, empuñaron las armas. Cogieron el monte tratando de materializar a través de la guerrilla los cambios que, con sus gritos apagados por la sordina de la represión pedía el pueblo venezolano como alivio a sus desgracias.

Esa juventud romántica que se embarcó en la lucha guerrillera tomó para sí banderas como las del mayo francés con el mismo ímpetu que medio siglo antes adheriría con entusiasmo la reforma de Córdoba.

Así fue como les tocó a los integrantes de nuestras generaciones durante las décadas siguientes, las de los 70s, 80s y 90s, asumir la conducción de las luchas de calle manteniendo viva la llama rebelde, atizando el fuego libertario, independentista y antiimperialista hasta que surgió nuevamente el sueño revolucionario.

Hoy día lamentablemente y forzada por la superficialidad, se ve la división de nuestra juventud y con verdadera aflicción percibimos comprometida la unidad universitaria.Mientras en la vieja Europa sus integrantes más jóvenes luchan por reducir la brecha entre los pocos que todo lo poseen y las grandes masas que ya no tienen ni esperanzas; mientras en las calles Chilenas los estudiantes se ganan a pulso una mejor y accesible educación universitaria, mientras los chicos colombianos logran que su gobierno eche para atrás una reforma leonina que afirma la exclusión a la que han estado sometidos casi todos los que quieren estudiar en esa tierra hermana -en donde a los seres humanos se los clasifica por estratos-, algunos de nuestros muchachos con sus manitas pintadas de blanco, reniegan de la democratización de la enseñanza, se alían a los traidores de siempre, a los eternos vendepatria, abjuran de los adelantos hechos por este gobierno en materia de accesibilidad a la educación (sea esta básica o universitaria) y deciden parar la tierra para apearse de ella y poder montarse en “el autobús del progreso” que tiene como estación final regresarlos al pasado, al ayer en dónde sólo unos cuantos privilegiados accedían al estudio universitario y de allí salían envenenados, picados por el áspid del egoísmo y la superficialidad de unas academias que preparaban -y aún hoy preparan- mano de obra calificada para alimentar la avidez insaciable del mercado.

Afortunadamente cada día aparece un nuevo Kevin Ávila, estudiante sensible que toma la estafeta del pensamiento revolucionario, muchacho que se enfrenta con la pasión propio de la juventud a unas autoridades que se han deslegitimado de tanto atentar contra su propia Alma Mater.

Pieles sensibles como la de la rectora Arocha personaje público que alega como causa para la expulsión por un año de este muchacho, el que éste la haya insultado, son los mismos que arengan a otros dirigentes oposicionistas para que le recuerden hasta la madre al Presidente de todos los venezolanos, para que lo acusen ante cualquier organismo internacional de haber cometido “crímenes de lesa humanidad” aunque no hayan logrado recabar prueba alguna de lo aseverado.

A pesar del alto riesgo que corrieron en las calles, los estudiantes de todas las épocas han logrado organizar la fuerza universitaria para marcar el ritmo de la lucha contra las injusticias a las que son sometidos los pueblos por parte de los represores del Estado. Nombres como el de Carlos Bello, Domingo Salazar o Magdiel Páez, se escucharán eternamente mientras las necesidades más apremiantes de la gente sigan sin ser subsanadas. Lo mejor de la dirigencia estudiantil se ha forjado en las calles al calos del combate, su espíritu se ha fortalecido con los reclamos de la gente y en cada momento histórico y cada quién a su manera han sabido proyectar con valentía y arrojo el talante combatiente del pueblo venezolano.

Hoy cuando Venezuela realiza titánicos esfuerzos para forjar pacíficamente su revolución Bolivariana, andando un camino inédito, blandiendo la tesis del socialismo del siglo XXI, los que todavía sentimos en el cuerpo las vibraciones de la tradición y el actuar de todos los tiempos del estudiantado venezolano, suplicamos a los jóvenes que dejen de lado el conformismo y como en otras épocas sueñen con “tomar el cielo por asalto”.

Muchos de aquellos jóvenes estudiantes, hoy con la experiencia adquirida, con los errores y aciertos que se acumulan con los años, continuamos nuestra larga y tortuosa marcha hacia un proceso irreversible de transformación social sin flaquear ante las tentaciones que nos pone el capitalismo y dejando a un lado la nostalgia, les pedimos a estos nuevos muchachos que no sucumban ante el vendaval de vanidad con el que los intentará seducirlos la sociedad de consumo.

¡Feliz Día de los Estudiantes!, ¡Enhorabuena Muchachos!

miércoles, 10 de agosto de 2011

Evolución: SAIME. El Aissami. Alzheimer

I

Nombraré el pecado más no al pecador.


Ayer en la sobremesa, conversábamos animadamente un grupo de antiguos amigos -viejos camaradas-, afectos al gobierno y más que partidarios del “Régimen”, defensores de Chávez y de la todavía expectante Revolución Bolivariana. Nos entreteníamos hablando acerca de las pifias que se cometen a diario en las filas del Proceso y que dotan de armas a una oposición desenfrenada.


Nos debatíamos entre aparecer como revisionistas saliendo a denunciar los errores del gobierno o en echarle tierrita a las metidas de pata que consuetudinariamente cometen los compañeritos en labores de conducción de los diversos organismos del Estado y que todo siguiera funcionando a los empujones, epilépticamente, despertando del estado catatónico en el que se encuentran muchas instituciones sólo cuando Chávez se logra enterar de algo y reparte unos cuantos regaños mediáticos, pero sin deshacerse -el mismo- de los culpables de la ignominia.


Afortunadamente, y gracias a lo pésimos que han resultado los políticos opositores cuartorepublicanos -así como todos sus derivados-, esta cantidad de armas de destrucción de la esperanza que se les colocan gratuitamente en las manos, terminan como las granadas y otras bombas adquiridas por una tal Gardenia Martínez para proveer a nuestro Ejercito en tiempos no tan lejanos.


II

Resulta ser que uno de los comensales -el que llegó más tarde-, venía muy contento pues sin hacer tanta cola, en un operativo, había obtenido una nueva cédula de identidad, pues la suya quien sabe en qué otra cola la habría extraviado. Nos mostró satisfecho el cartón de identificación y en una inspección no tan profunda descubrimos la raíz de nuestro desagrado.


Debo confesar que me vanaglorio de ser quizás uno de los connacionales que más barato le ha salido al Estado en cuestiones de identificación, puesto que en mi ya larga vida he ostentado la reducida cifra de cuatro cédulas y dos pasaportes.


La primera vez que obtuve documentación venezolana, carajito y muy ufano esgrimía una bicha verde que me dieron, y en donde aparecían hasta las señas particulares de cada individuo tales como el color de la piel, de los ojos, del cabello o hasta algunas poco típicas como lunares o cicatrices. Con esa duré hasta bachillerato y lo sé porque en la foto de la segunda que saqué aparecía con la “chemise” beige de cuarto o quinto año. Con esa permanecí toda mi vida universitaria, soportó casamientos y divorcios, compras y ventas de inmuebles o de vehículos y al final la cambié mucho después de haber hecho hasta postgrado. Por el envés parecía una maleta de “viajero frecuente” llena de calcomanías disímiles entre las que figuraban las de DAES, CSE, CNE, etc. La más reciente la tengo desde 2004, sólo tiene por detrás pegatinas con foticos de mis hijas que ellas mismas insisten en pegar y no pienso salir de ella al menos hasta mucho después de 2014, fecha en la cual caduca este maltrecho documento.

III


Toda esta perorata llena de recuerdos (con los que estoy seguro algunos de los lectores -los más entrados en años por supuesto-, se identificarán), sólo para contarles que aún ahora, a 12 años de haberse iniciado esta era de zozobras, sobresaltos y cambios que genéricamente llamamos Revolución, todavía hoy sigue apareciendo como hecha la pendeja, medio escondida en el centro de un escudo amarillo desleído, la figura inconfundible de un caballo con tortícolis, emblema del indómito animal que en la heráldica vernácula y rompiendo con todos los criterios anatomofisiológicos a los que pudieran acudir los veterinarios para explicarnos el funcionalismo de estos esbeltos animales, insiste en mirar para atrás mientras corre hacia la derecha del usuario(a).


Desde 1834 un caballo habita en nuestro escudo. Un corcel blanco, indómito se ha paseado por nuestro estandarte de derecha a izquierda, de izquierda a derecha o mirando para atrás y ya no resulta nada sorprendente el que con los vaivenes de la política o de las ideologías el petiso insista en galopar al son que le toque bailar. En 1930 pareció quedarse quieto el intranquilo animal, pero en 2006 el bicho vuelve por sus fueros y entonces el garañón blanco muta según las pasiones del momento, destuerce el cuello, deja de mirar con añoranza hacia el pasado y emprende la carrera hacia la izquierda, lanzándose por el aire como quien se barre al llegar a primera después de dar un rolincito que llega con poca fuerza hasta los prados. En esta última metamorfosis al potro le ha dado por volar.


Resulta que, como parte de la evolución que lleva aparejada la palabra Revolución, se dejan colar una serie de cambios, algunos solamente cosméticos, otros tantos nada más que de nomenclatura y unos pocos ciertamente profundos, radicales y necesarios. Entre ellos el destino de la cabalgadura de nuestra insignia.


IV


Desde la antigua DIEX, pasamos a la ONIDEX sin avanzaren nada; los mismos retrasos, las mismas mafias, las mismas colas interminables. Se evolucionó más tarde al flamante SAIME que es de reconocer ha hecho avances en el tratamiento que se da al ciudadano. De Hugo Cabezas, saltamos a Tarek El Aissami para aterrizar en Dante Rivas. De ellos recuerdo que han sido directores de Extranjería en Venezuela durante la Revolución Bolivariana, la misma que instituyó cambios en el número de estrellas de la bandera, la misma que volteó otra vez el andar de nuestro equino blanco.


Hugo Cabezas, Tarek El Aissami, Dante Rivas, DIEX, ONIDEX, SAIME, se han vuelto la misma cosa, a ninguno de ellos y pese a la remuneración que lleva consigo el cargo, se les ha ocurrido echarle un vistazo al cartoncito en donde se imprimen a diario miles de cédulas para identificación legal de los venezolanos y, sin ánimos de volvernos principistas, nos damos cuenta que evidentemente todos los venezolanos cargamos con el estigma de ser indocumentados en nuestra propia patria. Si desde el 07 de marzo de 2006 el escudo muestra un caballo de andar zurdo, quiere decir entonces que todos los que carguen el potrillo volteado se encuentran al margen de la ley y por lo tanto somos ilegales por omisión del Estado.


El caballo a contraley sigue mirando socarrón hacia el pasado, y si uno en un ataque de suspicacia toma una lupa y acrecienta la mirada, se dará cuenta de que una sonrisa sardónica se dibuja en el rostro del cuadrúpedo y lo delata. El caballito tenido por bruto disfruta de los entuertos que estos Sancho Panzas de la política venezolana siguen cometiendo para arrecheras de los adeptos al proceso y para albricias de la oposición desmollejada.


Algunos personeros del alto gobierno como que prefieren todavía un equino con tortícolis que un caballo volador. ¿O el olvido de los mandatos que los Poderes Ejecutivo y Legislativo ordenan es parte de la evolución natural hacia en Alzheimer?

domingo, 17 de julio de 2011

Los Ruin ruines de Bocaranda

I


“¿Hasta dónde es legítimo que las ideas personales o la subjetividad del periodista afloren en las informaciones?”, se pregunta hoy en su “Tribuna”, la defensora del lector: Milagros Pérez Oliva, entre las digresiones que al escribir la nota titulada “La subjetividad del periodista” (1), nos plantea esta dama.


Realmente, por más inocente que se lo presente, el periodismo aséptico no existe. Ninguna información -por más que se diga fundamentada exclusivamente en los hechos que ella muestra-, ¡jamás, se encuentra limitada a ellos en sí mismos!; en absoluto queda totalmente libre de salpicaduras. Por el contrario, siempre muestra las improntas ideológicas, culturales, raciales o religiosas que lleva en su mochila quien las escribe.


Los prejuicios del periodista, sus remilgos y aprensiones aparecen a cada paso por los derroteros del manuscrito.


La subjetividad del redactor deja un largo y empedrado camino entre la presentación de la noticia y la interpretación de la misma.
Y respecto a esta última aseveración el sesgo del periodista se patentiza a diario en los tabloides venezolanos.


Las parcialidades desbocadas de algunos estos “profesionales” -que no todos-, dejan en tela de juicio su tan cacareada credibilidad.


II


Ni la realidad actual venezolana posee en lo absoluto la edulcorada presencia que nos muestra el diario VEA en donde -si sus editores creyeran en eso- Campanita esparciría sus polvos mágicos al comienzo de los noticiarios y el Ratón Miguelito en compañía del Pato Donald leerían las noticias, ni tampoco Venezuela mostraría la cara ruinosa, descompuesta y nauseabunda que se empeñan en proclamar El Nacional de Miguel Enrique Otero, el Nuevo País de Rafael Poleo ni el Tal Cual de Teodoro Petkoff, sólo por citar a los más rabiosos opositores a éste proceso de cambios que nos hemos dado pacíficamente la mayoría de los Venezolanos y que por alguna razón se empeñan en seguir los demás pueblos de signo bolivariano.


¿Cómo trascender la parcialidad, cómo ir más allá de la ruindad con la que algunos personeros del medio periodístico asumen la información?, ¿Cómo dejar a un lado la subjetividad que el corazoncito envenenado -si es que aún lo tienen- de estos periodistas le imprime a las noticias?


III


Representar como noticia la realidad de la forma más objetiva, debería ser una cuestión medular dentro del periodismo. Corroborar los hechos, abstenerse de matizar la información adicionándole opiniones personales para condimentarla y hacerla más apetecible, debería ser imperativo para un fablistán.


Los lectores tenemos derecho a formarnos nuestras propias opiniones, a decidir el matiz con que se interpreta una especie, lo que deseamos en todo caso es que se nos presenten hechos comprobados, datos inequívocos.


La veracidad de las informaciones que a diario recibimos por medios impresos radioeléctricos o electrónicos cada vez está sujeta a un mayor y más agudo escrutinio por parte de los lectores gracias a tinterillos que han destruido la fe con la que el público recibía las noticias por esas vías.


IV


Forzado por el escándalo, el magnate australiano Rupert Murdoch amo y señor del conglomerado de medios de comunicación más grande del mundo, News International, ve tambalearse su imperio luego de explotar el affaire de los pinchazos telefónicos que, para obtener las primicias noticiosas, practicaban sus inescrupulosas “fuentes” entre las que se menciona hasta la muy reputada policía británica, la mismísima Scotland Yard.


Traemos todo esto a colación por la evidente demostración de falta de ética y el sesgo profesional que, en el tratamiento de la noticia, hizo hace algunas semanas apenas el inefable Nelson Bocaranda al divulgar detalles acerca de la enfermedad del Presidente. No porque esta especie fuese falsa, puesto que ya ella está harto demostrada y reconocida por el propio paciente, sino por el regodeo expresado al enterarse de la desgracia ajena.


Sin realizar muchas pesquisas, dejando a un lado la investigación seria de tan delicado asunto, en sus ansias por dar el tubazo, en su afán por ganarse el afecto de sus sediciosos empleadores, el seños Bocaranda volvió trizas el Código de Ética del Periodista. Se deleitó en el infortunio del mandatario dando detalles acerca de las intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido Chávez, se estrenó como anatomopatólogo y hasta la estirpe del tumor cancerígeno describió con alborozo en sus runrunes. Inclusive se volvió pitoniso, logrando acceder al Olimpo adivinatorio en compañía de Alfonso León el ar-qui-tec-to de sueños, de Walter Mercado y de Luís Vicente León.


Evidentemente, hubo una especie de “pinchazo” artero a las propias líneas de comunicación presidencial que desató el júbilo contrarrevolucionario.


Y no es posible que una noticia tan delicada, se filtrara de una manera tan sencilla directamente al albañal opositor.


Una mano peluda y bien “aceitada” dejó en las fauces de este “periodista” información clasificada para que el aquelarre oposicionista hiciera de sus delicias con tan delicada noticia.


V


Richard Nixon en 1974 y actualmente Rebekah Brooks (segunda a bordo del emporio de Rupert Murdoch), fueron a dar con sus huesos a la chirola por demostrarse sus manejos poco éticos para obtener información privilegiada. En el caso del ex presidente norteamericano significó su dimisión, para Murdoch todavía no se ve claro lo que le depara el escándalo. En el caso del señor Bocaranda debería reflexionarse acerca de la facilidad con la cual se hizo de la infausta primicia, porque así como se coló esta pudiera circular cualquier otra de la que dependiera realmente la seguridad de la República.


VI


La creciente desconfianza en la honestidad y la profesionalidad de un importante contingente de periodistas venezolanos pareciera estar bien fundada, ello debido a los malabarismos que con las noticias y la verdad -para encaramarse en la cresta de la ola informativa-, estos realizan. El creciente protagonismo de eso que pudiéramos definir como practicantes del periodismo-espectáculo merma indefectiblemente la credibilidad que pudiera tener el pueblo en sus comunicadores.


La Dictadura Mediática impuesta por los dueños de eso que se conoce como el “Cuarto Poder” le ha hecho un severo daño al verdadero periodismo y definitivamente para lograr el rescate la confianza perdida, son los mismos comunicadores sociales, los auténticos periodistas, los que deben tirar el resto, sacudirse de ataduras, dejar a un lado las complacencias y retomar la senda de la objetividad que en estos momentos luce perdida.




(1)(http://www.elpais.com/articulo/opinion/subjetividad/periodista/elpepiopi/20110717elpepiopi_5/Tes).

miércoles, 23 de marzo de 2011

Comunicado de ASOPRESOS

Comunicado de ASOPRESOS
ante las últimas acciones que emprendieron
los estudiantes huelguistas

Antes que ná, buenas taldes pues lo coltés no quita lo valiente. Yo pol medio de la presente quiero dirigime a toda la coletividá de mis compatriota, convives y panaderías, además de al poco’e viejas chismosas esas de allá del barrio, a mi amá (a mi papá no, porque no sé quien jué) y al señol José el de la bodeguita de la esquina que se polta burda’e fino con nosotro cuando estamo libreta y les vamos a sacá un fiao. Ese mayol es calidá.

No le doy más a la sin güeso y paso a informales que debido a las últimas vainas que están haciendo esa cuelda’e sifrinitos que se la quieren da de duros, tiraos en la cera al frente del PENUDO, nos vemos en la obligación de escribí este comunicado y mandalo pa’ la prensa. Así mismo es, ¡No nos calamos más la balurdes de esos chamos, qué va!.

Primero que nada los tipos se ponen en güelga de hambre y que pa’ sacá de la cana a esos bichitos del Simonovi, el Pireli y el Masuco que ese si es un duro ¿ves?. Ese pana si es verdá que lo tienen aparte pero jué porque nosotro le dijimo a los tombos que por el bien de los que estabanos ya detenios lo dejara a el apalte, ¡que va con ese bichito ni pa’ la esquina!, ¡Sendo landro es ese tipo!

Pues bien, esos carajitos manitos blancas jamás han dicho ni pio pa’ que nos cambien las condiciones de vida que tenemos nosotros en estos antros, ¡Qué va, se ensucian la boca si dicen la palabra preso, se rayan con las carajitas!, ¡No, ellos se meten en peos es por los “detenidos”! ¡Por esos si vale la pena salí a protestá ves!, ¡Mariquito te dije ya!

¡Pues no nos calamos más esa injusticia mi pana! Ya nos quitaron la güelga de hambre que era el reculso con la que nosotro comenzabanos el conflicto cada vez que nos cambian de penal. ¡No joda, tu sabes lo arrecho que es que lo manden a uno pa’l Dorado y la familia de uno lejos -en Mérida o en Coro-, con lo pelabola que es no tenga ni pa’ mandános manque sea un tubito de pasta’e diente!, ¿Tú sabe lo trinca que es estar en una vaina en dónde lo que te quieren es matá, entiéndase quebrate de una o date por el chiquinei antes de matate?

Y entonce la cuerda’e mamitas esas sale a echá a perdé la vaina y se ponen de bandera a estar comiendo ahí ves, encimita de’onde están los chamos disque en güelga y se dejan cachá nada más y nada menos que por el bemba floja del Mario Silva que es una tumba pero abielta caballero ¿ves?.

¡Ajá, ya echaron a perdé una vaina que era como decí, la tabla de sarvación que uno tenía, ahora quién coño nos va a pará bolas cuando nos tiremos en una colchoneta a protestá!

¿Qué estaban haciendo las mamis esas? ¡pidiéndole plata al gobierno pa’ seguí en la guachafita!, ¿Qué paja es esa de que son estudiantes, si una semana antes de cada carnaval o de cada semana santa empiezan con la mariquera de la tiraera e’piedra pa’ que le den más días de vacaciones?, ¡No joda, pónganse a trabajá y dejen de chuleasen a sus viejos!, ¡Una parranda’e tipos que se han puesto viejos sin pasá ni una materia por año y me van a vení a cortá con ese vaso’e cartón de que son “estudiantes”!, ¿Me van a vení ustedes cuerda’e sifrinos a hablá de calidá?

¡No ves!, ¿Tú sabes por qué estoy yo aquí, no joda? Y me perdonan las malas palabras pero yo soy así ¿ves?, ¡Por bajar de la mula a una chama que venía subiendo las escaleras del barrio, y eso lo hice porque no tenía con que dale real a la Yuleisi pa’ que le comprara una lechita ahí al Yacson Rafael que es el carajito mío ves, y resulta que la jeva era una tomba encubielta y me sapeó! Entonces yo pal pote, pero la cuerda’e sifrinitos esos culito pelao saquean cuanta cava de reparto le pasa por la puerta a la universidá y entonces resulta que a ellos no los encanan porque y que están defendiendo la libertá y los sacan por televisión ¿ves?

¡Qué arrechera tengo mi pana, nosotros somo unos tipos serios mano! Cuando las vainas se ponen más duras y de verdá estamos a punto de que nos quiebren y cojan la cabeza de uno pa’ jugá futbolito en el patio del penal es que nos cosemos la boca porque ¡la pinga mi pana! Y entonces vuelve esta parranda de ¿cómo fue que les dijo el tipo este… el de la changallú? ¡Ah sí, lechuguitas y maripositas!, ¡que calidá es ese tipo, lo malo es que tiene voz de vieja, pero el tipo es un vacilón!.

¡Bien hecho que el tipo ese se los descargó!, ¡es que son unas jevitas! Dicen que se van a cosé la boca y terminan poniéndose un pirsin en la jeta y que pa’ no comé, ¡No joda!, ¿quieren aprendé a pasá hambre?, ¡entonces vénganse y pasan un tiempito aquí a la sombra con nosotro!, de pana, no tienen ni que quedáse a dormí, bueno aunque si se quedan más de uno va a está contento porque ya les tienen el ojo puesto a esas nalguitas, no ven que los panas de aquí del penal recortaron las fotos de los sifrinitos con el culito pelao y las pegaron en la pared de la celda y los bichos se las bucean ¡Ajá!

¡Bue lo cierto es que si eso es coserse la boca, entonces yo soy bambi, el venaito ese que se le murió su mamá!

¡Los tipos son tan chimbos, que ta’ clarito que con esa verga pueden comé!, y los tipos ponen carita de que tan muertos de hambre… ¡No se podrán comé un cachito pero por ahí les cabe un tequeñito, una pastica, un mordisquito a un muslito’e pollo, una sopita mayi o un teterito de enchure! ¡No me jodas!

¿Ahora que vamos a hacer nosotros? Cada vez que tengamos culebra con otros bichitos de esos que nos mandan pa’ca, o que el retardo procesal nos ponga a pagar más cana de la que debemos, o cuando no nos dejen pasá a la tierna pa’ dale como es en la visita conyugal, o cuando le metan er’deo a la vieja de uno por todos los güecos porque y que trae droga encaletá, ¿Ahora qué vamos a hacé? ¿Será que ustedes cuerda de jevitas van a venir a ver por nosotros?, ¿Será que ustedes se van a acordá que nosotros también somos gente, y que por está sometidos, privados de libertá estamos en desventaja, en eso que dice mi abogado en minusvalía, ustedes cuerda’e mar… nos van a vení a defendé? ¡Nojó!

¡Deja quieto que salgamos de este güeco pa’ que tu veas… los vamos a entrompá! Pero no con las manos o con una escupe candela, no, no tengan miedo mamis. Los vamos a enfrentá metiéndonos en una de esas misiones pa estudiá que ha puesto mi Comandante y dándole duro al estudio vamos a vé quien es quien, en igualdá de condiciones, no así como hasta ahorita, que ustedes si pueden estudiá y no quieren que los demás entremos a la universidá, a menos que sea de bedeles pa’ limpiales el piso o pa’ lavale los baños. ¡No mi pana, yo no soy ingeniero porque esa universidá que ustedes defienden no me dejó aprendé, ni siquiera me dejó pasá pa'dentro!, ¿Pero tú crees que si a mí me dan unas clasecitas con lo inventor que soy yo no voy a podé echá pa’lante? ¡Nojó, si a cada rato fabrico un chopo hasta con papel periódico, si hago una granada fragmentaria con una papa, que no inventaría yo si me dejaran estudiá!

Y no me pondría a perdé tiempo defendiendo malandrerías y a malandros como hacen ustedes, ¡no señor mano!. No ve que tengo ese carajito chiquito que tengo que hacé que eche pal ante pa’ que no sea como yo. ¡Qué va’o!

Pues si señoritos hijitos de papi y mami, yo Yoldan José Pérez en nombre de la Asociación de Presos de todas las cárceles y retenes de Venezuela ASOPRESO les hago una advertencia: si siguen jugando con nuestros métodos de lucha -casi que patentados- para estar cogiendo cámara ahí mientras tiran el paro, nos vamos a arrechá y de aquí vamos a salí piraos a entrompalos y a dales una zaparrapanda pa’ que aprendan a sé unos varones de verdá.

Dios y Federación. Firmas ilegibles.

domingo, 20 de marzo de 2011

Este Régimen nos tiene a Régimen

“En verdad nos la estamos comiendo.

Con esta huelga de hambre afirmamos el hecho de que, a este Régimen, no le aceptamos más migajas.

Ni que la luna fuera pan de horno para seguir tragándonos el cuento de que la anoréxica mesada que ganan nuestros profesores universitarios se acerca a la “dieta” que devengan los flamantes Diputados de la Asamblea Nacional. Las becas estudiantiles son un potingue, un caramelo que se le da a un niño para contentarlo. Por eso estamos en “pié” de lucha, ácidos como de limón.

Somos más peligrosos que un tetero piche. Tenemos hambre de justicia, por eso nos acostamos ante las puertas del PNUD y alzamos nuestros brazos gitanos, venezolanos, del mundo, en señal de protesta.

Nuestras manos enharinadas muestran la blancura de nuestras ideas y con nuestros deditos de mozzarella señalamos al Autócrata de Miraflores que nos pretende callar con un bozal de arepas.

Es cierto, Chávez nos cae gordo y es por eso que ya le clavamos el colmillo. El Gobierno con esta protesta entra en un ayuno de credibilidad ante la Comunidad Internacional. Ese Chávez de ahora en adelante será un convidado de piedra.

La crema y nata de la Sociedad Civil nos está apoyando, y aquí está presente el lomito de la dirigencia estudiantil, los mejores sesos al servicio de una causa noble.

Nosotros los estudiantes Manitos Blancas vamos a ser el condimento, el ingrediente secreto del aderezo que prepara el chef Ramos Allup para guisar a los integrantes de la Mesa de la Unidad. Esta vez no vamos a quedar como hallaca en Semana Santa.

Embriagados por el poder los viejitos de la Mesa, se engolosinan pensando en el 2012. No hay que chuparse los dedos, no se engañen, ya nosotros vimos y recordamos como cocinaron ustedes sus planchas para la Asamblea Nacional y nos dejaron a nosotros muertos de hambre.

Ahora, le vamos a sacar el jugo al Presidente, mientras vamos adobando a los patriarcas de la Unidad que esta vez serán el postre.

No se engañen, nuestra adicción a los cachitos puede ser superada. Vamos a llegar a las elecciones con candidatos nuestros bien marinados.

Las luchas de calle que hemos planteado son el bastimento que cargamos para nuestra proyección televisiva. Se está poniendo el caldo espeso.

Al llegar a Miraflores haremos un festín con las direcciones, un banquete con los ministerios, una orgía con las embajadas. Nos daremos una embuchada con los cargos mientras dejaremos a la vieja guardia y al chavismo muriendo de hambre.

Continuamos cocinando a fuego lento a todo el que quiera utilizarnos. Ahora el pimentón que estará presente en todos los estofados será el que nosotros cosechamos.

Es tan acertada nuestra estrategia que para estar más cerca del pueblo no nos identificamos con el croissant que es nuestro favorito, sino con ese bollo marginal que es el cachito. Pero a veces pecamos y cruzamos a la acera de en frente para degustar una hamburguesa en nuestro amado Burguer King.

Al llegar al poder como el tequeño Carmona, cambiaremos el escudo nacional por los Arcos Dorados, el Gloria al Bravo Pueblo lo vamos a sustituir por la canción “Cachito Cachito” pero en la versión de Nat King Cole que tiene ese fascinante acento gringo y físicamente se parece a Obama, ¡eso nos gratina!. El ave nacional ya no será el turpial si no el plumífero azul de twitter. También tenemos que planear algo para el pabellón… será cambiarlo por el pavo de Acción de Gracias. Y la torta Bejarana la supliremos por el pié de manzana.

No más pisar Miraflores nombraremos asesores a Ronald Mc Donald en el Ministerio de Alimentación, a Wendy en el de la Infancia y al Coronel Sanders en el Ministerio de la Defensa. En el Ministerio de Agricultura a John Deere y en el de Salud a Charles Pfizer, a Lilly o a Abbott. En el de Energía y Petróleo a alguien de la Shell de la Exxon o de Chevrón, y en el de Economía a un representante de ING o no, propongamos de una vez a Botín, mejor representante de la Banca no podremos encontrar.

¡Ya basta de arroz a la cubana, de ensalada rusa, del escabeche de Evo y de fumarnos una lumpia!, ¡Antes de caer en la inanición por regalarle el petróleo a los compinches tercermundistas del Autócrata de Miraflores, preferimos indigestarnos con Mac Donald’s!.

¿Que nos vieron comiendo cachitos?, ¡Pues mala leche! Peores vainas hacía Lusinchi y lo perdonaron. A Carlos Andrés Pérez le cantaron su papita, maní, tostón y vean cómo lo terminaron llorando. Nuestras acciones van a traer “cola”… ¡y de la negra!

Ya hay mucho chavista salivando comenzando por el Mario Silva y por su secuaz Jorge Amorín. Pero a ellos nos los vamos a comer vivos, nos los vamos a echar en caldo de ñame, los vamos a reemplazar por Bat Man y Robin… ¿escuchaste Joven Maravilla?

Hemos emprendido esta huelga de hambre no porque suframos de anorexia mental como se ha dicho. Embriagados por la televisión y su brillo, decidimos afilar nuestros dientes y ante la nutrida concurrencia que nos sigue desde la comodidad de sus casas, expondremos la sustancia de nuestras ideas. Estas se mueven como si fueran de gelatina pero es más por las secuelas del terremoto de Japón que por la inconsistencia de las mismas.

¿Para qué sirve tanto estudiar?, ¿De qué nos ha valido permanecer por décadas en la universidad, chuleando a nuestros padres y al Estado, si para ganar buen dinero y para ser famosos y postulables a algún cargo lo que teníamos que hacer era rostizarnos bajo el brillo de las luces, tirados en una pringue colchoneta recibiendo masajes en las nalguitas para que no nos vaya a dar pañalitis mientras las cámaras que nos aman nos convierten en el manjar de los televidentes?

¡Nadie podrá arruinar nuestra pijamada! La envidia de las hordas estudiantiles chavistas nos quiere convertir en el bocadillo del gobierno pero no, no podrán perjudicar nuestro picnic.

Carita de sufrimiento de día con el tapaboca puesto por si acaso se nos quedó algo de la cena entre los dientes y en la noche como hemos hecho todas las noche en toooodas las huelgas de hambre en las que hemos participado, nos metemos una buena papa y a descansar por que mañana volverá a aparecer Globovisión y le tenemos hambre a Carla Angola, ¡Grrrrrrr!.

En todo caso coleguitas esto es un jamón: ¡Buen Provecho!”