jueves, 13 de agosto de 2009

La Mamá del Presidente

I

Ya el 25 de abril de 2003, Felipe Mujica mirando de frente a las cámaras de Televen, le lanzó tremenda mentada de madre al Presidente. Esa vez no ocurrió nada.
En aquella ocasión quiso el agraviante (Felipe Mujica) dárselas de vivo, pues él conocía que -para esos días-, se encontraba en Venezuela una delegación de la Sociedad Interamericana de Prensa. Con su magistral jugada, ponía en jaque al Gobierno, pues si este actuaba contra él se la ponían bombita a los representantes de la SIP, que tendrían el argumento para acusarnos de “haber acabado con la Libertad de Expresión” y si no hacía nada, Mujica quedaría como hombre cuatriborleado que, se atreve a insultar al Presidente en su propia cara.
¡Qué arrecho soy! Podría haber exclamado Felipe, ya que ésta “acción” elevaría su tasación dentro del ranking opositor, subiría su cotización en el mercado de valores perecederos que ha resultado en este comienzo de siglo, la oposición Venezolana.
“¡No contaban con mi astucia!”, parece haber exclamado el chapulín bigotudo, pelón y anaranjado levantando el puño izquierdo con el chipote chillón agarrado.
Pero a Chávez le supo a soda y el asunto murió en algún rincón oscuro en el que terminan casi todos los inventos de la oposición venezolana.
El mes pasado, el miércoles 08 de julio a las 8:38 am para ser exactos, una mujer -no sé si dama-, quién se identificó como “La Negra” Rosaura Sanz, dirigente de Alianza Bravo Pueblo (ABP), al declarar desde el interior de la sede de la OEA a favor de Ledezma -mientras éste aparentaba desfallecer de hambre-, al borde del paroxismo mediático, le sacó la madre nuevamente al Presidente sin que esto trajera mayores consecuencias.
El programa en el que se hizo pública esa tremendura por la emisora 93.5 FM Melodía Stereo, es el conducido -no podríamos decir que moderado-, por el jamás bien ponderado Eduardo Semtei otrora motivo de burlas opositoras por aquello de: “¡El 28!, ¡El 28!” y por el inefable Carlos Melo, blanco también de la sorna oposicionista, ahora ambos líderes indiscutibles de esa misma descarriada oposición .
¡Qué ironía! La concesión para el libre funcionamiento de esa emisora fue otorgada (como a otras tantas) por este Gobierno, del que se dice a los cuatro vientos que es dictatorial represor y autoritario, ¡Qué atenta contra la libertad de expresión!.
En Venezuela una de las cosas por las que usted podría fácilmente amanecer con el mosquero en la boca es, precisamente, el mentarle la madre a alguien. Esto es considerado una ofensa de las más graves, una expresión excesivamente vulgar e inaceptable, si se la ha pronunciado en privado. Ahora imagínense si la afrenta se ha realizado públicamente, en vivo y en directo a través de un medio de comunicación masivo de tanta penetración como lo son la televisión o la radio.

Incluso, una agresión verbal de ese calibre pronunciada contra la progenitora de cualquier ciudadano o ciudadana es, en el mejor de los casos, causal de sanción penal a la emisora o estación que la transmite y por supuesto que para quien la haya proferido.

II

Esto sucede en un país que es un desmadre. Hace algunas semanas atrás iba yo manejando por la autopista Caracas Valencia y escuchaba al Presidente Chávez en su programa dominical cogiendo una soberana arrechera al enterarse de que muy a pesar suyo, en Venezuela se seguía cobrando peaje. A quienes transitaban por esa vía lo bajaban den cuadrúpedo y no había con quien quejarse. De inmediato preguntó qué pasaba y unos zagaletones presuntamente estudiantes y supuestamente revolucionarios, le explicaron que ellos -¡Qué cagada!-, habían constituido una cooperativa y con el dinero recolectado becaban a estudiantes de bajos recursos, ¡Qué tal!, ¡Un Paraestado funcionando!, ¡Una trampajaula atendida por sus propios dueños!. Y ¿Qué pasó?... ¡Nada!. No hay culpables, ni un solo detenido, ni idea de donde fueron a parar los fondos hasta ese día recaudados.

¿De que sirvió la calentera del Jefe de Estado?. No creo que de mucho, pues ahora que ando nuevamente en carretera, he podido comprobar que en estados en donde el gobierno regional depende de bolivarianos, la odiosa práctica de cobrar peaje se continúa efectuando.

¡No me vengan a decir que no!, ¡tengo en mi poder los recibos y puedo mostrarlos!. En el peaje de Palo Negro en el estado Aragua en donde creo que es gobernador un tal Rafael Isea me cobraron peaje para entrar a Maracay y en horas de la noche hicieron lo mismo en dos ocasiones en el estado Anzoátegui en donde me parece que gobierna Tarek Willians Saab, ¿No es verdad Tarek?.

Diga lo que Usted diga Presidente, aquí al parecer nadie le para bolas a sus órdenes. Háganle lo que le hagan, no va a haber órgano de justicia que haga valer sus derechos como ciudadano o como Jefe de Estado.

III

Desde que era un niño, he estado escuchando que se le asignaron recursos a la Autopista de Oriente y desde aquel remoto tiempo sigo año tras año, haciendo la travesía por una carretera que da lástima recorrer. Pasaron todos los gobiernos de la IV y no la terminaron. ¡Canallas, ladrones, desgraciados!, llegamos nosotros, el gobernador es Diosdado, el Ministro de Infraestructura es Cabello, su hermano; el Presidente es bembón igual que nosotros, !Ahora si la pegamos!.

Pasó Diosdado, se fue su hermano, llegó Capriles Ratonski y no sé si será por el color de su piel pero los habitantes de esas costas, de esa zona fructífera en cacao, siguen esperando el milagro que al parecer llegará cuando agache el dedo San Juan, su patrono adorado.

El colmo es que estos señores ni siquiera justifican el el retraso o la falta de culminación de las obras o el cobro de esos reales en los peajes malhadados. Pueden preguntar a los que transitan por las carreteras de Anzoátegui si ellos han visto que -con el dinero de su aporte obligatorio- se haya mejorado en algo la vialidad de ese estado. ¿Disculpe señor gobernador Tarek Willians Saab, usted ha manejado recientemente por las carreteras de su estado?, ¿Sabe usted que carajos es un “ojo de gato” o para que se implementó el rayado de las carreteras?.

Señor gobernador Rafael Isea: ¿Sabe usted que no más al pasar el peaje de Palo Negro la huecamentazón en la vía es tan grande que por los alrededores proliferan los talleres mecánicos?

Señores gobernadores de estado afectos al Proceso Revolucionario: ¿Alguna vez escuchan el programa Aló Presidente?

¡Entonces por qué carajo ustedes siguen permitiendo el cobro de peaje en sus respectivas jurisdicciones si el Presidente abolió el cobro de los mismos?, ¿Por qué lo siguen cobrando si los recursos obtenidos ni siquiera garantizan un buen servicio para el usuario, que en la mayoría de los casos expone su vida y la de sus familiares al transitar por esos purgatorios que ustedes llaman carreteras?

Señor Presidente, peor que las mentadas de madre, más grave aún que el haber sido mandado a callar por “el rey de España”, lo más infame que a Usted le está sucediendo es que la mayoría de sus colaboradores no le paran ni media bola.

¡Qué contraloría social ni que ocho cuartos!, ¡Póngase las pilas y recorra la nación de incognito, sin aviso previo sobre cuál será su itinerario!

Al igual que nosotros el resto de los venezolanos comunes y corrientes, se va a llevar unas cuantas no muy agradables sorpresas. Señor Presidente, sus mismos “colaboradores” lo están desgastando.

Si siguen las cosas así su señora madre seguirá siendo el blanco.

viernes, 7 de agosto de 2009

Balada para AD Lina

I

Nunca me gustó -por melosa- esa canción. Aunque compuesta por Paul de Senneville, fue empavada para toda la eternidad por el más kitsch de todos los pianistas contemporáneos, el francés Richard Clayderman. Y aunque hasta donde recuerdo, la tonadilla se convirtió en un verdadero éxito que incluso llegó a vender más de 22 millones de copias, en serio más que una balada era realmente una ba”ladilla”.

La semblanza de esta pieza musical resulta extremadamente particular, una historia fabulada: Un compositor -Senneville- que tiene una hija –Adelina-, le compone una canción -la balada en ciernes-y, un perfecto desconocido -Clayderman- se hace famoso interpretándola.

Si sustituimos los nombres de los personajes tendremos una trama similar pero aplicada a otro asunto, quizás más peliagudo que el hit parade y sus interioridades: Un compositor –Chávez-, que tiene una hija -la Revolución Bolivariana-, le escribe unos fundamentos -Socialismo del S. XXI- y, una perfecta desconocida -Lina Ninette Ron Pereira- se hace famosa interpretándola.

II

Los primeros llamados de atención por mi conducta izquierdosa, los recibí no como cabría esperarse de mis padres o de la policía, si no de parte de los cabilleros de Acción Democrática. Finalizaba ya la década de los 70’s, Carlos Andrés Pérez I era presidente y yo, estaba comenzando el bachillerato.

Rescoldos de la insurgencia guerrillera ardían por todo el territorio venezolano y el “Liceo LEER” ubicado en la avenida La Patria de San Felipe -a menos de una cuadra arriba del cuartel de la Guardia Nacional-, servía de mampara para que, de manos de los más avezados y aguerridos profesores de bachillerato, nos iniciáramos en el conocimiento y el estudio de las bases teóricas de las doctrinas de avanzada.

De allí debe provenir la reticencia con la que muchos de nuestros contemporáneos miraban, a los adecos y después a los copeyanos, en esa eterna cadencia que produjo en Punto Fijo el pacto lapidario que cayó sobre todos los venezolanos.

El comportamiento típico de esas toldas políticas era pues, el de una “dirigencia” que disfrutaba de los cargos y del enriquecimiento ilícito (hurgando en las arcas del erario público), que aparecía ante los medios vistiéndose con el ropaje democrático y unos grupos de choque organizados, financiados y azuzados por aquellos, constituidos por sujetos de todas las calañas que, como tropas de asalto, irrumpían en las manifestaciones estudiantiles, en las reuniones de centros de estudiantes, e incluso hasta en las casas de particulares, en donde las células incipientes de una revolución idealizada se armaban de sueños y de argumentos para el mañana.

III

Alias Rosa es la versión de aquel monstruo que hoy nos acompaña.

Transgénico de la IV República, ha sabido sobrevivir adaptándose a los requerimientos que el ambiente político le ha planteado.

Subproducto de este experimento llamado Revolución, que trata de llevar “la mayor suma de felicidad al pueblo venezolano”, esta cepa catira y virulenta se nos ha escapado de las manos.

No crean que su ira espasmódica y descontrolada es producto de una intoxicación por agua oxigenada o por el uso y abuso tópico de cualquier otro tipo de sustancia conocida, que se use como decolorante.

¡No!, la criatura nació con pedigrí, hija de dirigente de la IV, hermana de una militante con cargo dentro del esquema gubernamental, se hizo cabecilla de los grupos más hostiles del protochavismo.

El virus Ron colonizó con éxito el espacio en donde el guapo y apoyao, el más alzao pues, es quien asume el mando. Y con la misma cautela con la que cualquier germen parasita el organismo, esta señora que le dice adiós a la cuarta década de su vida, usó las estrategias heredadas y las aprendidas, para engatusar y seducir al Presidente mesmo.

Pensó Chávez como el Dr. Victor Frankenstein que, el engendro al que le había impartido el halito vital le iba a obedecer ciegamente, pero al igual que con el monstruo creado por la imaginación de Mary Shelley, ella se le escapó de las manos.

Lina no es tonta. Además de audaz, es habilidosa y evidentemente tiene su propia agenda.

Ella sabe muy bien que se aproximan las elecciones de representantes a la Asamblea Nacional. Ella conoce los pormenores de las modificaciones que sufrirá la ley electoral. Ella sacó muy bien sus cuentas. Ella asume que proyectando esa imagen virulenta hacia los opositores y servil al Presidente, aglutinará al segmento más chavista de los seguidores del presi, y con sus votos tendrá asegurado un puesto en el hemiciclo.

IV

Lina es intuitiva y jugó su mano con destreza. Por cualquiera de sus costados estaba blindada con esta movida. Atacando a Globovisión se aseguraba el ataque feroz, encarnizado diría yo de todos los medios opositores al Gobierno, y esto le representa el acaparamiento de los titulares de todos los periódicos por unos cuantos días, quizás semanas; significa monopolizar la preocupación de todos los “sesudos” analistas que pululan por los programas de opinión de las televisoras controladas por la “Oligarquía Mediática”.

Reprendida por el Presidente se convierte en mártir de la Revolución, en la oveja negra descarriada, en la incomprendida por el Gobierno, en la quintaescencia de la dignidad revolucionaria vapuleada por sus mismos conmilitones de la manera más injusta. Pobrecita Lina.

V

No culpo a la catira, ella comprobó lo sabroso que es estar en la cúspide del empíreo revolucionario.

Ella posee oculto su propio cuaderno de bitácora, escrito a pulso pateando las calles, calándose el smog zigzagueando entre los carros encaramada en una Vera enduro de 150cc de cilindrada, mientras el resto de los personeros del gobierno desfilan en sendas naves por las calles de Caracas. Ella ha tenido que aguantar todo este tiempo las conversaciones vacías, los piropos desalmados y el comportamiento procaz de sus ángeles motorizados, mientras los compañeritos se codean con los Excelentísimos Visitantes que vienen a agasajarnos para plantear negocios multimillonarios. Ella ha tenido que saborear todos estos años el regusto grasiento de los perros calientes de Plaza Venezuela y la carga de colesterol del malo que viene con el relleno de las areperas de La Candelaria, mientras los camaradas del establishment comen light y gourmet en el repudiable este capitalino. Ella arrea megáfono en mano al grueso de los que engordan las marchas en apoyo al Presidente de Estado mientras los compañeros jerarcas arengan con el micrófono cómodamente subidos en la tarima principal del acto.

Carente de una sólida formación política revolucionaria, la catira aspira -como casi todos los que han desfilado por los cargos públicos a lo largo de estos años- a llenarse, a ponerse buchona, a salir de abajo.

VI

Y bueno, ¡se acabó el mito!, la leyenda de la intocable camarada que irrumpía precedida por el rugir de las motos, la de la rebelde melena amarilla olorosa a aceite 2 tiempos, la mujer de la voz ronca y del verbo incendiario, la que perdió su figura detrás de un pantalón verde oliva y una chamarra camuflada, parece haber llegado a su ocaso. Salida de madre es más peligrosa que una obstrucción de rama izquierda de la arteria coronaria, que en cualquier momento te infarta.

Al parecer por el abuso constante, perdió el favor presidencial que, evidentemente tiene que entender -el jefe digo- que no se puede hacer una revolución con el constante apremio de un grupo descabellado de anárquicos.

Lástima por ti camarada Lina, tus acciones indigestan el proceso revolucionario. Tu indisciplina oxigena la perorata “anti-régimen” de los propietarios del latifundio mediático. Tú, sin querer queriendo, has dado luz al presidente acerca de qué hacer con los compañeros descontrolados que piensan con las vísceras sin medir los alcances de su accionar alocado.

Más que una balada, escucho al fondo de esta historia la letanía de un Requiem, el principio de un servicio litúrgico que conduce a la catira derechito al cadalso.

Garrote vil no recibirá, aunque no pretenderá fallecer a sombrerazos. Lina no te juzgo ni te absuelvo, tu eres el producto de la improvisación vernácula para estos casos.

martes, 4 de agosto de 2009

¿Quién entiende a Luís Ugalde?

“La economía capitalista es extraordinariamente eficaz para producir bienes en abundancia; con ella miles de millones se han liberado de la pobreza tradicional”. Con estas líneas comienza un artículo firmado por el sacerdote Luís Ugalde, aparecido el domingo 26 de julio de este año en la página 8 del encartado Iglesia que circuló incluido en el diario El Nacional. Tal vez tenga razón el cura, y con la ideología capitalista millones de personas se hayan liberado de la “pobreza tradicional”, pero para caer atrapadas en otros novedosos y más sutiles tipos de pobreza, dependencia y esclavitud.

Pone de ejemplos Ugalde a China e India, en donde “gracias a los avances del capitalismo que aplica con éxito la tecnología a la revolución productiva” en los próximos años millones de individuos dejarán atrás la pobreza. Y el representante de Cristo en la tierra se desentiende olímpicamente, de la despiadada explotación del hombre por el hombre que sufren esos pueblos; se olvida de la existencia de las maquilas, industrias en donde se consumen año a año ejércitos de niños -la más barata y desprotegida mano de obra-, ganando míseros salarios que, perderán minutos después en adquirir los alimentos mínimos para su subsistencia, infantes que en vez de jugar y soñar, son explotados literalmente hasta su muerte. Intenta el párroco borrar de nuestra memoria, el sistemático abuso sexual que sufren las niñas en esas naciones, para complacer a los visitantes llegados de los países capitalistas en tours de pederastia, desviación esa por cierto a la que son muy proclives los religiosos.

Sincero, argumenta el Vicario de Dios -es decir el “Padre” Luís Ugalde- que: “La economía capitalista utiliza el individualismo y la búsqueda del ‘interés propio’ como una poderosa fuerza motora creativa…” y para él -entiendo-, eso está muy pero muy bien. O sea, ¡Al carajo la solidaridad que predica la Iglesia católica!, ¡Majaderías de nuestro Señor eso de ayudar al prójimo!, ¡Pamplinas aquello que Jesucristo dijo acerca de que: “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos”!, ¡Pura paja de Mateo* escribiendo borracho el Nuevo Testamento!

Deslumbradas por la espiral del consumo, las personas redimidas por el capital, comenzarán su loca carrera por adquirir la infinidad de cosas, inútiles la mayoría, que el Mercado les ofrece. Entrarán definitivamente, en la etérea esclavitud de los préstamos, las hipotecas y el derroche. Serán las nuevas almas tristes a quienes la iglesia -en su santa bondad-, tratará de alejar después, de las garras de la depresión, el alcohol, la frustración, las drogas, el suicidio y el Prozac.

Pero el Canónigo Ugalde luego de dar loas al Capitalismo, trata de confundirnos y -tal vez arrepentido de haber mostrado tanto afecto por el becerro dorado-, se contradice y reconoce: “pero el ser humano no es puro individualismo y egoísmo, sino también solidaridad y amor”.

El excelentísimo Luis Ugalde vuelve a acomodar de inmediato el discurso y escribe: “No somos lobos unos contra otros, sino también hermanos unos contra otros. Dos fuentes irreductibles de identidad humana, que requieren fuerza suficiente para complementarse, hacerse contrapeso y corregirse mutuamente…”. Tal vez Luís, reconociendo esta falla en el comportamiento humano que nos acerca a la manada deberíamos, apuntar al contexto en el cual nos desplazamos, a la construcción de un Proceso Socialista en Democracia, en dónde el rescate y la exaltación del ser humano más allá de cualquier embrollo ideoléxico, constituya el motivo principal de las preocupaciones del Estado y no como se pretende desde la oposición, el desvelarse por la salud aparente de un Mercado que, en definitiva va a tender siempre hacia la acumulación ociosa del dinero, propiedades o cualquiera de sus equivalentes, generando las desigualdades que hasta ahora, hemos tenido que soportar.

“El mercado sólo no pone la economía próspera al alcance de los pueblos; se requiere desarrollo espiritual, con convicciones éticas vigorosas que inspiren y modelen la conducta humana, le den valor y sentido a la vida…” Con estas palabras, suena el clérigo un tanto confundido, como atrapado entre dos aguas. Por un lado lo halan las bases más sólidas del pensamiento cristiano, el amor por el prójimo, el darle valor y sentido a la vida; por otro lado lo empuja su círculo social, el que le ha enseñado a erigirse sobre el dolor ajeno, el que le ha vuelto fofas las carnes y endurecido el corazón.

Sin convicción le otorga su verdadero sitial a la vida, y exclama: “El capitalismo es unilateral, antihumano y destructivo, si no va acompañado del otro principio de la dignidad humana, del amor y la solidaridad…” Al parecer el prelado se nos volvió Chavista pero, despreocúpense, nadie puede vivir eternamente asumiendo una pose, simulando una postura ante la vida en la cual no cree, por eso inmediatamente dice: “… es una necesidad y bendición si el interés propio y las fuerzas del mercado son orientadas por leyes e instituciones hacia un nuevo humanismo…” No podía ser de otra manera, así vuelve la burra al trigo.

Como Ugalde lo que pretende es confundirnos asegura: “No hay ley económica, ni marxista, ni capitalista, que pueda evitar el desastre, si no la conciencia humana con sus valores de amor y de solidaridad…” Lindo lo que dice Luís, pero enseguida rectifica para recomendar que nos pongamos en manos “… del instinto de conservación inteligente, que ordena la economía como parte de una civilización para la vida humana global y personal.”

Quedar bien con Dios y con el diablo. Este Ministro del Señor lo intenta y hasta cierto punto lo logra, quizás pueda argumentar algún día cuando esté en presencia de Cristo: “Pero señor tu mismo tuviste que cuidarte de hablar mal de los ricos, tú no le pegaste a tu propia familia. Acuérdate Señor de tu tío José de Arimatea, que te financió incluso hasta la Última Cena y tú no dijiste ni pío contra él. ¿Entonces Señor, cómo pretendes que yo me meta con los poderosos?, ¿Señor, con los que nos mantienen alejados de la pobreza en la que tú sucumbiste?”

Trato de entender a este sufrido religioso que sólo invoca “una lógica distinta y complementaria a la del Mercado”, pero lamentablemente para él, es difícil de lograr. Debe ser porque estamos en el tiempo de las definiciones y las medias tintas dan lugar a desatinos.

No Luís, no puedes estar bien con Dios y con el demonio. Recuerdo en este momento una parodia que vi en un programa de la televisión inglesa, en donde de pronto se presenta sudoroso un cura delante del Papa y le comenta: “¡Su Santidad, Jesús ha regresado!”

Y el Papa saliendo del sopor replica: “¿Cuál Jesús, de quien me hablas?”

El religioso contesta: “¡De quién va a ser pues, de Jesús… Cristo!”

Entonces el Papa se levanta de su trono de oro puro y a viva voz responde: “¿Mier… ese Jesús?, ¡Rápido, esconde los anillos, descuelga las cortinas, quítame estas ropas!, ¡Vende el papamóvil y compra un Volkswagen!, ¡Que parezca que somos pobres que yo no quiero peos con ese señor!”

Definitivamente Luís, no se puede quedar bien con todos, más cuando sus intereses son contrapuestos. No se puede simular por mucho tiempo con hermosas palabras algo distinto a lo que en verdad se lleva en el alma. No se puede padre Ugalde, estar de parte de los oprimidos -por los que Cristo tanto abogó-, y a la vez compartir los principios morales de quienes los explotan. Para usted es lamentable.
*Nuevo Testamento. Mateo (19:24).

sábado, 18 de julio de 2009

Los Asientos Azules

Es un vacilón andar en el Metro. Mientras a los caraqueños les parece un suplicio, un viaje hacia el infierno cualquier acercamiento a las fauces del subterráneo, a los que venimos del interior y/o para quienes el caos vehicular de la superficie resulta insoportable, el recorrido por las profundidades de la tierra parece cuando menos exótico. Eso sí, daría lo que fuera por ver que se realice un Aló Presidente desde un vagón del Metro seleccionado al azar.
Es una especie de lotería diaria eso de cabalgar por las entrañas de la tierra desde el vientre de la serpiente metálica. Nadie sabe cuánto demorará en llegar el tren, todos ignoran si habrá el más mínimo espacio para entrar, se desconoce si estará funcionando o no el aire acondicionado, etc. Sin embargo, es un viaje rápido, seguro y si se viaja en sentido contrario a la migración humana diaria, puede ser… confortable!. En lo particular, me resulta un recorrido interesante.
Cientos de historias se podrían escribir sólo con las cosas que se escuchan -sin querer queriendo- de boca de nuestros forzados compañeros de viaje. Desde triviales acontecimientos domésticos hasta las más desgarradoras desgracias personales. Desde dramáticos recuentos del último asalto que han sufrido hasta el más irracional comentario acerca de la suerte que desean para Chávez.
Es un viaje que deberían realizar (de incógnita, pos supuesto) los miembros de cualquier comisión internacional de esas que tan a menudo nos visitan, preocupados por la suerte de nuestros derechos fundamentales.
Libertad de expresión igualdad y democracia parecen ser moneda común y de curso legal en este suburbio underground.
Para llegar al Metro tenemos que recorrer ciertos tramos a ras de tierra y para efectuar esos trayectos nada mejor que el Metrobus.
Al sector en donde circunstancialmente habito, llega con puntualidad inglesa el famoso aparato verde con el arcoíris desleído a los costados y dentro de él cómodamente día tras día se desplazan cientos de personas que, a falta de más información, intuimos llegan tan temprano a esa zona a cumplir seguramente labores domésticas en casa de sus acaudalados empleadores, pues estamos hablando de San Luis, El Cafetal y Santa Paula.
En dirección contraria salen de esas urbanizaciones ciudadanos que, a falta de vehículo propio o por el interés ecológico de no sumar más smog al cielo ya contaminado, prescinden de sus autos y se encaraman al Metrobus afianzando los principios y las bondades de las propiedades colectivas o sociales.
Guachimanes, enfermeras particulares, entrenadores personales, chamos que se dirigen a sus liceos o universidades, integrantes de la clase media que invirtieron sus ahorros y sus vidas en pagar “una vivienda bien ubicada”, forman también el grueso de esta manada que migra todas las madrugadas y todos los atardeceres.
El Metrobus posee sus encantos: ventanas panorámicas, pasillos anchos y limpios, unos hasta aire acondicionado tienen y los que no, sus ventanas abren; cuentan con amplios asientos, algunos de ellos fácilmente reconocibles puesto que a diferencia del resto, fueron construidos con un plástico azul que los identifica como preferenciales, destinados a mujeres embarazadas, discapacitados y ancianos.
Este último subgrupo de personas de manera sistemática rehúye los mencionados asientos, pienso que por no sentirse aludidos con eso de que son asientos “para ancianos”. Suelen las cabecitas blancas preferir lugares de acceso incomodo, dando muestras de destrezas que ya se encuentra en el ocaso de sus posibilidades. Y las butacas azules permanecen vacías por largos periodos mientras el bus se va llenando.
Es frecuente ver que, esas mismas personas con sus facciones ajadas, vestidos para la ocasión, perfumaditas y entalcadas, al descender al subterráneo reclaman la falta de cultura de los que se encuentran dentro de los vagones y que no se paran de inmediato para cederles el puesto si les toca ir parados.
De ese grupo de ciudadanos adultos mayores, generalmente se escuchan las oraciones más enconadas en contra del gobierno, que siempre rematan anhelando los gobiernos adecos y copeyanos en donde ellos si fueron felices por eso de que “robaban pero dejaban robar”.
Su moral es muy flexible, parece ser que es uno de los últimos reductos que la arterioesclerosis no les ha tocado.
Esa flexibilidad de principios les permite al igual que con los asientos, emplear la norma a conveniencia y cuando a ellos les dé la gana.
Entonces en esta época de turbulencias Hondureñas, a estas personas les parecen buenos los Golpes de Estado. No encuentran reparos en la sedición ni en la injerencia de la política Norteamericana que desde siempre le ha tenido clavado el colmillo al istmo Centroamericano.
Pero a su vez, critican que el Gobierno de Venezuela lleve adelante una cruzada diplomática para tratar de restituir la legalidad y encauzar nuevamente por la senda democrática al pueblo de Tegucigalpa.
Se ríen del peregrinar de Selaya tocando las puertas de cuanto Organización Multilateral tenga sede en este mundo, pero piensan que las payasadas de Ledezma simulando pasar hambre frente a las oficinas de la OEA, están plenamente justificadas.
Piensan que el socialismo europeo es bueno pero que el venezolano es malo. Desdicen de la calidad de los productos que el Gobierno gestiona con China comunista pero sus hogares están plagados de electrodomésticos que, al darles la vuelta, muestran en el envés el consabido cartelito “Made in China”.
Reniegan de la red Barrio Adentro pero anhelan la Seguridad Social española, por demás muy socialista ella.
Hoy, cuando retornaba a casa, se escuchaba a full volumen por los altoparlantes del Metrobus el programa de Nelson Bocaranda, hablaban -él y el conductor del programa “El Radar de los Barrios”- del “cierre que este Régimen Despótico había ordenado para acallar las voces equilibradas de las emisoras de radio” no afectas al Gobierno.
El racismo patente en las frases de ambos periodistas, incluían comentarios acerca del color del “amo” (Chávez) y del “muchacho de mandado” (Diosdado Cabello) escogido para ejecutar las órdenes antidemocráticas de cierre de emisoras que se encuentran desde hace rato al margen de la ley. Pusieron en duda la integridad corporal del presidente, al comentar que le hacían falta parte de sus genitales externos para asumir el mismo esa jugada.
Pero lo más insólito fue escuchar a estos dos personeros, asalariados de lujo de la Derecha Reaccionaria -además de autoalabarse-, quejándose del Régimen por coartarles su libertad de expresión, mientras insultaban y difamaban al Presidente. Nada más.
Frases de doble sentido como las de “el mico mandante”, acusaciones sin soporte como las del enriquecimiento ilícito -que no dudo los haya, pero hay que probarlo- de grandes dirigentes de éste proceso revolucionario, se dejaron escuchar a lo largo del trayecto dentro de un vehículo propiedad del Estado, sin que hubiese la más remota posibilidad de pedir por clemencia, que cambiaran de emisora, que pusieran musiquita, ¡que sonara un reguetón! y sin embargo unos cuantos de los viandantes repetían como loritos que en este país ya no había libertad de expresión.
Venía yo pues, en silencio, concentrado, escuchando todas esas barbaridades y dándole forma mental a este escrito, cuando de pronto unos gritos en la parte de adelante llamaron mi atención.
Era un señor no tan mayor, digamos un pavosaurio que, reclamaba aireadamente al chofer de la unidad su derecho a viajar gratuitamente como un miembro del creciente grupo de la Tercera Edad, pero que sin embargo, el mismo señor refunfuñón, al pasar por un lado de los asientos azules, los miró con desdén y se encaramó presuroso en uno de los puestos que quedan justo sobre las ruedas del autobús, los más difíciles de alcanzar.
¿Contradictorio no?

miércoles, 8 de julio de 2009

Mirarse al Ombligo

“No es la primera vez que un Gobierno autoritario ignora la voluntad de los electores…”
“No es la primera vez que un Gobierno autoritario sale a reprimir a la oposición y la acusa de ser manipulada desde el extranjero.”
“No es la primera vez que un Gobierno autoritario ignora los cambios sociales que han ocurrido…”
“No es la primera vez que un Gobierno autoritario disfraza con la retórica de la unidad sus propias divisiones internas.”
Son trozos extraídos de un artículo de Carlos Fuentes titulado “Ayatolá, lindísimo Ayatolá”, aparecido hoy -08 de julio- en la versión digital del madrileño diario El País (
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Ayatola/lindisimo/ayatola/elpepuopi/20090708elpepiopi_4/Tes).
Este octogenario escritor de origen panameño pero de nacionalidad mexicana, otrora militante de las ideas de vanguardia, ahora, ablandado por los años, ha amoldado su conciencia al mullido estilo de vida de las personas que, han luchado toda la vida por permanecer muy cercanas al poder. Ahora, como un Pokemon, ha evolucionado trasmutándose en una especie de oráculo, defensor a ultranza del empresariado, de las andanzas del capital, de las tropelías el libre mercado.
Se faja Fuentes -percibo que precipitado-, a analizar las consecuencias desatadas por los eventos franceses de mayo del ’68. Para él, el mayo parisino puso al descubierto las apetencias de una clase media hasta ese momento sometida a férreas ataduras partidistas, y que ahora absuelta de la condena ideológica, dedica sus mejores esfuerzos al consumo desaforado y a dar rienda suelta al individualismo, la libertad, al nomedalaganismo y a la mezquindad pequeño-burguesa.
Apunta Fuentes las contradicciones entre la tradición autoritaria y el impulso democrático que se observan entre los vestigios de la ex Unión Soviética. Rememora los esfuerzos que realizó el rancio y autoritario PRI mexicano a través de casi toda la primera mitad del siglo pasado, por perpetuar su supremacía más allá de los tiempos. La ceguera del poder ante las transformaciones engendradas en su propio seno, desembocaron en la masacre de Tlatelolco en 1968, en donde la juventud fue inmolada por el propio absolutismo democrático.
Todo esto lo recuerda el mexicano para desembocar en una critica al gobierno iraní o mejor dicho, a la victoria alcanzada con el 63% de la votación a su favor por Mahmud Ahmadinejad.
Piensa en los eventos de protesta callejera iraní como la respuesta gubernamental “…contra una oposición surgida, al cabo, del propio poder...”.
“A primera vista, ésta sería una guerra de facciones internas al propio régimen, como sucedió, digamos, en México entre Carranza y Obregón o entre Obregón y De la Huerta, o en Argentina entre facciones peronistas”, continúa diciendo Fuentes para interrogarse luego candoroso: “¿Puede esta complejidad social y sus evidentes ambiciones, puede, sin más, un número tan abrumador de ciudadanos, ser manipulado desde el extranjero, por Gran Bretaña o por Estados Unidos?”; a esa ingenuidad casi infantil, contesta el mismo escritor con inocencia “… el movimiento de la sociedad iraní es tan vasto que no lo puede dirigir ninguna potencia exterior.”
Extraña muestra de puerilidad esa viniendo de un “intelectual” de la “estatura” de Fuentes, por demás siempre muy bien dateado. Para él la injerencia norteamericana no existe, el coloniaje de las superpotencias no es -aún en este naciente siglo- una realidad.
Lo que persigue el gobierno iraní cuando trata de reestablecer el orden desestabilizado por grupos insurgentes de esa clase media que desestima la condición de seres humanos que tienen todos los demás, es el sometimiento: “La fuerza pública, los grupos represivos del régimen, el gas, las bazukas, los jóvenes muertos, han disipado el movimiento.”
“No es la primera vez…” es verdad, que el casi 70% de la población de una nación se pronuncia a favor de un candidato y luego su voluntad quiere ser torcida por minúsculos grupos de radicales disociados que pretenden adulterar la realidad colocándola de su lado. Es una receta calcada y aplicada en muchos puntos del orbe en donde las personas pretenden darse gobiernos progresistas, preocupados por el bienestar de sus conciudadanos y no por perpetuar la hegemonía extranjera dentro de su suelo y estos sueños son dinamitados.
Pero el reputado Carlos Fuentes no mira para los lados. No observa ni toma en cuenta los eventos que ocurren en su vecindario. La intervención descarada de los servicios de inteligencia del gobierno norteamericano, pasan desapercibidos a su inquisitiva mirada de águila imperial. Su vuelo deja fuera del alcance de sus desvelos los casos, como el de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba o Nicaragua que, aportan datos interesantes.
Para Fuentes, lo que ocurre en Honduras es tan sólo un holograma.
Indignos de que gaste preciosos minutos de su tiempo y, aunque en ellos se observe la mano peluda del Imperio, Fuentes desestima estos sucesos en donde “La fuerza pública, los grupos represivos del régimen, el gas, las bazukas, los jóvenes muertos…” han querido disipar cualquier movimiento que se pronuncie a favor de restituir el orden constitucional de la nación centroamericana.
Al igual que en Irán en donde los hechos apuntan al temor de los Estados Unidos por el desarrollo de una tecnología islámica de avanzada, los sucesos de Bolivia, Ecuador, Venezuela y ahora de Honduras, muestran el desempeño tramposo de una superpotencia que se ve a sí misma como el Gendarme Universal.
Sus intereses, los norteamericanos “of course”, son la prioridad por delante de vocablos tantas veces pronunciados como: Libertad y Democracia.
Aunque Barack Obama haya condenado la represión iraní y con respecto a los acontecimientos de Honduras haya dicho categóricamente "Sólo hay un presidente de EE UU y soy yo", el verdadero Poder, el de los grandes Holdings Económicos, consorcios que mueven los tentáculos de los aparatos de Inteligencia para proyectar su influencia sobre los países subdesarrollados, son los que apuntalan o destruyen el andamio institucional que sostiene a un Estado.
Jugando así y con defensores de peso como Carlos Fuentes las Colonias seguirán debiéndole su existencia “Democrática” al Imperio Mesmo!
Si el presidente de Irán fuese incondicional del gobierno norteamericano no importaría la lapidación de las mujeres que todavía ocurre en los países islámicos. Si el presidente Venezolano fuese complaciente con la Oligarquía y con el Imperialismo Yankee, no importarían tanto su verruga, el color de su piel o su bemba colorá. Si Evo no se opusiera a la intromisión armada de los gringos en territorio Boliviano, se verían menos aborígenes su nariz y su cabello. En fin si Selaya dejara de ser suspicaz y de andar metiendo sus narices en los asuntos Estadounidenses en suelo Hondureño, se vería menos charro, no importarían para nada su bigote, su sombrero ni su hablar campechano.
De la noche a la mañana trasmutarían cada uno de ellos de execrables sapos, gorilas, micos latinoamericanos a esplendidos candidatos a ser el novio de la Barbie, sin que para nadie más resultaran incomodas o enojosas sus políticas de bienestar social ni sus posturas de corte revolucionario. Punto final.

martes, 30 de junio de 2009

El Monstruo de La Candelaria

Si usted se toma la molestia de escudriñar en Google Earth, buscador que muestra imágenes satelitales de todo el orbe y coloca como coordenadas: La Candelaria, Caracas, Venezuela, verá con cierta nostalgia -si es nacido y/o criado en la capital- y con extrañeza -si usted como yo recorre estas latitudes con la cara de asombro que nos regalan junto con el boleto de autobús que nos trae a La Bandera-, la presencia en el corazón de esta parroquia, de un gran estacionamiento ahora inexistente. ¿Qué se hizo ese gran baldío que pudo haberse empleado para la reorganización de una zona tan concurrida?

Como un cáncer que se apropia de las entrañas de la ciudad, surgió impúdico, impasible, ante la mirada de todos -transeúntes y habitantes del sector-, una mole de concreto destinada a convertirse en La Meca del consumo, en templo del despilfarro. Otro Sambil ha nacido: ¡El de Sambil de La Candelaria!

Cuentan antiguas crónicas, rememoran los ancianos que todavía se sientan en los bancos de isla central de la avenida Volmer, que allí quedó quien sabe cuando la Cervecería Caracas.

Los muros de ladrillo y granito, los grandes frontis en azul, no lucen en sus cornisas gárgolas que los custodien como si las tienen para su protección otros templos, como el de Nortre Dame por ejemplo, no las necesitan. Tuvieron si, en su momento, algunos cuantos ángeles burócratas, querubines protectores que permisaron su construcción. Serafines emplumados con billetes de cien dólares.

El ordenamiento municipal les supo a soda tanto a los promotores como a los encargados de velar por el orden parroquial. Así, ese pedazo de Caracas con nombre de franca reminiscencia ibérica y fundación centenaria, hasta ahora pasaje gastronómico por excelencia, y otrora epicentro histórico de la venezolanidad (recordemos que en sus predios nace el Padre de la Patria, que allí se incubaron las ideas libertarias, que en sus feudos se firmó el Acta de Independencia, palabra esa que regaría el fuego de la Libertad por el resto de nuestra América), ¡Será ahora asiento de un Mall!
Esa construcción, que es la encarnación de la impunidad, la representación de la voracidad terrófaga propia del capital, suplantará las fondas, los bares de tapas y los restaurantes españoles -cálidos, acogedores, propicios para la conversa y la socialización-, por comercios de comida rápida despersonalizados e insalubres, no por que no cumplan con las medidas sanitarias básicas para su funcionamiento, sino porque lo que venden atenta contra la salud de sus consumidores; Mc Donald’s, KFC’s, Burger King o Arturo’s, atraerán ahora a los comensales de la zona que, se atragantarán de carbohidratos y grasas saturadas sin disfrutar siquiera de saber quién es la persona que eventualmente comparte su mesa.

No tuvieron reservas sus constructores, ni se preocuparon por los efectos negativos que provocarán sus acciones. La calidad de vida de los habitantes de una ciudad por sí caótica, se verá aún más comprometida con la presencia siniestra de esta gran estructura que, según sus promotores, poseerá 300 locales comerciales, 10 salas de cine, restaurantes y bancos, 4300 m2 de oficinas, un centro de convenciones con capacidad para 2000 asistentes y otras cuantas cosas.

Atrapado en una tranca vial descomunal justo a un lado del dichoso Mall, llegaron a nuestro pensamiento recuerdos de un nombre emblemático dentro del género macabro de nuestra historia contemporánea, el Distinguido Ledezma, El Monstruo de Mamera. Él por sus celos puso fin a la vida de varios muchachos que según imaginó, rondaban con lascivia a su querida Chena, inmortalizada por el cine vernáculo como “Macu, la mujer del Policía”, y así fueron apareciendo reminiscencias rimbombantes, El Monstruo de Garenas, El monstruo de Carayaca, El monstruo de Santa Bárbara, El Monstruo de Tinaquillo, etc.

Ledezma -el Distinguido, no su antónimo Ledezma-, se ganó el mote por la forma fría, calculada y despiadada como se deshizo de sus rivales amorosos.

Este Megacentro Comercial va a despachar de la misma manera a todos sus contrincantes. Todos los comerciantes establecidos en el perímetro de la Candelaria, Bellas Artes, San Bernardino, Sarria, Los Caobos, San José y demás lugares circunvecinos, se verán asfixiados, ahorcados, asesinados por las actividades de este nuevo engendro: ¡El Monstruo de La Candelaria!

Su propósito es expandirse, sin importar el caos que con ello nos provoque.

Sin embargo, al desahogarse un poco el tráfico infernal de esa zona y avanzar el auto -eso fue el viernes pasado en horas de la tarde-, tuve noticias de primera mano acerca de uno de los ingredientes que agriaba la tarde de todos los que, cansados de una larga jornada teníamos que pasar por enfrente del Monstruo de La Candelaria para volver a nuestros hogares. De un lado de la calle, simpatizantes del Proceso enarbolaban pancartas en donde dejaban plasmadas sus quejas y sus razones para oponerse al funcionamiento del engendro comercial, mientras que en la acera del frente carteles improvisados voceaban los argumentos de un grupo de ciudadanos que se identifican con la desmesurada construcción y de paso comulgan con la oposición.

Coincido con el Proceso -no es un secreto- y por ende con la cruzada de los que se niegan a la entrega sin luchar, de los espacios ciudadanos al apetito voraz de los destructores de la memoria urbana.

Por eso me parecieron tan fútiles los argumentos que coreaban los oposicionistas. Hablaban de la incorporación de 2000 puestos de estacionamiento como si ellos fuesen a disfrutar sin pagar de la utilización de los mismos; no se detuvieron ni por un momento a pensar que esos dos mil puestos iban a incorporar a la zona idéntica cantidad de vehículos que antes de acceder al Mall iban a inundar las calles y avenidas de toda la parroquia.

Argumentaban acerca de los puestos de trabajo que se iban a generar, y no pensaron en la calidad de los mismos; un ejército de aseadores, limpiadores de baños, dependientes de negocios, vendedoras de oficio que sólo cobrarán salario mínimo y que no servirán para redimir ni a uno solo de los malandros del Barrio Los Erazos, pues ellos preferirán ante tan oscuro futuro, apostarse en la periferia del Centro Comercial a hacer de las suyas asaltando transeúntes y desvalijando los vehículos que sus dueños dejen pagando.

Oleadas de trabajadores emergiendo por las bocas del Metro en la estación de Bellas Artes, ingentes cantidades de mendigos por necesidad y de malvivientes por obligación pululando por los alrededores, atascos viales incontrolables. Dificultades titánicas para quienes pretendan acceder a los incontables centros de atención hospitalaria a la hora de llevar a un enfermo en gravedad o a un familiar convaleciente.

Nada de eso pensaron mis estimados compatriotas defensores de las “libertades económicas”, victimas ciegas, cooperantes espontáneos de la destrucción de su entorno.

El odio visceral que sienten por todo lo que representa este Gobierno y por cualquier iniciativa que se plantee dentro del marco revolucionario, los hace inmolarse defendiendo lo indefendible.

Ese día ya se hablaba de los sucesos hondureños, y los seguidores de la oposición pedían a gritos la importación a Venezuela de militares del istmo centroamericano con, según ellos, bolas suficientes para retomar la senda golpista necesaria para salir de Chávez. ¿Cómo la ven?

Pedían a gritos un Tirano “para salir del Tirano”.

El nuestro es un país destructor de su propia memoria, de una arquitectura ciega y castrante del ciudadano, que copia a cortapisas los modelos foráneos, derrochadores de energía, ávidos de electricidad para poder mantener su propio microclima encerrados como nacen -cubos de hormigón y cristal-, que se lleva por delante el escaso remanente de nuestra herencia colonial e independentista sin velar siquiera por sus despojos.

Nuestros compatriotas sin una cultura verdadera de reciclaje disponen la basura como, cuando y de la manera que quieren.

Con el incremento de la densidad poblacional que experimentará la zona de La Candelaria, ¿Alguno de sus vecinos se ha detenido a pensar en las consecuencias que sobre los servicios -agua, luz, transporte, recolección de basura-, tendrá la instalación del Monstruo de La Candelaria?

Alguien sabiamente comparó este Mall con los Agujeros Negros. Todo lo que tienen cerca en su vecindario sideral es tragado por ellos, pues la fuerza de atracción que ellos ejercen es tal que, su acción devastadora destruirá estructuras aún tan grandes como las Galaxias. Eso sin ánimos de ser vidente o adivinador, ocurrirá si el Gobierno para enmendar la catastrófica decisión tomada por el Burgomaestre anterior, no interviene y limita hasta donde pueda, el daño ocasionado ya por la presencia de esa mole destructora, El Monstruo de La Candelaria.

Haber concedido el permiso fue una irresponsabilidad por parte de las autoridades de la Alcaldía del municipio Libertador, ahora es el momento en el que el Gobierno debe detener las actividades económicas previstas para ese Centro Comercial hasta tanto no sean resueltos de forma efectiva y eficiente los problemas detectados y expuestos arriba. Por supuesto que para conseguir un arreglo satisfactorio para la mayoría, se debe consultar a la comunidad, pero antes debe emprenderse la tarea de concientizar a los habitantes que, envenenados hasta lo más profundo de sus almas por el constante adoctrinamiento mediático, serían capases de inmolarse para impedir que la iniciativa gubernamental de los frutos deseados.

lunes, 15 de junio de 2009

Zero

Realmente no soy muy proclive que digamos a creer en cierto tipo de mensajes que -en la mayoría de los casos-, de muy buena fe ponen a circular determinadas personas vía correo electrónico, logrando atapuzar las bandejas de unos cuantos servidores con los denominados correos basura y que, en muchas oportunidades, nadie se molesta tan siquiera en abrir, mucho menos en leer.

Advertencias acerca del último virus que circula por la web, alertas sobre el más malvado de los hackers que habita sobre la faz de la tierra y que, en su afán por arruinar el orden electrónico mundial, encripta programas autodestructores de software que descocan las computadoras de todo aquel que ose pararle bolas; informaciones alarmistas sobre la más novedosa estrategia hamponil para bajarnos del carro y de la mula en medio del tráfico o acerca de la nueva técnica empleada por los antisociales para tomarnos desprevenidos dentro de nuestros domicilios y secuestrarnos, duermen el sueño de los justos en quien sabe que botadero de basura del ciberespacio, pues si a ver vamos nadie, así los lea termina por pararle pelotas.

Sin embargo por decencia -y por condescendencia-, los leo así sea muy superficialmente pues, si una persona a quien estimo se toma la molestia de enviármelo, es lo más respetuoso que puedo hacer antes de apretar “Delete”.

Es así, cómo hace meses me enteré del lanzamiento de una nueva versión de cola negra dietética y de la alharaca que se había formado en los Estados Unidos, por qué grupos de consumidores habían protestado la inclusión dentro de la fórmula del refresco, de un ingrediente con probable potencial cancerígeno dentro de su composición (1).

Luego, específicamente el 10 de abril de este año el camarada Raúl Bracho -persona a quién no conozco personalmente pero que, me parece muy preocupado, organizado y sincero-, produjo un texto en dónde a su manera, exploraba diversas aristas de esa misma información (2). Leí, ahora sí, con mucho interés las apreciaciones de Raúl y me comprometí en ahondar acerca del tema.

No es la primera vez que la Empresa Farmacéutica le echa una vaina a toda la humanidad en su afán por recuperar la inversión que ellos realizaran para desarrollar alguna de las sustancias que pretenden emplear como medicamentos. Fue así como a mediados de la década del 50 y a principios de los 60’s, se desarrolló, una droga denominada Talidomida; la misma fue comercializada como sedante y como calmante de la hiperemésis gravídica, en cristiano: se empleaba en las mujeres embarazadas durante el primer trimestre de embarazo -o sea, cuando el embrión estaba formando todos sus órganos-, para contrarrestar las nauseas, la ansiedad, el insomnio y los vómitos producidos por su condición de preñez.

Este medicamento, adelantado por Ciba (Suiza) y producido finalmente por Chemie Grünenthal (Alemania), provocó miles de nacimientos de bebés con focomelia, una rarísima anomalía congénita caracterizada por la carencia parcial o total de las extremidades. Los bebés que lograban nacer debido al carácter teratogénico de la sustancia, nacían sin brazos ni piernas.

No fue sino hasta casi cinco años despúes del inicio de sus ventas, cuando un obstetra australiano llamado William Mc Bride, se percató de que algo andaba mal. Malformaciones poco visibles en décadas completas, comenzaban a aparecer con mucha regularidad. La frecuencia se salía de lo normal, y siempre la aparición de estas alteraciones estaba asociada al consumo de Talidomida.

Cuando la relación se hizo evidente y ya más de 15.000 niños habían nacido con malformaciones congénitas, los científicos se encararon a la Transnacional Farmacéutica, ¿Y qué hizo la Compañía?: ¡Tratar de desacreditar a los que advertían acerca del peligro real de usar la Talidomida y proceder a desprestigiar o a minimizar los argumentos esgrimidos por estos hombres de ciencia!. No les importó para nada el daño ocasionado por su medicamento.

Desde que se inició el frívolo y hedonista culto al cuerpo que caracteriza la postmodernidad, la disminución en el consumo de calorías sin privarse de los dulces, abrió un nuevo filón para la Industria Farmacéutica, y llevó al desarrollo de los famosos edulcorantes, compuestos químicos que prometen endulzar sin engordar. Palabras tales como Sacarina, Aspárteme, Acesulfame, Sucralosa y Ciclamato, se incorporaron a nuestro vocabulario y a nuestra dieta.

Del Aspárteme se ha advertido desde hace tiempo de su papel en la aparición temprana de Alzheimer, Enfermedad de Graves, Lupus Eritematoso, Esclerosis Múltiple, Infartos, Cáncer de páncreas, mama y cuello uterino, Tumores cerebrales, además de Fatiga Crónica y Desordenes Mentales, pero nadie le ha parado. El poder del dinero y la debilidad de conciencia de los gobiernos se han combinado hasta ahora gracias a la amalgama del dinero, para atentar contra la salud de nuestros pueblos; y en este punto todo se reduce como apunta Raúl Bracho a un asunto de dinero. Si bien con el Aspárteme ya estaba en peligro la salud de los consumidores, para abaratar los costos de producción, se incorpora el Ciclamato de potasio, edulcorante más económico y más potente que, estará prohibido en los Estados Unidos, Canadá y Europa, pero que queda con las puertas abiertas en el resto de la bolita del mundo para que sin contemplaciones ni frenos morales, sea probado en el resto de los mortales “Subdesarrollados”, quienes por ignorancia, por terquedad o por negligencia, consumen esas porquerías que los Vecinos del Norte vierten hacia su “patio trasero”.

Tomo una frase de Alberto Müler Rojas, “el complejo médico-industrial de la salud” (3) cierra posiciones con los productores de venenos que afectan la salud de los consumidores a escala planetaria y pese a que el río suena, buena parte de la información que se produce en torno a estos temas, que son de verdad de vital importancia, es silenciado. Por eso me causó la más grata sorpresa el que el propio Ministro del ramo de la Salud se ocupara ¡Al fin!, de ponerle la cascabel al gato (4)(5).
Luego cuando YVKE Mundial, rebota una información aparecida en el Diario El Universal de México el 10 de junio (6) en donde comunica la presencia de ciclamato de sodio en la Coca-Cola Zero y da cuenta también de la prohibición que impuso la FDA para “la utilización de la referida sustancia en alimentos, bebidas y suplementos alimenticios” de consumo humano, refieren allí también que, en un escrito fechado el 27 de agosto de 2007, Héctor Molina -me imagino que uno de los periodistas de ese tabloide-, advertía ya para esa fecha sobre esa situación peligrosa e irregular.

Afortunadamente, para quienes quieran reconocerlo y para quienes no, existe en Venezuela un Gobierno preocupado por la defensa de la salud del pueblo y por el incremento del bienestar social de sus conciudadanos, y si bien es cierto que todavía subsisten muchas fallas, sin duda alguna el esfuerzo que se viene realizando se ve cristalizado en resultados tan halagüeños como el que hasta ahora se ha obtenido -para despecho de algunos kamikazes- en el control interno de la propagación de la pandemia producida por el virus AH1N1, o como en este caso, frenando la utilización de sustancias con las cuales no están claras todavía las consecuencias futuras de su uso.

Mientras tanto desde la oposición se sigue escuchando un grito profundo que parece venir también de los años 60’s cuando se entretenían las tardes infantiles con los capítulos de un dibujo animado japonés llamado Fantasmagórico en donde su némesis le gritaba desafiante, como cualquier líder opositor enfurecido, al héroe que los tiene locos: ¡ZEEEEEROOOOO!


(1): http://www.aspartamesafety.com/Espanol.htm
(2):(http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?t=22670&postdays=0&postorder=desc&start=30).
(3):
http://www.aporrea.org/tiburon/a79910.html
(4):http://elobservador.rctv.net/Noticias/VerNoticia.aspx?NoticiaId=261659&Tipo=32
(5):http://www.rnv.gov.ve/noticias/?act=ST&f=&t=99958